El duelo amistoso entre Melón Lewis y Ariel Brínguez

Los cubanos Melón Lewis (piano), Ariel Brínguez (saxo, aquí tenor) y Dany Noel (contrabajo) más el valenciano Miguel Asensio (batería) en el bis coltraniano del BJC./Oscar Cubillo
Los cubanos Melón Lewis (piano), Ariel Brínguez (saxo, aquí tenor) y Dany Noel (contrabajo) más el valenciano Miguel Asensio (batería) en el bis coltraniano del BJC. / Oscar Cubillo

El pianista y el saxofonista cubanos animaron el Bilbaína Jazz Club estrenando en vivo parte de un repertorio que hicieron en tiempos los totémicos John Coltrane y Miles Davis

ÓSCAR CUBILLO

Sesión especialísima en el 27º curso del Bilbaína Jazz Club la protagonizada en cuarteto por el solicitadísimo pianista cubano Iván 'Melón' Lewis (Pinar del Río, 1974), escudero de Sabina, Serrat, Perales, Buika, Issac Delgado, Aznavour… Compartiendo protagonismo con el saxofonista tenor y soprano paisano Ariel Brínguez (Santa Clara, 1982), sobre el escenario del Hotel Conde Duque de Campo Volantín, que cuenta con piano de cola, ambos colideraron una sesión de 8 instrumentales en 95 minutos salpicados de ovaciones intercaladas a mitad de las piezas, sobre todo tras los solos de los dos mentados. Melón halagó el «esfuerzo vital» de Gorka Reino y su socio Tato Gracia para mantener el club de jazz activo, y les agradeció su «sacrificio, disciplina y trabajo», caracteres estos tres que aplicamos a los músicos de su categoría.

Melón vino en cuarteto, con el baterista valenciano Miguel Asensio en su primera comparecencia en el club, pues el bajista cubano Dany Noel ya ha oficiado sobre su escenario. Y Melón anunció que era la primera vez que tocaban en concierto un repertorio nuevo que andan preparando de John Coltrane y Miles Davis, mitos que grabaron el disco 'Kind Of Blue' (Columbia, 1959), el más vendido de la historia y editado a nombre de Miles. Aunque, claro, también sonaron piezas originales en una cita que presentó así Melón Lewis en su primer parlamento: «Buenas tardecitas, como decimos en Cuba. Me siento en casa y vamos a compartir la música que me gusta hacer en casa».

Había mucha gente, también espectadores en pie siguiente atentos la música apoyados en la pared; entre ellos Francis Doctor Deseo y el vecino de La Reina con una camiseta de Spacemen 3 (luego le vimos en primera fila del Kafe Antzokia en el concierto de Él Mató a un Policía Motorizado). La velada se abrió tanteante y reminiscente de sendos pianistas caribeños, con la clásica de Gonzalo Rubalcaba veteada con los juegos improvisados de Michel Camilo ('Montuniana'). Pero a partir de la segunda pieza se calentó y alcanzó numerosos hitos de todo tipo: Ariel se impuso con el soprano en las melodías del standard 'My Favorite Things' vía Coltrane, y voló también alto soplando el tenor en la urbanita a lo Henry Mancini y Herbie Hancock 'Freddie Freeloader' , donde Melón se debió de sentir desafiado y replicó con un buen solo.

En la primera pieza, 'Montuniana', con el público atento.
En la primera pieza, 'Montuniana', con el público atento. / OSCAR CUBILLO

Eso parecía un duelo amistoso, y es que el amigo Ariel Brínguez las mata callando y empero su timidez y bonhomía acaba opacando a otros músicos y acaparando las ovaciones y la atención del respetable (vaya cálido abrazo le propinó al final de la sesión en el camerino una espectadora aún obnubilada por lo que acababa de ver; Melón estaba en el pasillo de entrada, vendiendo y firmando copias de sus dos CDs, 'Travesía' y 'Ayer y hoy', a un montón de espectadores que le rodeaban encantados).

Y la velada prosiguió con piezas de Melón ('Camino', intelectual, urbana y dedicada al desaparecido Ángel Charles, «que se fue muy pronto»; la muy ovacionada 'Gala y Nena', dedicada a su familia, melódica y con aires de tango, cuando dijo Pato: «Toca bonito el tío, macho… Ahora parece la progresividad de Roger Hodgson, el de Supertramp»), se remató con el bolero clásico mexicano 'Vereda tropical' de Gonzalo Curiel, con cencerros y epílogo sonero, y se prolongó con un bis muy Nueva Orleans con Ariel Brínguez estelar una vez más al soplar en 'Little Melonae' de Coltrane, la única pieza que pudimos seguir desde la primera fila y qué diferencia de percepción con las anteriores (por densidad, volumen, cromatismo, visión…), las cuales atendimos desde la mitad del rectangular salón del Hotel Conde Duque.

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