¿Apuesta segura?

Charlie (guitarra solista) y Ben (rítmica y voz).
Charlie (guitarra solista) y Ben (rítmica y voz). / La Reina

Ambiente holgado y de tácita camaradería en La Nube para ver a The Rainbreakers, cuatro inglesitos que modulan, templan y ralentizan blues-rock-soul-funk

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

El medio centenar de aficionados de ambos sexos que apostaron el viernes por ver en La Nube de Santutxu al jovezno cuarteto de blues-rock inglés The Rainbreakers acertó de pleno. Al acabar, todo el mundo se declaró obnubilado por la prestancia de los isleños, y durante su show los más animosos les premiaban con diversas interjecciones: ‘gora zuek’ (soltó uno de barbas), ‘oso ondo’ (jaleó La Reina, que también aulló y silbó en ocasiones posteriores), ‘oye, muy bien ¿eh?’ (les planteó una morena que después chillaría diciendo ‘yiiii-ja’ y ‘bravo’).

Todos contentos, ya ven, en un concierto en ambiente holgado, con camaradería tácita entre el respetable, y de 116 minutos para 20 piezas, una de ellas doble: las versiones enlazadas de Gary Clark Jr. ‘Black And Blu.’ (que los blanquitos europeos ejecutaron mejor que el afrotexano de 33 años, aunque resonó a indie a lo Iván Ferriero) y ‘Bright Lights’ (aparatosa y al final dramática, grandiosa). También cayeron dos versiones hendrixianas: ‘Hey Joe’ y la dylanita ‘All Along The Watchtower’, ejecutadas de modo levemente ralentizado, como paradigma de la contención estilística de The Rainbreakers, que templan las canciones, fusionan con personalidad los palos negros (funk, blues y soul principalmente), ceden espacio para las guitarras de Ben (rítmica) y Charlie (solista), y usan la voz de Ben como un instrumento también con mucha alma pero al final un tanto estilísticamente reiterativa.

Otras versiones identificadas fueron el ‘If You Love Me Like You Say’ del gran Albert Collins (otro afrotexano, este un bluesman clásico difunto) y por el final la fiesta del ‘Howlin’ For You’ de los Black Keys, con sus tambores batientes, sus palmas y los coros ululantes del respetable, unida a otra de los Black Keys, 'She’s Long Gone’, con sus coros aindiados.

Pero The Rainbreakers, que en cinco años de trayectoria currándose todo tipo de locales han editado solo un par de EPs (vendían a 5 € el nuevo, ‘Rise Up’ –se puede chequear en su web-, además de camisetas a 10 €), tiraron de material original y lo hicieron apiñados en el estrecho escenario de La Nube, pulcros, formales y concentrados en la tarea, con miradas sobrias y atención a todo lo que pasaba ante ellos.

Su repertorio modernista, urbano y transversal paseó por diversos estadios y fue creciendo levemente, premeditadamente, pero sin perder nunca la contención. Por el principio imperaron ritmos palúdicos a lo JJ Grey (‘On My Own’), serena sinuosidad sudista superior a la de Black Mountain (‘On My Knees’), baladas soul que encantarían al madrileño Anaut (‘Lost With You’, relajada, sin prisa), funk que remitía vocalmente a Jamie Cullum (‘Honey Jar’)… Y progresivamente iban metiendo más cañita mediante funk-rock a lo Keziah Jones (‘Pacing Like Prince’, de Ryan Mountbleu, nos informaba la banda el día después) o a lo Little Jimmy King y Lucky Peterson (la mentada versión de Albert Collins), e impulsivo y guitarrero funk-rock paralelo a Monster Mike Welch, Doyle Bramhall, Derek Trucks y demás hachas blancos (‘Ain’t Nothin’ Goin’ On’).

A toro pasado se podría decir que fue una apuesta segura, pero antes de ir nadie pensaba que iba a estar tan bien el bolo de los Rainbreakers. O sea, que se superaron las expectativas. Era su primer concierto en España, como recalcaron ilusionados varias veces, y es que en Santutxu, tras un largo viaje en coche desde ingleses de Shrewsbury, en las Midlands, abrieron una gira de dos semanas y doce bolos. Si se les ponen a tiro, ya saben.

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