«En todas las épocas la peste es el hombre»

Alberto Rodríguez ha rodado en 130 decorados distintos una intriga con 190 personajes. Los seis episodios de 50 minutos cada uno se estrenan en Movistar el 12 de enero. /EL CORREO
Alberto Rodríguez ha rodado en 130 decorados distintos una intriga con 190 personajes. Los seis episodios de 50 minutos cada uno se estrenan en Movistar el 12 de enero. / EL CORREO
Alberto Rodríguez. Director de ‘La peste’

El autor de ‘La isla mínima’ ha contado con 10 millonesde euros y libertad absoluta para rodar la serie española más ambiciosa

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

Ninguna película española costará tanto este año como ‘La peste’. Alberto Rodríguez, el ganador de tres Goyas con ‘La isla mínima’ y ‘El hombre de las mil caras’, jura que ha tenido «libertad absoluta» de Movistar para rodar un fresco veraz y complejo de la Sevilla del siglo XVI, que el canal de pago estrena el próximo 12 de enero. Seis capítulos de 50 minutos cada uno que recrean la época dorada de la capital andaluza, cuando era la puerta de América, una nueva Roma donde hacer fortuna o escaparse al Nuevo Mundo.

La historia nació en una conversación de cañas. Rodríguez y su guionista habitual, Rafael Cobos, ambos sevillanos, se preguntaron cómo sería la vida en esas mismas calles en el siglo XVI. Y descubrieron entre otras cosas que en aquella época el 10% de la población era negra y que en las escalinatas de la catedral, hoy atestadas de turistas, se vendían esclavos. La primera serie que ha tenido el honor de figurar -fuera de concurso- en la sección oficial del Festival de San Sebastián necesitó de un esfuerzo de producción insólito en nuestra ficción para sumergir al espectador en una Sevilla caótica, mugrienta y despiadada.

Más de 400 personas se implicaron en un rodaje con 130 decorados en localizaciones como Marchena o el Alcázar de Sevilla. Los 10 millones de euros se los ventila ‘Juego de Tronos’ en un solo capítulo de su séptima temporada, pero ese presupuesto es una fortuna en la televisión española.

Se construyeron las cabañas de adobe del arrabal y las carrozas en las que se desplazan los nuevos ricos de la época, los mercaderes. Se cuidó de la misma manera las piezas de herrería y el vestuario que la fruta y verdura podrida que asfaltaba las calles de Sevilla. Paco León, borrando su cantarín acento andaluz, es el rostro más conocido de esta intriga con 190 personajes, en la que un exsoldado (Pablo Molinero) regresa a la ciudad cumpliendo un juramento. La misma Inquisición que le condenó a muerte por imprimir libros prohibidos promete ahora perdonarle la vida a cambio de resolver una serie de asesinatos con tintes diabólicos.

- Como sevillano, ¿le sorprendió que la Sevilla del siglo XVI resultara un lugar bastante inhóspito?

- Depende de lo que te tocara, de tu clase social. Si eras Rinconete y Cortadillo o el propio Cervantes, ibas mal. También había gente muy poderosa, con mucho dinero. Tres familias hasta tenían agua corriente en casa. Se movía mucho dinero, económicamente Sevilla era la ciudad más importante de Occidente. Cuando llegaban la plata y el oro, se dice que fluctuaba el precio en Asia. Sevilla era la puerta de América con un volumen brutal de negocio. Alrededor de todo eso había mucha pobreza, por supuesto.

«Me pregunto si el orgullo del sevillano por su ciudad, a la que considera la mejor del mundo, se debe a que en un tiempo lo fue»

- Una Sevilla con aspectos que hoy nos pueden chocar.

- Sí, como que el 10% de la población fuese negra. Se vendían esclavos en la catedral, hoy llena de turistas. En la serie también aparece la cárcel, que era un sitio donde te metías voluntariamente si cometías un asesinato y no querías que te encontraran. Un lugar para esconderse durante un tiempo. Hablamos de la cárcel civil, después estaba la de la Inquisición, que era otra cosa. Había putas dentro de la prisión, que tenía tres puertas: de oro, plata y bronce. Dependiendo del dinero que tenías entrabas por una u otra. Lo alucinante del proyecto es que la documentación histórica era tan fascinante que lograba que la historia fuera creciendo.

- ¿Qué queda de aquella Sevilla del XVI?

- Construcciones, templos... Yo me pregunto a veces si parte del carácter del sevillano, el «esto es lo mejor del mundo», se debe a que una vez lo fue, hace 500 años. Todo ha cambiado, pero esa especie de orgullo de los sevillanos por su ciudad quizá provenga de aquel tiempo.

«En las crisis siempre hay alguien que saca beneficio, por eso ahora hay gente que se ha vuelto más rica todavía»

- ‘La peste’ no solo alude en su título a la enfermedad, a la peste bubónica.

- Es una metáfora que se termina verbalizando en la serie, hay un momento en que un personaje dice que la peste es el hombre. Es la enfermedad que va a estar siempre ahí, esperando. Pasa el tiempo y no somos capaces de ser mejores como seres humanos. De hecho, elegimos una oleada cualquiera de la enfermedad. La gran oleada de la peste en Sevilla ocurrió en mil seiscientos y pico, 60 años después de cuando transcurre la serie. Diezmó a la población a la mitad y fue la puntilla definitiva para que Sevilla perdiera toda su influencia. Eso y el tránsito de los barcos por el Guadalquivir. Para transportar el oro había puntos en los que tenían que arrastrar a los barcos desde la orilla con hombres y bestias. Solo se mantenía Sevilla como puerta de América porque pasar la barra de Sanlúcar era dificilísimo. Eso nos protegía de los piratas, invadir Sevilla era más difícil que tomar Cádiz.

«Veo poquísimas series»

- ‘La peste’ habla de la lucha de clases.

- El personaje de Paco León representa a la gente nueva, los que no son nobles y ascienden haciendo dinero. Es un desclasado que está abriéndose camino y creándose una identidad.

- Un capitalista que recomienda comprar y almacenar trigo, porque intuye lo que va a pasar.

- Eso es un reflejo de la actualidad; en las crisis siempre hay alguien que saca beneficio. La prueba es que la debacle que hemos sufrido ha vuelto más rica todavía a un montón de gente.

Sergio Castellanos.
Sergio Castellanos.

Un fresco histórico con la paleta de Caravaggio

‘La peste’ no presume de poderío de producción, no juega a deslumbrar con extras y decorados. Solo en algunas fugaces panorámicas de Sevilla con el Guadalquivir sembrado de barcos -cortesía de los efectos digitales- se adivina la ambición de una serie cuyo acabado formal y complejidad en la narración están a la altura de las películas de su autor.

No hay concesiones al gran público en este fresco donde ricos, buscavidas y niños de la calle se entrecruzan en una ciudad regida por la corrupción, la codicia y el dinero. La paleta de Caravaggio inspira la fotografía de un largometraje de 300 minutos, que respeta la luz de la época con estancias sumidas en sombras. Nada que ver con la iluminación quirúrgica de las series históricas españolas.

‘La peste’ ofrece personajes complejos, tensión argumental y el crudo retrato de una época de la que no es difícil extraer enseñanzas a aplicar al presente. Puro cine.

- ¿Ha tenido más libertad rodando una serie de televisión que en el cine?

-Es más, en Movistar nos animaban a ser transgresores y a no ir por la senda tradicional. Nosotros no sabíamos dónde estaba el límite y probábamos a ver qué pasaba. No hemos tenido ningún problema ni al escribir el guion, ni en el rodaje ni en el montaje final.

- Usted dirigió capítulos de ‘Hispania’, otra serie histórica. ¿Qué diferencia hay, aparte de la iluminación?

- Eso y el presupuesto. Nosotros hemos tenido el dinero que hacía falta. Al grabar capítulos de 70-80 minutos obligados por el ‘prime time’ es muy difícil escribir buenos guiones que duren ese tiempo. Resulta más sencillo escribir 50 minutos buenos, en el otro caso siempre hay media hora de relleno. Con ‘La peste’ pretendíamos acercarnos a la verosimilitud, que todo lo que se viera en pantalla pareciera real. Sentir la vida de la ciudad, como si estuviéramos allí. De hecho, nos saltamos el rigor histórico varias veces. Por ejemplo, la primera vez que vi a una masa de figurantes, todos con sombrero, me parecía que era mentira, que estaban disfrazados. Pero todo el mundo llevaba sombrero en la época. También queríamos no tratar de pensar como un personaje del siglo XXI transplantado al XVI, sino con la moral y el credo de entonces. En el primer episodio hay una secuencia que estuvimos a punto de eliminar, en la que el héroe da de latigazos a un niño. Es lo que haría en una época en la que los niños no tenían valor y se ofrecían como esclavos sexuales.

2018 será el año de las series de autor

‘La peste’ pone muy alto el listón de series españolas de calidad que nos deparará 2018. Una de las más esperadas es la adaptación de ‘Patria’ que el productor y guionista Aitor Gabilondo prepara para HBO. La novela más vendida y premiada el año pasado en España -500.000 ejemplares-, llevará el sello del canal que ha dado al mundo algunas de las mejores series de la Historia, como ‘Los Soprano’ y ‘The Wire’.

Tras la infausta experiencia de ‘Alatriste’ con Telecinco y después de siete años sin rodar, Enrique Urbizu regresa a la pequeña pantalla de la mano de Movistar con ‘Gigantes’, una serie en la que repite el equipo de ‘No habrá paz para los malvados’ y que narra las fechorías de un clan que controla el tráfico de cocaína en Madrid. La cadena de Telefónica también ha reclutado a Mar Coll (‘Matar al padre’) y Cesc Gay (‘Félix’) en sendas ficciones con tono a cine de autor. Por su parte, Paco León recreará las noches salvajes de Ava Gardner en la España de los 50 y 60 en ‘Arde Madrid’.

- ¿No le da pena que con todo el esfuerzo que hay detrás ‘La peste’ no se vea en cines?

- No. Está concebida para televisión. Hemos hecho un vino de mucha calidad, si luego tú lo quieres consumir caliente en un vaso de papel... Si te digo la verdad, cuando acabo los proyectos estoy tan cansado de ellos que no les tengo mucho cariño. Yo solo espero que el cine no desaparezca nunca, porque en una sala es donde más disfruto.

- ¿Ve muchas series?

- No, poquísimas. En el tercer capítulo siempre tengo la sensación de que en 90 minutos podían haberme contado lo mismo. Y eso me pone muy nervioso. Supongo que es por mi formación cinematográfica. Solo hay un par de series que me han apasionado: ‘True Detective’ y ‘The Wire’.

- ¿No debería una televisión pública abordar proyectos como ‘La peste’?

- En este país se han hecho grandes series y muchas de ellas las produjo Televisión Española. El nivel de calidad era fantástico y las rodaban directores que necesitaban libertad para hacerlo. Pero me temo que el negocio de la tele ha cambiado, lo que ahora se considera un alto índice de audiencia en el pasado era algo residual. Además, el consumo está variando. Puedes ver una serie cuando quieras y donde quieras. Y si nosotros lo hacemos, imagínate los jóvenes.

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