Una feria para comprar arte asequible

Jokin Burgo, y su galería Bilbao 2000 Art, prueban por primera vez en el FIG con obra suya, de Lizaso y de Agustín Ibarrola, entre otros. /Manu Cecilio
Jokin Burgo, y su galería Bilbao 2000 Art, prueban por primera vez en el FIG con obra suya, de Lizaso y de Agustín Ibarrola, entre otros. / Manu Cecilio

El FIG, cita para la obra gráfica y el dibujo, abre en el Euskalduna con el objetivo de democratizar la compra de obras de arte

Iñaki Esteban
IÑAKI ESTEBAN

La importancia de las ferias crece sin parar en el mercado del arte. Lo dicen los galeristas y añaden que ellos no se comen a nadie en sus espacios habituales, a los que se puede entrar con toda tranquilidad sin que nadie moleste. Pero los hechos son tozudos y apuntan al débil tránsito por las galerías y buenos números de visitantes a citas como el Festival Internacional Grabado (FIG) de Bilbao, que el año pasado congregó a 11.000 en cuatro días.

El Palacio Euskalduna acoge desde este miércoles la sexta edición del FIG, con una treintena de expositores que acogen obra en papel desde Picasso hasta los jóvenes a descubrir con precios, por lo general, muy asequibles. Cuesta frenar el saque de cartera y la compra compulsiva. Pero es que si se piensa, vale la pena.

¿Un ‘miró’ por 500 euros? Pues lo hay, en la galería DKS de Vitoria. Avisa la galerista Rosa Sánchez de que es una litografía de segunda impresión y que tiene una tirada de 300 ejemplares. Pero la firma del surrealista catalán luce bien clara y Miró es y será siempre Miró. ¿No quedaría bien en casa?

Los expositores abrían esta semana sus embalajes y colocaban sus obras en los stands del Euskalduna para que hoy el público encuentre todo en orden. Los había nuevos en este encuentro dedicado a la obra en papel, como Jokin Burgo, de Bilbao 2000 Art Gallery, situada en Zorrozaurre e inundada por las lluvias de la semana pasada. «He tenido hasta un metro de agua y estoy buscando un local pequeño en el centro. He viajado bastante por Suecia y me gusta su modelo de galerías, de reducidas dimensiones, que funciona más como un punto de conexión con el público que como un espacio para exposiciones y para vender lo que tienes expuesto».

«¿Para qué comprar un póster, si por el mismo dinero puedes tener piezas de artistas?» Rosa Sánchez, de DKS

Pared vacía, pared muerta

El galerista es también creador plástico y además de su obra ya ha colgado la de Agustín Ibarrola -un grabado de considerables dimensiones por 1.500 euros-, Jesús Lizaso, Teresa Ahedo, Alejandro Quincoces -500 euros- y Subirats, entre otros.

Burgo anima a los visitantes a que no sean conservadores y a que se dejen llevar por su intuición. Por un precio bajo, ¿por qué no arriesgarse y comprar lo que a cada uno realmente le gusta?. «Que no elijan el grabado que queda bien con el color del sofá, sino al revés. Como dijo Picasso, una pared vacía es una pared muerta».

Enfrente se halla el espacio de Usoa Zumeta, hija del histórico artista del mismo apellido, el expresionista abstracto del grupo Gaur. Desembala los grabados de su padre, y los de Ortiz de Elgea, una atractiva representación de una casa de Koldobika Jauregi y otros, todo o casi todo de 180 a 550 euros.

«Tenemos que conseguir que los jóvenes empiecen a comprar, al principio obras de precios bajos» Leonor Victoria de Lecea

Es la segunda vez que acuden al FIG. ¿Y cómo les fue la anterior? «Pues la verdad es que vendimos mucho. Cuesta por el trabajo, porque no quieres repetir lo del año pasado. Pero mi padre ya ha resuelto en parte ese problema, porque ahora compartimos estudio y yo soy la estampadora», explica.

Rosa Sánchez, de la DKS vitoriana, es de las que piensa que el comprador tiene que pensar primero en la belleza de lo que está contemplando, y no en la firma. Y no lo dice porque no tenga artistas en su espacio de primera fila. Hay muchos que ya han pasado a la historia del arte, y otros que esperan a que alguien se fije en sus grabados, le gusten y se los lleve a casa, como Jennifer Carey, Concha Corral o Dukessa.

LOS DATOS

Fechas.
Desde esta mañana hasta el domingo a las ocho de la tarde.
Actividad para hoy.
A las 13.00 horas, demostración de xilografía japonesa a cargo de Fabiola Gil.

La galerista va pasando las obras enfundadas en plástico, las que no están colgadas en el stand. Una de Eduardo Arroyo por 800 euros; Sempere por 700; Antonio Saura en su esplendor, 1.700; Feito por 590; una de pequeñas dimensiones de Manuel Viola por 190 euros. «¿Para qué comprar un póster, si por el mismo dinero puedes tener piezas de artistas o bien reconocidos o que simplemente te gustan», se pregunta.

En el FIG también venden obras de alto standing, como un dibujo de Picasso por 35.000 euros. Lo tienen en Mun Consultores, radicados en Madrid desde 1982 pero de origen vasco. Leonor Victoria de Lecea y Miguel Espel llevan 18 ferias este año, entre ellas la FIAC de París y las de Basilea y Miami. «Queremos jubilarnos, si nos dejan, aunque esto es adictivo», confiesa Leonor.

Tienen obras de los Arrue, avisan, pero también de Chagall, a 12.000 euros. Su gama, más que alta, es de lo más variada. También venden cosas pequeñas a partir de 80 euros, o una litografía de Matisse por 1.200. «Tenemos que conseguir que los jóvenes empiecen a comprar. Al principio obras de precios bajos, y si les va bien ya irán subiendo». En todo caso, como muestra el FIG, coleccionar no es cosa de ricos, sino de gusto, oportunidad y afición.

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