Asistentes del Delirium denuncian que el festival de Ajo ha sido «una estafa»

Camping en la zona del Cabo Quintres donde tuvo lugar el Delirium Festival.
Camping en la zona del Cabo Quintres donde tuvo lugar el Delirium Festival. / ANTONIO 'SANE'

Se ha iniciado una campaña en Change.org que recoge firmas para pedir la devolución del dinero por «caos organizativo» y «publicidad engañosa» por parte de los promotores del evento

PABLO PRUNEDA

El Delirium Festival celebrado este fin de semana en el Cabo Quintres, en Ajo, ha terminado de la peor manera, con una cascada de quejas por parte de los asistentes. Y no solo por la cancelación de las principales actuaciones, sino también por la mala calidad de los servicios ofertados a los campistas. Duchas que funcionan mal, aparcamiento de pago, cambios de horario de los conciertos, masificación en la zona de tiendas de campaña... El malestar ha llegado a tal punto que antes incluso de que acabara el festival ya se estaban recogiendo firmas para exigir la devolución del importe de las entradas.

Todo comenzó el pasado viernes, 11 de agosto, cuando miles de seguidores de la música electrónica se quedaron sin ver a las tres principales estrellas que iban actuar esa noche en el Delirium Festival: Richie Hawtin, Steve Angello y DJ Snake. La organización anunció a escasas dos horas de que comenzaran las actuaciones las cancelaciones de sus tres cabezas de cartel.

En un comunicado oficial a través de Instragram, los organizadores del evento (la empresa Great Concert) aseguraban que por problemas relacionados con la pirotecnia y por eventos relacionados con ella que habían transcurrido en otros lugares de España, los tres músicos no actuarían esa noche. Aunque, por otro lado, desmentía los rumores de que la primera edición de este festival se suspendía sin sus tres grandes reclamos. En el comunicado se citaba que se cancelaba «por una restricción en términos de seguridad a causa del delicado entorno en el que nos encontramos y de las últimas incidencias en otros festivales de España».

El festival empezó tan mal como terminó

No tardaron en llegar a través de las redes sociales y diferentes plataformas multimedia comentarios y mensajes que contradecían y desmentían el comunicado oficial de la organización del festival. El propio DJ Snaje escribió un comentario en español en el que argumentaba que las cláusulas del contrato no habían sido respetadas : «Delirium Festival, siento mucho no poder estar ahí mañana pero las claúsulas del contrato no han sido respetadas por parte del festival. Asimismo que tendré que esperar otra ocasión para poder veros a todos en cualquier otro sitio de España!».

Los 10.000 asistentes en Cabo de Ajo -según la empresa organizadora se había vendido esa cantidad de entradas-, utilizaron las redes sociales para expresar su «cabreo generalizado» y su indignación, llegando incluso a insultos y amenazas. Por ello, el sábado se creó una iniciativa a través de la plataforma de peticiones Change.org en la que se exige la devolución del dinero de las entradas, que lleva ya 1.628 firmas. La petición alega diversos motivos, y no solo referidos a la caída de cartel de los tres grandes reclamos, sino al desarrollo general organizativo del festival, que para los fans se puede considerar de un «engaño» y una «estafa». El malestar ha sido tan elevado que varias personas cogieron comida y bebidas momentos antes del cierre del recinto, el domingo por la mañana.

Entre las razones que los firmantes de la petición alegan, se cita la ya mencionada anulación de Richie Hawtin, Steve Angello y DJ Snake, que califican de «publicidad engañosa». Además, argumentan que «la falta de profesionalidad y de organización» dejó su muestra en hechos como un escenario apagado, sin luces y ni un solo DJ en el escenario, y de cambios en los horarios de las actuaciones. Se quejan también de la masificación del camping, anulación de servicios ofertados como los puntos de carga de teléfonos móviles, y un funcionamiento insuficiente de duchas y baños, en el que los asistentes detallan que solo «salía un chorrito de agua».

Por otra parte, se considera un «caos organizativo y de seguridad» el acceso al recinto y el aparcamiento, en el que «se mandaba a la gente a aparcar al pueblo», a unos 3 kilómetros de distancia y sin apenas luz en la carretera. E, incluso, se cobraba 10 euros para acceder al parking, un precio que no se incluía en la entrada.

Finalmente, para muchos fue ya un «vacile en toda la regla» cuando se produjo una cuarta cancelación, la de Enrico Sangiuliano, debido a que, según un comunicado de la organización a través de su Facebook, el músico habría perdido su vuelo.

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