¿Humor inglés?

Viven en Londres y visten sin glamour./O. C.
Viven en Londres y visten sin glamour. / O. C.

Los ingleses The Surfing Magazines amalgamaron el indie noventero con el Nuevo Rock Americano de los 80 en una sesión cómplice, satisfactoria y casi hostelera celebrada entresemana en el Kafe Antzokia

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

Se supone que The Surfing Magazines, o sea Las Revistas de Surf, es un supergrupo de formalidad estética basado en Londres y formado por David Tattersall y Franic Rozycki (guitarra y bajo de The Wave Pictures, trío indie gestado en Wymeswold, Inglaterra, en 1998), el barbitas Charles Watson (aquí guitarrista, pero es pianista y multiinstrumentista de Slow Club, dúo mixto de indie-folk brotado en Sheffield, Inglaterra, en 2006), más el batería Dominic Brider (que también canta en este proyecto).

Son bromistas en sus declaraciones y aseguran que sus principales influencias son Bob Dylan, la Velvet Underground y la música surf guitarrística de los años 60. Sin embargo, en su show del miércoles en la sala de arriba del Kafe Antzokia, de 20 temas en 87 minutos, el surf mojó en dos canciones y media (algunos arreglos y el instrumental pistolero ‘A Fran Scaped’, adornado con una coreografía paródica), Dylan se evidenció en una (la versión vía Byrds de ‘You Ain't Goin’ Nowhere’) y apenas o nada se percibió la tristeza narcótica de la Velvet Underground (aunque Alain, del bar Galipó, afirma que sonaron mucho a una Velvet alegrada por Jonathan Richman). Hum… ¿Querrán confundirnos con su humor inglés?

Además de sus presuntas influencias, también se difuminó el cariz indie y noventero en plan Hefner de sus grabaciones y a su vitola indie la opacó un sonido purista que por momentos parecía hostelero (y también honky tonk por la faceta country, y aparte pub-rock en una pieza-guiño a Wilko ‘Dr. Feelgood’ Johnson, gran influencia del guitarrista rubicundo David Tattersall).

Armados con dos Gibson SG (a Tsustas algunos punteos le evocaron al rock sudista de los Allman Brothers), sin usar distorsiones, con un baterista participativo y bajista presuntamente desapegado de la escena, The Surfing Magazines rocanrolearon como los Flamin’ Groovies (‘I’m A Little Airplane’, con el rubito David haciendo el avión con sus brazos extendidos), más que a Hefner en disco en vivo remitieron al Nuevo Rock Americano (esa voz dolida a tempo ralentizado tipo Green On Red o Violent Femmes en ‘You Could Never Come To Me Too Soon’ y en ‘Summer’, ese ritmo de sustrato velvetiano pero vía Dream Syndicate por ejemplo en ‘Orange And Blue’), versionaron a Neil Young (‘Vampire Blues’, una de las cantadas por el baterista) o le fagocitaron sin reparo (‘Voices Carry Through The Mist’), echaron mano del diddley beat (‘Goose Feather Bed’, mucho mejor que en el disco), se lucieron en un número country vocal conjunto (‘One Of These Days’) y colaron otro instrumental exótica (‘Peeping Dom’).

Fue un bolo purista pero entretenido por descarado, un show inofensivo y casi universitario, pero disfrutable por cómplice y sin pretensiones. Ah, Alain contó al público y calculó que había 75 personas el miércoles en el Antxiki.

Clip de ‘New Day’, el rock and roll con el que cerraron el concierto:

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