Lorenzo Silva: «Ha cuajado la idea de que hay que eliminar al que no es como tú y eso es muy peligroso»

Lorenzo Silva, novelista de larga trayectoria y creador de los personajes de la sargento Chamorro y del subteniente Bevilacqua./E. C.
Lorenzo Silva, novelista de larga trayectoria y creador de los personajes de la sargento Chamorro y del subteniente Bevilacqua. / E. C.

El novelista gana el XXXI Premio de Periodismo EL CORREO por el artículo El sacrificio de Ignacio Echeverría, sobre el joven que murió en un atentado yihadista en Londres

IÑAKI ESTEBAN

Las explosiones de odio se han convertido en una amenaza recurrente con derivaciones hacia la violencia y el terrorismo. Sentimiento destructivo por naturaleza, el odio promueve ahora adhesiones de carácter político y religioso, y eleva así su peligrosidad, argumenta Lorenzo Silva (Madrid, 1966). Novelista de larga trayectoria y creador de los personajes de la sargento Chamorro y del subteniente Bevilacqua, miembros de la Guardia Civil, es el ganador de la última edición del Premio de Periodismo EL CORREO por el artículo 'El sacrificio de Ignacio Echeverría', dotado con 10.000 euros. En él reconstruye el atentado yihadista en Londres en el que murió el joven español por proteger a otras personas.

Columnista de este periódico y colaborador de 'XL Semanal', el suplemento dominical de este diario, Silva publicó en 'El Mundo' este artículo dentro de la serie titulada 'Vidas.zip', en la que combina periodismo y literatura.

El artículo ganador

- ¿Por qué el odio ha adquirido la relevancia social que tiene ahora?

- Como digo justo al inicio del artículo, el odio se ha convertido en una mercancía con traficantes muy aplicados, industriosos y meticulosos. Vemos que tiene consumidores entusiastas que lo necesitan como clave de bóveda para sostener sus vidas. Hay gente que se dedica a odiar desde que se levantan por la mañana y eso les da un pie, un asidero, sin el que su vida no tendría sentido.

- ¿Quién se beneficia de esta situación?

- El negocio del odio es un asunto lucrativo. Produce una gratificación en el consumidor y ayuda a conseguir adhesiones políticas o de otra clase a quien lo produce, agita y distribuye. Cualquier ideario o programa legítimo o ilegítimo tiene propagandistas que recurren a él como medio de difusión y como manera de hacerse valer. Me he encontrado con estas personas en causas que yo defiendo, por ejemplo en las redes sociales, y me ha entrado un escalofrío. Te hace dudar de si lo que defiendes está bien o mal. Por eso me salí de Twitter.

- El odio atrinchera y paraliza la sociedad.

- El odio no es negociable, no permite la transacción, sólo el avasallamiento y, en definitiva, el aplastamiento. No hay manera de resolverlo como no salgas de la espiral. Me considero de izquierdas. Pero hay veces que veo gente afín a mis ideas que quisieran borrar del mapa a todas las personas de derechas. Y eso no me vale. No hay manera de hacerlo. Cargarse a todos no es una solución factible. Por ahí no vamos a ningún sitio. Sabemos que compartir espacio puede ser incómodo con quien no sintonizas. Por eso hay que llegar a pactos. Ha cuajado la idea de que hay que eliminar al que no es como tú y eso es muy peligroso.

- ¿Qué responsabilidad cabe pedir a los odiadores?

- Mucha, toda la que tienen. Nunca me he creído eso de que son víctimas de unos manipuladores y que por eso hay que perdonarles. Crecí en un barrio humilde. Unos cayeron en la droga y otros no, unos salieron y otros no. En el fondo son opciones personales. Unos se esfuerzan más y otros menos. El odio es también una forma de comodidad. Si uno abdica de su responsabilidad individual deja de ser una persona y se convierte no sé muy bien en qué.

«En todas han surgido individuos que se han aprovechado de ella para llegar al sacrificio mortal» Las religiones

La conciencia crítica

- ¿Qué papel juega la religión?

- Tiene un elemento inquietante porque se plantea como un valor absoluto. La fe no es cuestionable y en todas las religiones han surgidos individuos que consciente o inconscientemente se han aprovechado de ella para ponerlo al servicio de una agenda, reprimiendo o eliminando la conciencia crítica de sus seguidores, hasta llegar al sacrificio mortal. Esto pasa en la religión islámica pero también entre los fundamentalistas cristianos. Hablas con muchos musulmanes y te dicen que el wahabismo que sostiene las variantes terroristas asociadas al islam es una herejía. De hecho fue una rama muy minoritaria hasta hace poco. Pero aquí también hemos tenido el caso del terrorismo de ETA, cuyo paso a la violencia se decidió en una casa de ejercicios espirituales en Getaria. ¿Es eso el cristianismo? Hombre, yo, que he hecho la comunión, te diría que no. Pero hay gente que creyó que sí.

Al detalle

Biografía del premiado.
Estudió Derecho y estuvo trabajando como abogado de una gran empresa del sector energético desde 1992 hasta 2002. A partir de entonces se dedica a la literatura. Ha publicado 65 libros.
Jurado.
José Miguel Santamaría(director de EL CORREO), Enrique de Ybarra (presidente de la Fundación Vocento), Santiago de Ybarra (consejero de EL CORREO), Alejandro Echevarría (consejero de EL CORREO), José María Bergareche (consejero de EL CORREO), Iñigo Barrenechea (director general de EL CORREO), César Coca (adjunto a la dirección de EL CORREO), Fernando García de Cortázar (director de la Fundación Vocento).
Premiados.
Antes de Lorenzo Silva: Miguel Zugaza, Antonio Elorza, Juan Carlos Pérez de la Fuente, Francesc de Carreras, Fernando Velázquez, Gonzalo Suárez, Kirmen Uribe, Manuel Montero, Luis González Seara, Manuel Jesús González, José Luis Villacañas, Álvaro Pombo, José-Carlos Mainer, Santiago González, Ferrán Gallego, Eugenio Trías, Iñaki Ezkerra, Luis Alberto de Cuenca, Roberto Velasco, Gurutz Jáuregui, Vicente Palacio Attard, Francisco Nieva, Feliciano Correa, Rosa Montero, Juan Pablo Fusi, Julio Llamazares, Aurelio Arteta, Cristóbal Halffter, Jon Juaristi y Pablo Lucas Verdú.

- ¿No le sorprende que la violencia, con los malos resultados que ha dado, siga vigente? ¿Está en la naturaleza humana?

- En parte está en la naturaleza humana. Pero la mente nos ha permitido sobrevivir y prevalecer sobre un montón de especies que eran unos grandes depredadores mientras que nosotros éramos mucho más débiles. Hemos sobrevivido gracias a nuestras ideas violentas sobre cómo cazar a un animal, que quizá te hubiera eliminado si no lo haces tú antes. No son estrategias bondadosas las que permiten reducir a un tigre de bengala. Dañar ha sido un eficaz mecanismo de defensa y de conquista. Pero dicho, cuando se articula el lenguaje y surge la reflexión y la autoconciencia, la violencia se reduce. Podemos sobrevivir de otras maneras, más prácticas. Hemos mejorado. Hace 80 años, nuestro país era un matadero, hoy tenemos 300 homicidios al año. Y ETA ha desaparecido.

- Pero la violencia sigue ahí.

- Sí, y sabemos que engendra odio, y que ese odio genera más odio. Es una mala técnica para la gestión de conflictos y de la diversidad. Y no conseguimos eliminarla. Permanece el atavismo. Debe de haber algún gen que no conseguimos mutar en otro más con tendencia a utilizar otras facultades pacíficas para resolver problemas.

Una «calamidad»

- Usted titula el artículo 'El sacrificio de Ignacio'. Quienes lo asesinaron, según ellos, también se sacrificaron por su ideal religioso.

- Es muy importante aclarar eso. Pero ¿por qué lo hace? No hay ninguna virtud en un terrorista que se suicida matando a los demás. Es un error, una calamidad.

- Pero puede decirse que Ignacio dio la vida por los demás. ¿No fue un héroe?

- Sí, y seguramente nunca pensó en serlo. Su acción surgió de un impulso de bondad por el que perdió la vida para dársela a otras personas, para que ellas pueden ver crecer a sus hijos y a sus nietos. No murió para fastidiar a otros, sino para que otros tuviesen la oportunidad de vivir. En él afloraron esos ángeles que también llevamos dentro.

«Puedo ser un poco soso, pero me remito a lo que mejor funciona, a la ley nacida de la democracia» Seguridad y libertad

- ¿Qué opina de la tensión entre seguridad y libertad?

- Puedo parecer un poco soso pero me remito a lo que mejor funciona, a la ley nacida de los procedimientos democráticos. Tiene que haber sanciones severas para quien restrinja muestra libertad, para quien atente contra ella, pero no podemos vigilarnos todos porque igual no pasaría, pero viviríamos en una sociedad tan poco libre que no merecería la pena vivir. Tiene que haber un equilibrio entre las restricciones a las libertades y la posibilidad de ejercerlas.

- ¿Hay novela en todo esto?

- Sí, aunque es un tema complicado. Por un lado tenemos el terrorismo nihilista, luego la reacción a él y más allá la madre del cordero, el tiempo después de la Primera Guerra Mundial en que a Occidente se le ocurrió dibujar lo que era Oriente Medio sin contar con la gente de Oriente Medio. Todo viene de ahí, lo que desde luego no justifica ni el enconamiento ni la expansión del odio.

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