Noa Lur: Empoderándose, alzaprimándose

Noa Lur en un momento de su actuación./MIKEL M. DE TRESPUENTES / SALA BBK
Noa Lur en un momento de su actuación. / MIKEL M. DE TRESPUENTES / SALA BBK

La vocalista bilbaína establecida en Madrid Noa Lur abrió la VIII Muestra BBK Jazz presentando su ambiciosa reválida en una sala llena y entregada a su repertorio sofisticado y efectista

ÓSCAR CUBILLO

Con el ánimo de dar relevancia a los músicos profesionales vascos del género (incluyendo en la categoría a los navarros y a los inmigrantes de otras regiones de España), se despliega la Muestra BBK Jazz. Como afirma el director de la BBK Gorka Martínez, «se trata de dar a conocer a los músicos vascos que tocan jazz a nivel local, nacional o internacional. Desgraciadamente, los músicos de aquí deben salir fuera para poder tocar, expresarse y grabar. Esta muestra pretende ofrecer un marco estable, al menos una vez al año, a los más reconocidos».

Gorka Reino, encargado de la selección de los artistas participantes y además programador del Bilbaína Jazz Club y rector del sello discográfico Moskito Records, asegura que desde que existe el Musikene, Centro Superior de Música del País Vasco, conservatorio de alto rendimiento sito en San Sebastián, salen a la escena muchos músicos bien formados «y se apelotonan». Afirma que «es muy fácil escoger cuatro grupos cada año para la Muestra BBK Jazz, lo difícil es dejar fuera a 20 o 25 proyectos extraordinarios». La octava edición de la muestra consta de cuatro conciertos en dos jornadas: viernes con la vocalista bilbaína emigrada a Madrid Noa Lur y el contrabajista navarro Javier Colina, y sábado con el Abraham de Román Sextet liderado por un saxofonista sevillano licenciado en el Musikene, como todos los componentes de su grupo, más el Jon Robles 5tet pilotado por un saxofonista vitoriano que lleva más de un cuarto de siglo trabajando en Barcelona.

Entre el funk y la balada

El viernes estuvimos en el concierto inaugural, con la Sala BBK gratamente llena y atenta. Ofició Noa Lur (Ainhoa Vidaurreta, 1983), vocalista bilbaína que lleva varios años establecida en Madrid, que es cantante de la Big Band de Leganés y que con su grupo, en quinteto, presentó su segundo disco, ‘Trouble Maker’ (Warner, 2016), un listado variado entre el funk y la balada, con buena producción a cargo de la propia Noa y Moisés Sánchez, realzado por la labor del ingeniero Pete Karam (Pat Metheny, Ray Charles, Eric Clapton...), y adornado con invitados ilustres como el trompetista Christian Scott o el cantaor y saxofonista Antonio Lizana. En la sala BBK lo presentó con músicos de postín, entre ellos otro bilbaíno emigrado a Madrid: el bajista Ander García, licenciado en Musikene que recientemente ha editado su tercer disco, ‘Hiru’ (Errabal).

La de la Sala BBK resultó una sesión sofisticada de 6 piezas en 46 minutos, sin bis a pesar de ser solicitado porque el cambio de escenario debía ser rápido para la salida del segundo grupo de esa dupla, el de Colina. La rubia Noa Lur ejerció de diva modernista (varios scats intercalados), demostró tablas (cuando hizo corear a la sala, sobre todo) y ofició ambiciosa (atesora intención de llegar lejos, de ser global y saltar fronteras, lo cual se evidencia en su disco, en sus vídeoclips, en sus invitados…), abarcadora (en estilos, a veces varios en algunas piezas, como interludios hip-hop), en ocasiones tan sofisticada que parecía artificiosa, y siempre intentando demostrar sus talentos y capacidades, empoderando su voz mediante la técnica, alzaprimando su estilo vía vericuetos arreglísticos de todo tipo, desde el bufido a los agudos.

Diva madura

Noa, Ainhoa, abrió con funk (‘Walk Your Talk’), entonó soul cual diva madura afectada con efectismos filofusión (‘Wind Blow’, muy ovacionado), y alcanzó la cima de la cita en un lento interpretado sentada en un taburete, un blues entre la Peyroux y Dean Martin con final presumido a lo Barbara Hendricks y la banda jugando por dentro, todos protagonistas en su espacio, el solo de saxo, el piano cool, el bajo abstraído, la batería con destellos percusivos y ella a la postre imponiéndose con otro scat (‘Errua’, error, presentado con un discursito algo de autoayuda).

Prosiguió amalgamando la étnica de los coros, la atmósfera urbanita de Esperanza Spalding elaborada por su banda moderna (la gorra del pianista, la camiseta y el pañuelo del baterista…) y un cacho bailón ochentero (‘The Dream’; este es el clip oficial, recuperó la pieza que tituló su primer trabajo, ‘Badakit / Lo sé’, una balada trágica como podría facturar el cantautor euskaldun Gontzal Mendibil (con otro discurso de autoayuda en su introducción), y cerró su actuación con funk-soul-jazz apoyado por palmas del respetable entregado (‘Troublemaker’, el título de su reválida)

iframe width="560" height="315" src="https://www.youtube.com/embed/CNyAcPTTPxs" frameborder="0" allowfullscreen>

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos