Bebe: «Todavía me subo a los árboles»

La cantante Bebe. / R.C.

A sus 39 años, la cantante se confiesa «igual de intensa que siempre pero con más ganas de reír». Su motor es su hija Candela. «Estamos muy enganchadas»

Arantza Furundarena
ARANTZA FURUNDARENA

Su canción más romántica se la inspiró una ruptura. Y las palabras de amor más intensas que ha escrito iban dirigidas a su expareja. Así es Bebe: diferente, especial e imprevisible. Pero a sus 39 años, y con una hija de 7, la cantante dice haber experimentado un 'Cambio de piel', el título de su último disco, hacia la serenidad y la madurez. Aquella chica descarada que ni con el piercing era capaz de sellar sus labios sigue siendo espontánea, pero mucho más contenida. «Estoy nerviosísima», confesaba el jueves ante las actuaciones que le esperaban a partir de ayer dentro del ciclo '43 Live the Roof', una serie de conciertos organizados al atardecer en azoteas ante una reducida audiencia y patrocinados por Licor 43. Mañana canta en un tejado de Barcelona ante cien personas. «Es todo a guitarra y voz y me tiembla más el nervio -reconoce-, pero también estoy muy ilusionada. Es un reto».

Hija de músicos, nacida en Valencia y criada en Extremadura, María Nieves Rebolledo Vila, conocida desde niña como Bebe, se enfrenta a un verano de lo más variado. La semana que viene se irá con su niña unos días de vacaciones. Y en agosto cruzará el charco para cumplir un sueño en EE UU: «Trabajar con músicos a los que admiro de siempre». En su página web, casi como un himno a la separación civilizada, suena 'Ganamos', «la canción de más amor que he hecho en mi vida -admite-, junto con la que le compuse a mi hija».

- ¿Es autobiográfica?

- Bueeeenooo... (duda unos segundos), no creo que eso tenga importancia. Pero a buen entendedor...

Bebe siempre ha sido reservada respecto a su vida sentimental. Cuando tuvo a Candela no quiso desvelar quién era el padre. Se conoce su relación con Hernán Zin, el reportero de guerra y escritor italo-argentino que dirigió el documental 'Diez años con Bebe'. Pero ella, cuando habla de ruptura, no da nombres, solo sugiere, apoyándose en la letra de 'Ganamos' (un manual sobre cómo romper y seguir queriendo a tu 'ex'), que «es así como tenemos que hacerlo. Sobre todo porque tenemos hijos y hay una responsabilidad muy grande, y también porque ha habido muchas cosas importantes que no se pueden tirar por la borda ni ponernos a discutir como chiquillos».

Esta Bebe, más reposada y comedida, dista mucho de aquella 'punki' descarada que a finales de 2011, y en plena promoción de un disco, llamó «hijoputas» a los periodistas. «Me vetaron una buena temporada, pero aquello ya pasó y yo tampoco le di tanta importancia. Me sirvió para aprender a medir más mis palabras». Siempre ha sido «muy intensa», pero ahora le apetece más reírse y componer canciones más frescas, que son las que más le gustan a su hija. «¿Me parezco a ti mamá?», le preguntó el otro día la niña. «Y yo le contesté: te pareces a ti. Eres única y maravillosa. Mi madre me dice que estamos las dos muy enganchadas».

«Ahora me cuido»

Sus canciones más famosas defienden a la mujer maltratada, pero ella lamenta «que estemos retrocediendo. Me duele el machismo en adolescentes. Yo a mi hija ya he empezado a inculcarle que hay cosas que no se pueden permitir». Cantante y actriz ganadora de un Grammy y un Goya, Bebe se enfrentó pronto a un éxito descomunal que le costó digerir, aunque no tanto como algunos insinuaron... «A la gente le encanta crear leyendas. Pero a mí nunca me ha gustado perder los papeles, ni de jovencita. Mi madre nunca me ha visto borracha. Entre otras cosas, porque a mis padres les tengo un absoluto respeto. Siempre tuve claro que nunca me haría un piercing o un tatuaje mientras estuviera en su casa».

Ahora su piercing en el labio inferior es seña de identidad. «Es tan cómodo que se me olvida que lo llevo». Tiene además «muy buena boca», en el sentido de que «me lo comería todo, y eso es un peligro, porque yo de chica era delgada y ahora me tengo que cuidar». Su fórmula es contener el hambre entre semana... «Y luego el fin de semana me despiporro», confiesa. Dice que sus padres les enseñaron a reflexionar y que de niña ya escribía. «Pero nunca fui repipi. Soy la cuarta de cinco hermanos y nos criamos como en manada... Yo siempre estaba con los chicos, me encantaba correr, patinar y subirme a los árboles. Todavía hoy me subo. Encima de más de un olivo de Extremadura me he echado yo la siesta, tendida como una pantera».

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