Cubileteos

Cubileteos
Enrique Portocarrero
ENRIQUE PORTOCARRERO

En este largo litigio patrimonial que afecta y encona a Cataluña y Aragón no parece que haya prevalecido siempre la razón jurídica o incluso la sinceridad y la racionalidad en la protección del patrimonio histórico-artístico. Empezando por el final, los desmanes y los lamentos jeremíacos entonados de madrugada por los independentistas radicales son tan indisimuladamente electorales e insinceros en relación con la defensa de un patrimonio cultural que no es suyo, como también demostrativos de su desabrimiento con respecto a cualquier norma que no les sea favorable. Que la sentencia de un juzgado de instrucción ejecutada hoy esté pendiente de un recurso de Cataluña ante la Audiencia de Huesca no implica ni la posibilidad de que los consejeros autonómicos o el ministro de turno desobedezcan la primera, ni mucho menos que todo ello sea una derivada de la cacareada sustancia del mal, es decir, de la aplicación del 155. Pero ‘terminus ante quem’, como se dice en latín, el litigio también ha acumulado en el tiempo un largo rosario de cucadas y cubileteos. Me refiero tanto a que las monjas vendieron su tesoro sin autorización y sin la comunicación preceptiva legal, como también al hecho de que los responsables catalanes compraron y callaron la ilegalidad que en buena lógica deberían conocer. Encima, si por un lado el tesoro de Sijena estaba de derribo y solo empezó a preocupar a las autoridades de Aragón cuando ya se lo habían expoliado, las de Cataluña no solo han hecho oídos sordos a los pronunciamientos judiciales, sino que encima los han utilizado como sorprendente ejemplo de ofensa para combustionar todavía más su procés o las cenizas del mismo. Que Aragón tiene razón en su reclamación y que en ello también es fundamental la preservación de la unidad del tesoro en Sijena está fuera de toda duda. Correcto, sí, pero si aplicamos esta regla ‘urbi et orbi’ entonces sería inminente un trasiego global de tesoros.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos