La fiesta con altibajos de El Barrio

El Barrio se reencontró ayer con el público bilbaíno en Miribilla./E. C.
El Barrio se reencontró ayer con el público bilbaíno en Miribilla. / E. C.

Más de 3.000 personas se divirtieron, corearon y dieron palmas en Miribilla con el rock andaluz sentimental y orgulloso del gaditano José Luis Figuereo Franco, al que jaleaban gritando «ese Selu, ese Selu, eh, eh»

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

Un poco largo se nos hizo el concierto del cantautor roquero y flamenco El Barrio (José Luis Figuereo Franco, Cádiz, 4 de junio de 1970) el sábado noche en Miribilla, enmarcado en la gira de su disco 'Las costuras del alma'. Sin embargo, seguro que a la mayoría de las 3.200 personas presentes se les hizo corto, pues se lo tomaron como una fiesta en la que bailaron, bebieron, se pasearon con los sombreros simbólicos del artista (a 5 euros se vendían en el puesto de merchandising) y dieron palmas a rabiar, algunos como si estuvieran calentando para una competición olímpica. El que suscribe era la cuarta vez que veía al gaditano ( en una década Zorrozaurre en fiestas de Bilbao, BEC, Euskalduna y Miribilla, que recuerde), pero era la primera que lo atestiguaba el melómano y asiduo a conciertos Iñaki Gallardo, siempre respetuoso y comedido, quien alucinó con la fauna antes de que arrancara el show: «El perfil del público es muy distinto a lo que estamos acostumbrado. Diferente, solo digo eso. Esta gente no va a ver a Los Coronas. Ni a Los Punsetes». Ya, ni a Belako…

Y en efecto, aunque quizá arrastra entre nosotros a menos gente que antes (3.200 personas a 44 euros la entrada de pista y a 110 las VIP de delante del escenario, ¿eh?), El Barrio se mostró orgulloso de que su música del Sur («vivo tan al Sur que debajo de mi casa está África», ubicó una vez) guste tanto en el Norte («yo me apellido Fernández Martín, soy extremeño y manchego», le contaba un atractivo admirador a una guapa espectadora). Y también al final de su show agradeció la presencia de público que había subido para verle desde Sanlúcar de Barrameda y otras partes de Andalucía. El Barrio, que ostenta el record del artista nacional e internacional que más veces ha agotado las entradas en el Wizink Center de Madrid, donde lleva 19 'sold out' de momento (17.400 tiene de aforo ese recinto legendario).

Y a Miribilla todo el mundo acudió atraído por el cancionero sentimental (20 temas en 124 minutos, contando dos instrumentales y el popurrí acústico; 6 canciones llevaban la palabra 'amor' en su título y otra fue 'Si no te quieren') reproducido en directo sin escatimar medios ni en el sonido (diez músicos en tarima: El Barrio, dos coristas masculinos que le cubrían y propulsaban, tres guitarras –una flamenca-, bajo y batería -¡la de Anye Bao: Erentxun, Héroes del Silencio, Raimundo, Estopa, Ketama, Los Chichos…!- más percusión y teclados) ni en lo visual (dos grandes pantallas laterales y al fondo del tablado un puñado de pantallas led, que quizá fueran transportadas por los tres tráilers aparcados cerca). Y, lo dicho, lo vivieron como en una fiesta de verano.

El concierto fue levemente decreciente e irregular por el orden inherente de las canciones, por el alternar piezas melódicas lentas con rocks andaluces duros ('Al sur de tu cama' a lo Medina, 'Adiós amor' un fusilamiento descarado de Triana). Sirva para apoyar nuestra tesis que le quedaron bien éxitos propios transversales como 'Cántame amor' y la fiesta absoluta de 'Orgullo' (la de somos los barrieros, la que definió como «mi himno»), pero El Barrio, al que se le notó a menudo como poco concentrado, o quizá nervioso, salvó más bien la papeleta gracias al entusiasmo participativo del respetable otros hits totales como el egotista y presuntuoso 'He vuelto', donde le faltó fuelle a su chulería, y el tema del adiós, el del bis, 'Pa' Madrid', no tan mágico y que desvirtuó colando un cacho del 'Rock de la cárcel' de Elvis («¿'Pa' Madrid' es suya? No lo sabía, pero esta es la única que conozco», se alarmó Iñaki). Pero dio igual, en no pocos momentos de la cita la peña se puso a corearle a José Luis: 'ese Selu, ese Selu, eh, eh'

Fans encantados

La cita en Miribilla arrancó con el instrumental progresivo 'Lamia' y se desbordaron las pasiones con la salida de El Barrio para cantar 'Playa de La Luneta', a lo Chambao orgánicos y donde logró que el pabellón diera palmas con las manos levantadas, en la diana acertó a la siguiente, 'Buenas noches amor', un rock a lo Orozco donde se quitó la chaqueta, y otra buena andanada disparó con el rock lolailo 'Si no te quieren', con lunares en las pantallas del fondo.

A la quinta, la melódica y trianera 'Las costuras del alma', ya se adaptó la velocidad de crucero y se llegamos hasta el final entre momentos morosos (la autoayuda de 'Cómo llora el amor', los arreglos televisivos con pantallas horteras de 'Sin timón', la fallida fusión con el tango de 'El primer amor' o el rock algo Melendi de 'Torpe canción') con hitos destacables que espoleaban el ánimo o al menos despertaban el interés: la pieza inédita que hizo a solas con la guitarra acústica 'Soy y no soy' (un estreno algo a lo Sabina donde se plantea lo que le gustaría ser y lo que no desearía ser, una pieza que filmaron los móviles de la gente y que él prolongó con un coreado popurrí andaluz con 'Siento que ya llegó la hora' de Los Módulos / Medina Azahara y 'Tu Frialdad' de Triana), el mentado 'Cántame amor' (un rock chichero optimista con los diez músicos empujando), 'Mi amor' con su derroche lolailo o el también mentado 'Orgullo' (un acertado híbrido entre el rollo latino de Gato Pérez con el gitanismo descarado de Lola Flores).

Y así fue un concierto correcto, que encantó a los 3.000 fans que evacuaron el pabellón con la cara sofocada y el gesto contento. Seguro que la mayoría repiten en su próxima visita, pues como dijo el gaditano: «Cada vez que salga un disco de El Barrio, El Barrio vendrá a presentarlo en Bilbao».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos