El bafle

Derroche de clase

PEDRO URRESTI

William Bell, cantante de soul de la vieja escuela, sedujo a las más de 800 personas que acudieron a verle al 29º Getxo & Blues, desde mujeres que se contoneaban hasta adolescentes atentos que pagaron su entrada por ver un genuino y muy poco habitual concierto

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

Buen comienzo del 29º Festival Internacional de Blues de Getxo. Y eso que de sus tres jornadas las dos primeras han tenido a la música soul como gran atractivo comercial: el jueves más de 900 personas acudieron a ver a la dupla Freedonia y Priscilla Band bajo la carpa de la plaza Biotz Alai, y más de 800 a ver el viernes al soulman clásico de la escudería Stax William Bell (Memphis, Tennessee, 77 años; 78 cumplirá el domingo 16 de julio), de reciente actualidad por haber ganado el premio Grammy al mejor álbum de ‘americana’ gracias a su disco ‘This Is Where I Live’, muy recomendable él.

William Bell ofició en noneto, escoltado por tres metales que parecían hermanos, una corista que le hacía la segunda voz y le protegía como Matt Jardine a Brian Wilson en el pasado BBK Live, guitarra, bajo, batería, órgano, casi todos muy pendientes de las partituras pero bien empastados. Dieron un show de los que ya no se ven porque el género languidece: 16 piezas en 108 minutos con tres momentos culminantes por encima de la media, tres baladas de soul emocional y reposado con sus cimientos enraizados en el góspel: ‘I Will Take Care Of You’ (muy Otis, «vamos a decelerar un poco», avisó al presentarla), ‘Everybody Loves A Winner’ (‘Todo el mundo ama a un ganador’, «una balada soul de las que nos encantan, de la era Stax», introdujo, en el medio coló una suerte de sermón y gañidos dolidos, y al final fue premiada con una larguísima ovación, bravos, silbidos, aullidos…), y su primer hit, el que le abrió las puertas del negocio allá por 1961, ‘You Don’t Miss Your Water’ (con ovaciones intercaladas y un solo de Hammond eclesial; como este vídeo con Bell cantándolo en la Casa Blanca para Obama).

La gente del 29º Getxo & Blues se contoneaba feliz durante el concierto. Y William Bell actuó como un elegante afrovocalista de la vieja escuela: traje azul, sombrero, gafas oscuras y pañuelo asomando por el bolsillo del corazón. Por cierto, se parecía al actor Denzel Washington entrado en años. El sudista cantó con mucha clase, mantuvo las facultades aunque a veces su garganta se amortiguó y su dicción se oscureció (‘Trying To Love To Two’, la que cruzó con un ‘Stand By Me’ de Ben E King alargado ante la buena reacción del respetable cantarín), y a veces alejaba el micrófono de su boca como los soulmen negros de antaño que vienen al festival Soul 4 Real… y como Julio Iglesias, por ejemplo.

William Bell se entregó al soul amoroso y adúltero, remitiendo al Al Green meloso (‘The Three Of Me’, muy buena), al Robert Cray sensual (‘Poison In The Well’ animada, ‘Mississippi-Arkansas Bridge’ dedicada al público que acudía a un club de Memphis donde actuaba con 14 años, dijo), a Ashford & Simpson (en el dueto funkito con su corista ‘Private Number’, canción cuya versión original de 1968 Bell grabó con Judy Clay), al Otis Redding del soul feliz y esperanzado de los 60 (‘Everyday Will Be Like A Holiday’, cada día será como un día de fiesta cuando mi chica venga a casa reza el estribillo), o más sensualidad baladista dedicada a las damas presentes (‘I Forgot To Be Your Lover’, o sea ‘Olvidé ser tu amante’, con un esqueje del ‘You Send Me’ de Sam Cooke más falsetes de Bell).

Podría haber acabado ahí el concierto y haber dejado un mejor sabor de boca en vez de despedirse William Bell rozando la verbena revivalista con el ‘Born Under A Bad Sign’ (coescrito con Booker T Jones para Albert King y luego versionado por, enumeró entre otros, Cream, Eric Clapton, Jimi Hendrix, Robert Cray… incluso Homer Simpson), demasiado estirado con solos de la mayoría de sus escuderos, y el ‘Hard To Handle’ de Otis Redding a modo de bis, tema que no aportó gran cosa ante el derroche de serena clase que lo antecedió.

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