De club inglés

El septeto Matt Bianco en la primera canción, ‘Invisible’/ÓSCAR CUBILLO
El septeto Matt Bianco en la primera canción, ‘Invisible’ / ÓSCAR CUBILLO

Pioneros del electroswing, los británicos Matt Bianco cerraron la temporada del 365 Jazz Bilbao en un Bizkaia Aretoa lleno y nostálgico que disfrutó de sus éxitos ochenteros hoy desprovistos de arreglos sintéticos

ÓSCAR CUBILLO

Sorprendente para el desavisado resulta la mutación sónica que Matt Bianco (Reino Unido, 1983), popular grupo de techno swing tropical popular hace 30 años, ha asumido en la actualidad. Un sonido retro y estilista como el que se impone en su último álbum, ‘Gravity’ (2017), y como el que ofrecieron el viernes en el ciclo 365 Jazz Bilbao en un Bizkaia Aretoa que rozó el lleno con gente que acabó bailando en pie por las esquinas, retrepándose en sus butacas y saliendo encantada, caso de los músicos locales Joe González y el polaco Andrzej Olejniczak (ambos saxofonista jazzísticos) o el guitarrista Baxter. No fue para menos, empezando por el sonido diáfano y perfecto del septeto oficiante (dos voces, trompeta y saxo, contrabajo y batería más piano), tan óptimo que hubo quien felicitó a los técnicos de la mesa. Aunque en realidad fue una sesión muy retro, propia de garitos londinenses como el Club 100 de Oxford Street, y no en vano nada más empezar a tocar pensamos en Ray Gelato.

Matt Bianco, pioneros del electroswing, lo que es la vida, con el vocalista Mark Reilly como único superviviente en sus filas, ejecutaron 14 piezas en 77 minutos crecientes, como medían las ovaciones cada vez más desaforadas del respetable mixto y veterano. Matt Bianco, personificados en su líder bajito, flacurrio, rapado y ataviado con un elegante traje gris ajustado y zapatos de tacones altos, abrieron muy puristas, abundando en su novedad, de la cual sonaron 8 cortes de los 12 del disco en un set de 14 piezas, recuerden: soul a lo James Hunter (‘Invisible’), blues entre Nina Simone y Joe Jackson (‘Gravity’), rutinarias miradas a Brasil (‘Joyride’), calypso ovacionado (‘Paradise’), baladas tristes y noctívagas (‘Heart In Chains’, un dueto de Reilly con la vocalista negra) o jazz a lo Bill Whiters con solo de trompeta con sordina puro Miles Davis (‘Solace’), todos títulos de su novedad ‘Gravedad’.

Baile suave

El líder Bianco bailaba suavito, a veces cantaba poniéndose la mano sobre el estómago en una estampa muy Julio Iglesias, y alcanzaba la mayor respuesta con los temas conocidos, pues había intercalado el tímidamente coreado ‘Whose Side Are You On’ o la bossanova de boda tipo George Michael doméstico ‘More That I Can Bear’. Pero en la parte postrera, de seis temas, la cita voló, sonó más activa y menos purista y tiró de mejores composiciones, no solo por ser conocidas. La bossa ‘Half A Minute’ la entonó la corista con facultades muy soul (algo Sade según pato), la rumba ritmanblusera tipo James Hunter ‘Don’t Blame It On That Girl’ puso a muchos a bailar en pie en los vértices del recinto y punzó a todos los oyentes con solitos diverso (rugió la marabunta al acabarse), y una novedosa ‘Before Its Too Late’ contuvo un estupendo solo baterista que enardeció al público burgués y nostálgico («¡daleeee!» gritó una fémina desde la fila de atrás).

Y el epílogo cursó estupendo y movedor, con un aire vibrante y ágil muy Joe Jackson en la novedosa ‘Summer In The City’ y en el añejo hit ‘Yeh Yeh!’, éste con palmas de la peña y sin la cascarilla tecno del single original . Y para el bis reservaron el esperado ‘Get Out Of Your Lazy Bed’, su raudo superhit, con la sala en pleno en pie tarareando y bailando… ¡incluso las rubias con muletas! Al salir del show, Matt Bianco / Mark Reilly estaba firmando CDs de ‘Gravity’ que vendía a 15 €. Él ha cerrado con éxito de público y de músicas la temporada del ciclo 365 Jazz Bilbao, ahora esperemos a ver qué nos depara la próxima selecta selección.

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