El juicio de Bayo contra la ABAO se retrasa al pedir un nuevo testigo

María Bayo sale de los juzgados tras la suspensión.
María Bayo sale de los juzgados tras la suspensión. / Ignacio Pérez

La soprano quiere que declare el director de escena, algo que la juez negó en primer término

César Coca
CÉSAR COCA

El juicio por la demanda de la soprano María Bayo contra la Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera (ABAO) fue suspendido ayer y se celebrará después del verano. La cantante navarra presentó una demanda por despido improcedente a raíz de su recusación para interpretar el papel de Doña Elvira en el ‘Don Giovanni’ de Mozart, que se estrenó el pasado 18 de febrero. La causa de la suspensión, que se comunicó cuando las partes iban ya a acceder a la sala, es la petición de la cantante navarra de que el director de escena de la reposición, Alex Aguilera, declare como testigo.

Los abogados de Bayo ya habían incluido a Aguilera en la lista de quienes debían intervenir en la vista pero la jueza de la Sala de lo Social desestimó esa declaración por no considerarla pertinente. Contra esa decisión, la cantante presentó un recurso que no había sido resuelto aún. Así las cosas, la jueza optó por suspender la sesión. Todo parece indicar que, cuando finalmente esta se produzca, Aguilera estará entre los llamados a declarar. Para ayer estaba previsto que comparecieran una foniatra en calidad de especialista (se da la circunstancia de que iba a hacerlo a petición de Bayo y es socia de la ABAO), así como el director artístico de la entidad operística y el responsable de comunicación de la misma. Como se recordará, la demanda de la soprano sostiene que la difusión de noticias sobre su recusación le ha causado un notable daño de imagen.

LAS CLAVES

Indemnización
La soprano reclama una suma que multiplica varias veces el caché fijado por su trabajo en ‘Don Giovanni’
Pruebas periciales
Los especialistas no saben cómo defenderá que su voz estaba bien, no habiendo una grabación

Los hechos sobre los que gira la demanda acaecieron los días 1 y 2 de febrero, durante los primeros ensayos para la representación de la ópera de Mozart. En la sesión del día 1, María Bayo cantaba acompañada al piano. La directora musical de la obra –máxima responsable de la función en ese terreno–, la canadiense Keri-Lynn Wilson, comunicó a la ABAO que la soprano navarra no estaba en condiciones de cantar el rol de Doña Elvira. A petición de los responsables de la entidad bilbaína, Wilson decidió aplazar su veredicto de recusación y esperar a ver qué sucedía en el segundo ensayo. Terminado este, se ratificó en su juicio y la ABAOaplicó una cláusula del contrato –que se incluye en todos los de este tipo en cualquier centro lírico europeo– según la cual se rescindía su participación en la ópera y la soprano solo cobraba los gastos derivados del viaje y el alojamiento en Bilbao. Tras tomar esa decisión, la entidad operística se vio obligada a buscar una sustituta con toda urgencia. La elegida fue la italiana Serena Farnocchia.

Indemnización

La cantante ha acudido a los tribunales porque entiende que se trata de un despido improcedente y reclama su caché íntegro, así como una indemnización por lucro cesante, daños morales y lesiones en su honor. En total, la suma solicitada multiplica varias veces el caché firmado en el contrato. En la demanda se explica que Bayo se ha visto perjudicada por los rumores que corrieron tras la rescisión y que el estrés que le ocasionó todo ello la obligó a acudir a la consulta de un especialista. La ABAO ya explicó en el fallido acto de conciliación de marzo que, como no se encontraba en las condiciones idóneas para asumir el rol que le habían encomendado, aplicó la cláusula que contempla esa posibilidad.

Caso único

Las recusaciones no son tan infrecuentes en el mundo de la ópera. Los contratos se firman con años de antelación y la voz es un instrumento muy delicado, sometido a circunstancias físicas y psíquicas de difícil control. Por eso las cancelaciones de pianistas, violinistas y en general solistas instrumentales son mucho más infrecuentes que las de los cantantes. En las últimas temporadas de la ABAO, como en las de otras instituciones operísticas, ha habido alguna recusación, pero el problema no ha pasado de ahí. El juicio de Bayo contra la ABAO, cuando se produzca, será el primero en España y uno de los primeros de Europa de este género.

La expectación generada por esta demanda viene en primer lugar de su carácter completamente excepcional, y en segundo por el interés que existe por saber cómo se va a determinar, tantos meses después, si la voz de Bayo se encontraba bien o no a comienzos de febrero. Distintos gestores y especialistas consultados por este diario han manifestado que un dictamen de ese tipo es de una extraordinaria dificultad. Incluso si existiera una grabación de buena calidad de los ensayos no sería fácil llegar a una conclusión tajante. Como norma general, los ensayos, sobre todo los primeros, no se graban, de manera que no parece posible contar con una prueba que habría resultado de gran relevancia.

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