Escorpiones de bandera

Rudolf Schenker, fundador en 1965. / UNAI ENDEMAÑO

Abanderados del heavy metal internacional desde hace medio siglo, los Scorpions teutones cumplieron con creces en Torrelavega, ante 8.000 almas iluminadas por pantallas gigantes y un cancionero coreable, no sólo en las baladas: 'Still Loving You', 'Wind Of Change'… Desde que anunciaron su gira de disolución y dieron sus anunciados como últimos conciertos en España, tres veces hemos podido ver a unos sucesivamente ‘resucitados’ Scorpions.

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

(Hannover, Alemania, 1965): decepcionando bajo la lluvia en el Azkena Rock Festival vitoriano en junio de 2014, epatando con sus imágenes gigantes en Miribilla en junio de 2016, y este miércoles, repitiendo el show del año pasado en el campo de fútbol del Malecón, el de la Gimnástica de Torrelavega, en un show abonado por el Gobierno de Cantabria para celebrar del Año Jubilar Lebaniego y que congregó a unas 8.000 almas. Oficialmente el 70 % llegó de fuera de la región: aparcamos delante de unos de Burgos, en las barras (¡birras a dos euros!, que contraste con tanto festival vasco) a uno le oímos decir eskerrik asko, y al final del show vimos a Miguel de los Highlights como espectador feliz.

Lo dicho, fue un concierto muy similar al de Miribilla, donde los Escorpiones recalaron en la gira de su 50 aniversario y actuaron ante unas 6.500 personas, también con abundancia de mujeres. En Torrelavega se repitieron los doce buses y camiones para trasladar el colosal montaje (así titulamos el año pasado), el soporte visual policromático de las pantallas gigantes (con ellos en primeros planos, sin miedo a mostrar las arrugas), el cantante Klaus Kleine (69 años) tocando la pandereta para las fotos iniciales desde el foso y luego repartiendo baquetas (los palos de la batería, ya saben) entre las filas delanteras (¡Deep Purple las habrían vendido!), los mismos vídeos respaldando las canciones (el símbolo de la paz en la balada silbada ‘Wind Of Change’ –este es el clip de la época , de 1991-, la guitarra Gibson Flying V en el instrumental ‘Coast To Coast’, las letras en plan karaoke en ‘We Built This House’…), los dos mismos popurrís de canciones (uno setentero de cuatro piezas roqueras encadenas, y otro acústico y folkie de tres más separadas), y el mismo solo de batería de Mikkey Dee (53 años): empezó a porrear timbales y a disparar el doble bombo (con su nombre en la base de cada parche), y una plataforma le elevó hacia el cielo despejado como si fuera una nave espacial, y al final se reprodujeron en pantalla las portadas de los discos de Scorpions (esta vez Klaus introdujo: «ha llegado la hora de presentar a nuestro batería, mister Mikkey Dee»; el año pasado vino también el sueco Dee, aunque en su web oficial seguían anunciando al anterior, James Kottak, expulsado por alcoholismo)

¿Diferencias entre los visto en Miribilla y en Torrelavega? Esta vez los Scorpions no se subieron al segundo piso, el de la batería, además tocaron una versión del ‘Overkill’ de Motörhead en homenaje al difunto Lemmy Kilmister, cuya figura mostachuda ocupó las pantallas gigantes a modo de recuerdo (Mikkey Dee tocó en Motörhead), y la diferencia más evidente: en su segunda canción, ‘Make It Real’, en Miribilla’2016 los vídeos usaron de fondo una ikurriña, y en Torrelavega’2017 pusieron la bandera de España (cómo jaleó el campo de futbol nada más verla).

Vestidos de malotes (cuero, tela vaquera, parches, camisetas rotas roqueras…) a pesar de su edad avanzada (el benjamín es el bajista polaco Paweł Mąciwoda, de 50 tacos), los teutones regresaron a la piel de toro con el mismo disco, en la larga gira de su 18º disco, ‘Return To Forever’ (Sony, 2015) , del que tocaron tres canciones entre las 19 que sonaron en 108 minutos (19 agrupando los dos popurrís y contando por separado el solo de batería de Mikkey más el solo de guitarra del solista Mathias Jabs -61 años- titulado ‘Delicate Dance’). Fue un macroconciertos en un campo de futbol con el césped cubierto con plásticos a modo de protección, cuatro cañones de luz en la grada opuesta al escenario, baños verdes de refuerzo, un puesto de la Cruz Roja, barras de comida y puestos de pizzas y de perritos calientes, y unos 55-60 vigilantes de seguridad (nos lo reveló uno de ellos), más Policía Nacional visible y Municipal ordenando el tráfico.

Scorpions arrancaron con corrección (a lo The Cult ‘Going Out With A Bang’, hard rock de videojuego ‘Bad Boys Runng Wild’), por el ancho ecuador volaron muy alto (el popurrí setentero, el brillante ‘We Built This House’, el instrumental progresivo a lo Satriani de Jabs, el casi medieval ‘Send Me An Angel’ cerrando la trilogía acústica, la tralla casi punk de ‘Can’t Get Enough’ y de ‘Overkill’), y mantuvieron el tipo de sobra durante un epílogo más que solvente: un ‘Black Out’ propio de ‘Blade Runner’, un muy coreado por el gentío ‘Big City Nights’ (aquí Pato y el que suscribe estamos convencidos de que Klaus Meine dijo ‘gracias Bilbao’; quizá llegó por nuestro aeropuerto) y, tras los saludos de los cinco escorpiones con Klaus envuelto en la bandera española, en el bis triple hubo un colofón estupendo con la balada ‘Still Loving You’, apoyada por muchos coros de la parroquia, y el cierre definitivo con el ‘Rock You Like A Hurricane’, con el miembro fundador Rudolf Schenker correteando como un adolescente rubiales de lado a lado del tablado y del provocador, ¡y eso que en agosto cumplirá 69 tacos!

Ah, al acabar y evacuar las 8.000 personas el Campo del Malecón, a la salida había varias personas vendiendo apetitosos bocatas sin garantía sanitaria, las inevitables birras, y camisetas piratas (las camis valían 30 en el puesto de merchan oficial, fuera las suelen vender a 10).

Fotos

Vídeos