Accept, subidos al pódium

Mark Tornillo, cantante en forma de Accept. /CARLOS Gª AZPIAZU
Mark Tornillo, cantante en forma de Accept. / CARLOS Gª AZPIAZU
El Bafle

Aplastante concierto dominical de heavy metal energético y clásico servido por el veterano quinteto teutón, que exhibió luz y sonido espectaculares, guitarras estiradas y a su cantante Mark Tornillo, en forma envidiable a los 63 años

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

Al acabar el concierto de Accept (Solingen, Alemania, 1876) el domingo en una Santana 27 llena, humeante y atorada por más de 1.200 personas venidas de muchas partes del norte, casi todo tíos, manifestaban los aficionados metaleros: «bolazo». Sí, fue un bolazo por el sonido claro y poderoso, por las luces del escenario, por sus guitarras alargadas para enredarse sobre el público con punteos melódicos y ritmos marciales, por el cantante yanqui Tornillo. Lo fue por la profesionalidad expuesta, por la espectacular sobriedad, la contundencia y la proyección de energía, y por el dinamismo escénico de los cinco oficiantes, que se subían cada dos por tres a unos pódiums dispuestos en el frente del tablado (también el bajista, Peter Baltes, militante desde 1978 y de 59 años), coreografiaban poses balanceantes en plan Status Quo, se dejaban envolver por recurrentes chorros de humo, estiraban los solos de guitarra (el líder de la empresa es el hacha alto y rapado Wolf Hoffmann, de 58 años y parecido a Bruce Willis), no nos colaron ninguno de batería (eso que era buenísimo) y no cayeron en este infantilismo de pedirnos gritar y tal (las palmas brazos en alto y los coros épicos y belicosos solían surgir de modo espontáneo).

Al frente del tinglado estuvo su vocalista desde 2009, el yanqui Mark Tornillo, de 63 años, quien se halla en mejor forma que el mítico cantante de Accept, Udo Dirkschneider de 65 orondos años y en peor forma física y vocal. Con esta formación base Accept llevan funcionando desde su reencarnación definitiva en 2009 (y desde 2015 tienen guitarra y baterista nuevos) y en la Santana 27 dieron un conciertazo de 22 temas (contabilizando el solo de guitarra a solas a cargo de Wolf) en 125 minutos (saludos incluidos y rematados en voluntarioso español por el batería espetando: «Bilbao, muchas gracias, Accept ti amo»).

Accept abriendo fuego con 'Die By The Sword / Morir por la espada'.
Accept abriendo fuego con 'Die By The Sword / Morir por la espada'. / OSCAR CUBILLO

El show en sí cursó a nivel altísimo, aunque en la segunda parte dosificaron más las fuerzas, dilataron los desarrollos ambientales y cedieron más coros al respetable (pero sin pedirlo de modo obvio, ¿eh?). Y es que de todos modos habría resultado imposible mantener dos horas de bolo con la intensidad del arranque, cinco trallazos en 25 minutos sin parar ni hablar, revelando todas las cartas, o sea las poses, los pódiums y los chorros de humo. Cayeron en el prólogo noqueador 'Die By The Sword' (la que abre su último disco, 'The Rise Of Chaos', el que divulgan en esta gira mundial y del que sonaron 5 de sus 10 cortes), 'Stalingrad' (con el flamear de la bandera de Accept en manos de Tornillo), la cabalgata de 'Restless And Wild', la chuleta y sinuosa 'London Leatherboys', y quizá la cima de la cita, 'Breaker' y su fondo speed metal (aquí la peña enloqueció y se puso a corear, a tocar guitarras invisibles…).

Antes de la sexta pieza saludó Tornillo, informó que era la tercera noche seguida en carretera por 'España' (la nombró en castellano) y aseguró que éste era de sus sitios favoritos para actuar porque el público está 'fucking crazy' (puto loco, podríamos traducir). Y entonces encadenaron las otras cuatro piezas de la novedad: 'The Rise of Chaos' (abajo colamos el clip), un 'Koolaid' que imitó en parte el 'Thunderstruck' de AC/DC, un 'No Regrets' que pareció metal vikingo y un 'Analog Man' otra vez deudor de AC/DC.

Tras el solo guitarrista del calvo Wolf Willis (el jefe del quinteto es el único que no luce melenas, pero sigue colando tramos de música clásica en sus punteos) llegó la canción menos vibrante del lote ('Neon Nights', vía Scorpions, un medio tiempo ahí colocado para dosificar fuerzas arriba y abajo del tablado), pero a continuación y hasta el final Accept siguieron acertando en la diana ('Princess Of The Dawn' a lo Judas Priest ambientales, el cimbreo acedecesco de 'Up To The Limit', el desarrollo Thin Lizzy de 'Pandemic') hasta llegar al epílogo con sus hits de ayer (el speed 'Fast As A Shark', el coreado 'Balls To The Wall') y de hoy (el guerrero 'Teutonic Terror', de 2010, de su disco 'Blood Of The Nations', el primero de su nueva etapa, que ojalá dure muchos años y a este nivel).

Vídeo oficial de la canción 'The Rise Of Chaos':

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