Las goyescas de Sara Calero y Gema Caballero

El plantel al completo, con cante, toque y baile./Mikel Martínez de Trespuentes
El plantel al completo, con cante, toque y baile. / Mikel Martínez de Trespuentes

Una mixtura entre lo clásico y lo postmoderno, el flamenco y la clásica, el baile, el cante, el toque y hasta la pintura y la poesía es lo contenido en la coreografía 'El mirar de la maja', programada en la tercera cita del 13º Ciclo Flamenco BBK

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

Tercera sesión de las cinco que componen el 13º Ciclo Flamenco BBK el miércoles en una Sala BBK con tres cuartos de entrada y mayoría de público femenino, lo que suele ser habitual cuando la disciplina flamenca es el baile. La bailarina (no sólo bailaora) madrileña Sara Calero (1983) trajo su montaje 'El mirar de la maja', una coreografía que pretende aunar lo clásico (también el ballet) y el posmodernismo (asumible) y que lo hace mano a mano con la cantaora granadina Gema Caballero , quien también se ha ocupado de la dirección musical (una mezcla de clásica, flamenco y canción popular adaptando las Goyescas de Enrique Granados).

Se sucedieron unas 14 viñetas en 72 minutos, contando los casi dos minutos de ovación final. Sobre una escena oscura dotada de una pantalla (a modo de lienzo y más), en cuarteto con Sara Calero al baile (¡y hasta cantó un chotis!), Gema Caballero a la voz («cuanto más se aleja del flamenco es mejor», juzgó atinadamente Óscar Esteban) más dos guitarristas más eficaces que virtuosos (José Almarcha a la flamenca y Pablo Romero a la clásica), lo óptimo de 'El mirar de la maja' se vivió en su ecuador, con un recitado teatral y reverberante de Caballero bien apoyada por la guitarra flamenca ('Romance de una doncella', de Carolina Coronado), el baile con castañuelas de una Calero que en total vistió cinco modelitos, barroquismos a lo Enrike Solinís prólogo a un ballet clásico con castañuelas muy ovacionado, y el par de estampas de género chico muy madrileño ('Maja y condesa', la del ay ay ay San Antonio de la Florida).

El principio resultó tanteante, con Calero en tacones y envuelta en plástico del que afloró cuál crisálida mientras sonaba 'El mirar de la maja', con sus movimientos más modernistas, robóticos incluso. Luego Gema Caballero entonó 'Los tientos de la rosa' de Caracol con la voz aún sin calentar, y siguió Calero con los chinchines reivindicando felina el baile flamenco clásico. Y por el epílogo, a partir de las alegrías, la cosa se atascó, a pesar de que las ovaciones eran más grandes, también en el último número en el que Sara, con su quinto vestido, un body, se embadurnó en pintura azul, a modo de colofón modernista.

Un minuto largo de ovación y saludos hubo al acabar.
Un minuto largo de ovación y saludos hubo al acabar. / ÓSCAR ESTEBAN

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