Espasmos y vudú en el festival WOP

Jim Jones, siempre elegante. /Carlos G- Azpiazu
Jim Jones, siempre elegante. / Carlos G- Azpiazu

Jim Jones & The Righteous Mind triunfaron el sábado noche en un concierto completado por Guadalupe Plata y Backyard Babies

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

Unas 600 personas acudieron el sábado noche a la sala Santana 27, donde se desplegó el minifestival de bolsillo y benéfico WOP, que recauda fondos para el estudio de las enfermedades raras. Oficiaron tres grupos europeos de sonido americano: abrieron con luces rojas los andaluces Guadalupe Plata, que no varían en su blues sicótico e hipnótico (somnífero según algunos) de ráfagas boogie y rock-a-billy y temática sobre la milana bonita, y cerraron los suecos Backyard Babies, con el incorregible Dregen Hellacopter en sus filas y con el público más joven apretado en las primeras filas, pero perjudicados por el mal sonido y el poco volumen, hándicap doble que se arregló muy avanzado su bolo, adscrito a un estilo californiano entre Social Distortion y Green Day.

Y en el medio oficiaron los mejores de la terna, y no lo afirmamos solo porque fueran nuestros favoritos: los británicos Jim Jones & The Righteous Mind, liderados por el mismo capo de la Jim Jones Revue (Londres, 2007-14). En este nuevo quinteto también milita otro exrevue: el bajista del sombrero Gavin Jay. Si la Jim Jones Revue era tan directa que atacaba con el machete entre los dientes y las teclas del piano de Little Richard tamborileando dentro del cerebro, en The Righteous Mind (La Mente Recta) Jones ha ampliado la panoplia de modo ambicioso y variado, como buscando un éxito que se le volverá a escapar en la lejanía.

Jim Jones & The Righteous Mind dieron un bolo en U con tres partes, la central un tanto divagante y con menos pegadas. En total tocaron 14 piezas en 69 minutos. Al principio sus espasmos parecieron impostados y a la postre sinceros. Las cuatro primeras fueron aplastantes y presuntuosas: el híbrido entre James Brown y Jon Spencer que encantaría a Atom Rhumba ‘Boil Yer Blood’, los riffs emparentados con Swans (también The Righteous Mind usan pedal steel guitar en bastantes piezas) y rugidos en plan Chrome Cranks (‘No Fool’) y el vudú sureño a lo Tom Waits blindado y al final empantanado en los terrenos australes de los Beasts Of Bourbon ‘Aldecide’ (ver aquí el videoclip).

Por el centro se relajaron en un par de temas bastante tranquilos, hasta el final alternaron descargas eléctricas (‘Dream’ muy Jim Jones Revue, la muy hard ‘Walk It Out’ con sus coros uh-ah y sus espasmos ya creíbles, la brutalización góspel del ‘I Found A Love’ de Wilson Pickett –el chillón cenit de la cita-, y el bis disparando el último cartucho con el ‘Alpha Beat’, que fusiló en parte el ‘Sonic Reducer’ de los Dead Boys) con estilismos bien traídos y menos agotadores para los ejecutantes, caso de la versión de Clarence Sheffield ‘It's Your Voodoo Working’, que remitió a Chuck E Weiss, el mecanicismo vía Einstürzende Neubauten de ‘Base Is Loaded’, o el tema a capella reforzado por timbales ‘Hold Up’, un góspel vocal muy americano que serviría para un western de Tarantino.

Estuvo bien, y el recuerdo mejora si no los comparamos con la desquiciada Jim Jones Revue. Ahora, a más tardar, esperamos volver a Jim Jones en el Azkena Rock Festival vitoriano, con su resucitado grupo garajero Thee Hypnotics (1985-99)

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