Josele Santiago, el líder de Los Enemigos: Con acento exagerado

Josele en quinteto tocando 'El bosque'. /O. CUBBILLO
Josele en quinteto tocando 'El bosque'. / O. CUBBILLO

En quinteto eléctrico con mucho soul, Josele Santiago, el líder de Los Enemigos, presentó 'Transilvania', su quinto disco en solitario, en una Stage Live masculina, entregada y conocedora de sus letras

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

A ojo, sólo unas 111 personas había el sábado en la sala Stage Live en el concierto de Josele Santiago (Madrid, 1965), el líder de Los Enemigos, presentando con banda su quinto disco en solitario, 'Transilvania', donde no hay ninguna canción así titulada («Significa 'más allá de la selva'. Es una idea bonita que ilustra bien el oficio de escritor», explicó el autor cuando lo estrenó en el FNAC en dúo acústico el 6 de octubre).

Sobre la escasa asistencia, algunos ausentes alegaron que el concierto era caro (22 en taquilla), pero es que además había mucha competencia a la misma hora: Robe Extremoduro cerrando gira en Miribilla (unos 2000 fans metió y adelantaron el escenario para achicar espacio, nos cuenta el compañero Josu Olarte) y Corizonas cruzando la calle en el Kafe Antzokia (más de 300 congregaron estos a 18 lereles). No obstante, todo el público 'santiaguero' de la Stage Live, eminentemente masculino (échenle un 15% de féminas más dos Patos: el nuestro y un ex compañero de Sarriko que nos pidió que lo apuntáramos), disfrutó hasta el tuétano, jaleó al artista («eres el mejor», le chilló uno antes de que cantara 'Que hable el sol') y coreó emocionado muchas canciones, la que más la única que recuperó de Los Enemigos, 'Desde el jergón', la penúltima de las 22 que sonaron en 100 minutos´, segundo arriba, segundo abajo.

Escuálido, barbado y como castigado por la vida, Josele apareció en quinteto, con un teclista, otro guitarrista más sección rítmica. Proyectó un sonido muy soulero y algodonoso con su habitual idiosincrasia lírica (entre la utopía y el descreimiento, entre el cinismo y el hedonismo cotidiano, éste por ejemplo valorado vía alcohol o incluso la naturaleza en la que vive hoy día este madrileño mudado a Cataluña) y con su singular entonación cañí ('tejao', 'sincopao', 'rechupeteás' y palabros así). Abrió el chou con una terna de la novedad 'Transilvania' ('Prestao' -que se oyó mal porque con ella ajustaron sonido-, 'Ovni viejo’' y 'Euforia'), y a la cuarta pieza, 'Fractales', un lento cool, ya estaba la batalla ganada.

El roquero metafísico madrileño continuó lanzando lecciones morales ('Pensando… no se llega a ná') y asumiendo el soul como su paisano Coque Malla ('Baila el viento') o incluso como Mark Eitzel ('El bosque'). También hizo rock and roll ('Hagan juego') intercalándolo entre algún número acústico ('Ángel', a dúo con el espigado guitarrista eléctrico; «es la hora del gin-tonic de los chicos, nosotros somos más sacrificados», ironizó el líder al presentarla), destellos post-rock ('Un guardia civil'), alt-co a lo Lambchop contando una historia imaginamos autobiográfica de cuando el camarero le suelta al parroquiano que ya ha bebido bastante ('Farol'), ragtime ('Baile de los peces'; «esta es muy buena», manifestó un espectador, «un clásico», compartió otro), y dos cimas más que fueron la stoniana 'Cachorrilla' («es la última boina y voy a llevarla yo», reza la letra en sus últimos versos) y el swing saltarín 'Cómo reír' (descarnado retrato del pelota desvergonzado que resonó al 'My Baby Just Cares For Me' de Nina Simone).

Cerró Josele con la narcótica y coreada 'Mi prima' (de una que tiene en Mallorca), pero aún quedaban dos bises dobles: el primero con el rock algo prog de 'Saeta' y la pereza, la galbana y la desidia de 'Ole papá' (la canción favorita de Rocío, la novia de Pato, que prefiere ver a Josele en solitario porque es más él, más teatral, más 'exagerao'; por cierto, Pato recordó que hace exactamente un año, el viernes 25 de noviembre de 2016, vimos a Josele en dúo acústico en el Pub Mistyk; o sea, tres veces le hemos catado en 365 días en Bilbao), y el segundo bis abierto con el mentado 'Desde el jergón' de Los Enemigos, interpretado por Josele a solas con su acústica, y cerrado con ‘Tragón’ en quinteto, un tema dedicado a Chiquito de La Calzada, arrancado tipo soft rock ondulante y terminado con rollo stoniano / sureño.

Al acabar el chou se desalojó el local muy deprisa y poco movimiento hubo en el puesto de merchandising, y es que la mayoría de los presentes ya tendrían el disco y las camisetas.

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