Bisbal y su corazón reciclado

David Bisbal, durante su actuación en Miribilla. / Ignacio Pérez

El cantante almeriense convence en Bilbao con su deriva del sonido latino hacia el pop sintético actual

JOSU OLARTE

Apenas media entrada logró convocar este sábado por la noche David Bisbal en Miribilla, en la penúltima parada de su gira 'Hijos del Mar', con la que el ídolo almeriense demuestra, por la via directa, que su presente está alejado del perfil que hace década y media mostró con su triunfal explosión catódica. El dicharachero vocalista de la melena rizada, la patada voladora, la cadera giratoria, el corazón latino y el requiebro vocal ha mutado en un profesional que busca perpetuarse como astro latino global derivando del sonido onda Miami hacia un pop, más esbelto y global, que integra electrónica, rock procesado y sonidos urbanos. Y sin ceder al imparable empuje del reggaetón, como es habitual ahora en su liga.

A lo mejor por ese reciclaje, por la coincidencia con el bolo de Sabina, por el precio de las entradas (40 € de media), por visitas reiteradas o vaya usted a saber, sólo unas 4.000 almas acudieron a la cita con un Bisbal que, como los astros televisivos, concita un público trasversal (y abrumadoramente femenino) que ha crecido con la música entendida como mero entretenimiento televisivo.

Respaldado por un contundente sexteto que sonaba como un percusivo y metrónomo aséptico, arrancó pletórico con la dupla de novedad 'Mi norte es tu sur' y 'Antes que no'. Aperitivo sintético que, tras el hit 'Esclavo de sus besos' recordó que Bisbal se sigue creciendo en la baladas torrenciales propicias para poner a prueba sus cuerdas vocales.

Tuvo su impacto ver a madres e hijas cantar entregadas letras culebroneras tipo 'Quiero saciar mi locura en la tibia playa de tu desnudez para llenar de ternura la inocencia pura de hacerte mujer' ('Quiero pararme en tu cuerpo') como arranque de un valle baladístico y romántico ('Culpable', 'El Ruido', 'Tu y yo') que, entre arrebatos bisbalianos, remontó el vuelo con un 'Si pero no', que sonó como un Mark Anthony funkarra.

Momento rosa

Ahí puso fin a la primera parte con 'elementos electrónicos' un Bisbal que dijo no querer perder su esencia con el socorrido remanso acústico ('Diez mil manera' y 'La primera vez') al que dio broche condenando las «malditas guerras» en el tema para Unicef 'Duele demasiado'. Para deleite de sus fans impenitentes, por momentos el almeriense recordó al hiperactivo, emocional y empático personaje televisivo. No dijo «esto es increíble» pero si doró la píldora al personal. «Como canta mi gente de Bilbao que siempre me ha recibido tan bien)», dijo encadenando otro rescata de su novedad ( 'No amanece') con relecturas electrorockeras de temas 'Calentado voy' o el celebrado 'Silencio'.

Una primera cima de la velada que dio paso al momento rosa que todo concierto de un ex OT pata negra tiene. Y así uno se entera de que Bisbal dedica la almibarada 'La Tenga o No' («canción que mi amiga Vega escribió para un momento en que, sin conocerla aún, estaba buscando a la persona que pasaría toda su vida junto a mi») a su nueva pareja «mi Rosanilla» (osea la actriz de culebrones venezolana Rosa Zanetti).

Presunta respuesta los dardos que su ex Chenoa le ha lazando en su nueva biografía, cuestión que al parecer «está en la portada de todas las revistas», comentaba un grupo de féminas que siguió dándolo todo en las también almibaradas 'Dígale' que Bisbal dejo cantara a Miribilla a modo de karaoke, y el hit romántico 'Mi princesa' que, cambiando la chaqueta azul por una camisa blanca, Bisbal dramatizó con vibratos y sostenidos marca de la casa.

Llamado a mover la cintura, Bisbal encaró la climática recta final con bailongas revisiones híbridas de 'Lloraré las penas', llevada al terreno urbano 'Torre de babel', con sacudida pélvica moruna y ripio andalusí ('Al Andalus me vuelves loco, dame tu cielo poco a poco'), para acabar como todo empezó; Con un 'Ave María' tan reciclado como el propio astro almeriense que, con su progresiva y sintética puesta al día, ha devenido en mercadotécnico astro latino global pero, como en sus inicios, aún válido para toda la familia. Todo un profesional Bisbal que, tras presentar a sus cotizados mercenarios, concedió como aperitivo final un triturado electrónico de su ultimo hit 'Fiebre', un nuevo 'Esclavo de sus besos' y una buleria 2.0.

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