Empieza la partida en el Fun & Serious

Dos chicas compiten en un ‘shooter’ en una de las áreas de juego de la Fun Zone del Palacio Euskalduna. / Borja Agudo

Miles de 'jugones' de todas las edades invaden la Fun Zone del Euskalduna en la primera jornada del festival

Luis Alfonso Gámez
LUIS ALFONSO GÁMEZ

«¡Qué asco!», decía a mediodía de ayer una joven al sacar con una cucharilla un ojo ensangrentado de un vaso. Agar Martínez de la Hidalga sonreía sin dejar de poner pelos a una rata de silicona. «Salió en la película ‘La mina’ y estoy reparándola». A su lado, su hermano Albar trabajaba en una máscara de cerdo. El rincón de Gorka Aguirre Studio en la Fun Zone del Palacio Euskalduna es una ventana a la parte más orgánica del mundo cinematográfico de los creadores de monstruos, eclipsada en los últimos tiempos por los efectos digitales. En la mesa, calaveras, alienígenas, cabezas humanas con el cerebro al aire, topillos y ratas, parte de un delfín... y los ojos de pega. «También tienes cosas normales, como las manos del protagonista de ‘Handia’, para el que hicimos las orejas, la dentadura, la musculatura interna y los zancos», explicaba la experta en maquillaje y caracterización.

Ayer todo el mundo se paraba y asombraba ante el realismo de esas creaciones de película cuando paseaba por el salón de videojuegos más grande de España, abierto hasta el domingo en Bilbao en el marco del Fun & Serious Game Festival, un certamen impulsado por EL CORREO, que cuenta con el apoyo del Gobierno vasco-SPRI, el Ayuntamiento de Bilbao y la Diputación de Bizkaia, el patrocinio de BBVA y AEVI, y la colaboración de Ubisoft, Utad y PlayStation. Son 4.000 metros cuadrados para la diversión y la sorpresa, con más de 250 puestos para jugar que en cuanto se abrieron las puertas ocuparon aficionados de todas las edades, aunque al principio los niños eran mayoría.

«Si quieres jugar, tienes que ponerte a la cola», indicaba poco después un padre a su hijo, ansioso por coger los mandos para competir en lo que fuera. «Las colas se han formado nada más abrir», reconocía Sergio Moya, de Game y encargado de una zona en la que podía jugarse a ‘Overwatch’, ‘FIFA’ y ‘Forza’. Los puestos de juego más llamativos -los del ‘F1 2017’ con sus asientos ergonómicos, volantes y pedales- los acaparaban los jugadores de más edad, algunos de ellos barbudos, mientras que los ‘shooters’, los títulos de visión subjetiva en los que uno la emprende a tiros con lo que se le ponga por delante, atraían por igual a todo tipo de público.

El baracaldés Eneko Antolín, de 14 años, iba a «jugar un poco a todo» en el primer año que le han dejado sus padres escaparse al festival de videojuegos vasco. «Tengo el ‘FIFA’ en casa, pero aquí puedo competir con mis amigos». En un mundo cada vez más virtual, a los videojugadores más jóvenes les gusta verse las caras. De estreno en el Fun & Serious estaban también los bilbaínos Gaizka e Irati Expósito, de 15 y 14 años, y su amigo durangués Erlantz Urien, de 22. Ellos tenían claro lo que querían: jugar partidos de fútbol en el ‘FIFA’; ella también, conducir un coche de rally en el ‘DiRT 4’. Curiosamente, a pesar de ser la séptima edición del certamen y ellos tres jugones declarados, no habían oído hablar de la muestra vasca hasta este año.

Programa para hoy

Fun Zone.
Abierta de 11 a 21 horas, hay 250 puestos para disfrutar de los últimos videojuegos, además de la posibilidad de asistir a competiciones de eSports. Precio de la entrada: 15 euros.
VIT Talks.
Desde las 9.30 hasta las 18.30 horas. Los gurús del videojuego Jordan Mechner, Jeff Kaplan y John Romero serán las estrellas de la tarde.
Taller de FX.
Gorka Aguirre y Agar Martínez de la Hidalga trabajarán en directo en la creación de criaturas y monstruos para el cine.
Taller de cómic.
Borja Crespo y Mamen Moeru darán nociones básicas de creación de personajes a niños de 7 a 12 años.

Un grito de otra galaxia

Entre la música y la megafonía que anunciaba todo tipo de torneos con atractivos regalos, se colaba de vez en cuando en el Euskalduna un grito de otra galaxia. No era fácil localizar a la atormentada criatura, pero fue, sin duda, la estrella de la Fun Zone ayer. De trataba nada más y nada menos que de R2-D2, el droide astromecánico de Luke Skywalker, que el viernes volverá a las pantallas con el estreno de ‘Los últimos jedi’. De repente, R2-D2 perseguía a alguien por el Euskalduna, se abrían de golpe todos sus compartimentos, y gritaba como cuando le capturan los jawas en Tatooine en ‘La guerra de las galaxias’. La cara de sorpresa del humano más cercano era digna de foto. «Me gusta que la gente no sepa quién lo controla. Parece que va solo», decía orgulloso a este periódico su creador, Rafa Martín, que manejaba al robot con un mando de PlayStation 4 modificado. «¡Es alucinante!», era la expresión que más se repetía entre quienes se encontraban con el metálico héroe galáctico.

«Tengo el ‘FIFA’ en casa, pero aquí puedo competir con mis amigos»

Uno de ellos fue Oier Pereda, un crío de 7 años de Urduliz que, como muchos otros, no pudo evitar acercarse a acariciar al robot. Eso sí, después de haberse aislado del mundo con unos auriculares y unas gafas para jugar a un título de realidad virtual de la PlayStation. «Nunca he probado la realidad virtual y supongo que me gustará», aventuraba antes de ponerse las gafas. Le encantó. «Me ha gustado mucho. Estaba todo negro y de repente veía delante mis manos, que eran los mandos que yo tenía. Era todo muy real». «Juega en casa, siempre con control», aseguraba su padre, Rubén. Muy cerca, Sonia Mariño, de Castro, grababa en vídeo a su hijo, Rubén Vilella, de 11 años, mientras jugaba una partida. «He venido con él y dos amiguitos. Les gusta todo lo que tenga que ver con los videojuegos, el manga, el anime... Después del Japan Weekend y de los salones del manga de Getxo y Barcelona, me ha tocado venir a Bilbao. Los padres nos turnamos porque, si no, sería algo insufrible. Se agradece que haya eventos de este tipo y no tengamos que ir fuera», reconocía esta madre, a la que encanta ver en casa que su hijo juega en línea con otros niños, habla en inglés con ellos y hace amigos.

«Se agradece que haya aquí eventos de este tipo y no tengamos que ir fuera»

También de Cantabria vinieron Jorge Oceja y Malen Salas, de 40 y 35 años, dos de los pocos adultos que recorrían ayer la Fun Zone sin compañía infantil. «Nos gustan los juegos como usuarios y a mí también desde el punto de vista académico», explicaba él. Es profesor de la Universidad de Cantabria y estudia «las posibilidades educativas de los videojuegos para promocionar las distintas competencias, cómo los pueden usar los profesores....». «Yo soy ‘gamer’ y me he quedado en los juegos ‘retros’ como el ‘Tetris’, que para mí es el mejor», confesaba ella. Él lo confirmaba: «Cuando jugamos juntos, lo hacemos a los ‘Marios’, los ‘Tetris’ y títulos así. Aunque hemos venido sobre todo por las conferencias, queremos echar unas partidas a lo que nos dejen los chavales más pequeños, que lo copan todo. Esta tarde (por la de ayer) volveremos a Santander, pero mañana (por hoy) estaremos aquí otra vez».

«Todo el mundo sabe dibujar. Cada uno tiene su estilo»

El videojuego es el rey, pero en la Fun Zone del Palacio Euskalduna también hay este año sitio para la promoción del tebeo entre los más pequeños de la mano de Borja Crespo, artista multidisciplinar y crítico de cine de EL CORREO, y la dibujante Mamen Moreu. «La idea es darles unas nociones básicas de dibujo de personajes», indicaba el primero mientras preparaba el material. «Vamos a hablar de medidas y a enseñarles a girar un personaje, a dibujarlo de frente, de lado, de espaldas...», explicaba la historietista e ilustradora, autora de una serie semanal en ‘El Jueves’.

Con lápices, rotuladores y folios encandilaron a los pequeños -la actividad estaba destinada a niños de 7 a 12 años- con un taller abierto en el que los ‘alumnos’ se sentaban y se levantaban de la mesa con total libertad, sin tener que quedarse un tiempo determinado. Además, los profesores hacían en todo momento hincapié en que no hace falta ser un Leonardo para crear un personaje y disfrutar con él. «Dibujar es una manera de expresarse como otra cualquiera. Todo el mundo sabe dibujar. No es que dibujes mal o bien. Cada uno tiene su estilo», afirma Crespo.

El primer curioso que se acercó a ellos fue Karmele Bringas, una estudiante bilbaína de Bellas Artes que cree que el cómic puede ser una salida profesional para ella. Luego vinieron los grupos de chavales. Uno que sorprendió a Crespo estaba formado por «cuatro niñas de 11 y 13 años, de diferentes partes de Bizkaia, que se habían conocido por internet porque son seguidoras de un grupo de pop japonés. Hoy un friki ya no está solo».

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