Ion Fiz convierte el Guggenheim en una pasarela

Fiz repasó inspiraciones y estilos bien reconocibles en la historia de la moda./Borja Agudo
Fiz repasó inspiraciones y estilos bien reconocibles en la historia de la moda. / Borja Agudo

El diseñador vasco cumple 15 años de moda paseando por el museo bilbaíno los looks más vistosos de sus dos últimas colecciones

Enrique Portocarrero
ENRIQUE PORTOCARRERO

Quince años en la industria global de la moda no son tantos, cuando gigantes como Chanel y Lanvin son ya marcas centenarias o incluso cuando la legendaria Maison Dior celebra este mismo año su setenta aniversario. Pero esos mismos quince años son una eternidad o una verdadera resiliencia cuando se trata de la moda de autor en España, una actividad creativa cuasi heroica que sigue precisando de dimensión industrial y financiera, de apoyo público para su presencia en los mercados mundiales o incluso de la recuperación de oficios artesanales en vía de extinción. De ahí el mérito por el esfuerzo y la lógica satisfacción por la celebración del decimoquinto aniversario de Ion Fiz y de su marca en el Museo Guggenheim, dos aspectos a los que aludió al inicio del desfile la presentadora Anne Igartiburu.

Borja Agudo

En una formidable pasarela ocasional en el atrio del museo y en torno a un piano de cola, el diseñador vasco presentó una selección de los looks más vistosos y barrocos de sus dos últimas colecciones -Otoño Invierno 2017-2018 y Primavera Verano 2018-, donde por encima de las diferentes inspiraciones, de los compromisos comerciales o de las innovaciones formales de cada momento siempre aparece el destello de un imaginario creativo vinculado a los mejores cánones del oficio, esto es, patrones y cortes sofisticados, tejidos y ornamentos articulados con maestría, formas vinculadas al ‘joie de vivre’, terminados rigurosos y un gusto exquisito por los colores y las texturas.

Sombreros y tocados

En esa ceremonia delicada y sutil que se desarrolló con la música de la pianista Susana Gómez Vázquez interpretando piezas de Bach, Ginastera o Granados, Ion Fiz repasó de forma retrospectiva inspiraciones y estilos bien reconocibles en la historia de la moda. Si los brocados, los terciopelos, los plisados y algunos tocados recordaron a Zuloaga o Fortuny, ciertas formas y ornamentos o la estructura de la silueta en algunos modelos de noche sugirieron un guiño al vestido Infanta de Cristóbal Balenciaga. Y si las inspiraciones Imperio ceñidas al busto y los vestidos de noche de claro clasicismo grecorromano apelaron a la Alta Costura, la incorporación de las sudaderas y el punto o las minifaldas y chaquetas geométricas de aparente pedrería volvieron a demostrar la importancia de un diseño de vanguardia que se asienta en el profundo conocimiento tanto del oficio como de la historia. Capítulo especial merecieron los sombreros y tocados, un lujo estético de la gran Biliana Borissova. Si el desfile comenzó y terminó con la presencia de Helen Lindes, la mejor modelo fue sin duda Katerina Strygina, musa y presencia constante en los desfiles de Ion Fiz.

«Mi gran sueño es tener una escuela de moda en Euskadi para facilitar el futuro a los jóvenes»

Tiene 42 años y las ha visto de todos los colores. Éxitos y batacazos que le han servido para crecer y ganar en aplomo. A estas alturas, nada le da miedo. «Hay que saber buscarse colaboradores y patrocinadores. Todo el mundo sabe que la crisis económica también nos afectó mucho... De hecho, tuvimos que cerrar los talleres de Bilbao y Barcelona. Pero, afortunadamente, hemos conseguido salir adelante. El sector de la moda está en continuo movimiento», se felicitaba ayer el diseñador vizcaíno Ion Fiz (Ermua, 1976), poco antes de que comenzara el show en el Museo Guggenheim.

El espectáculo estaba garantizado, «con mucha teatralidad y excentricidad», porque salta a la vista que la flor de titanio dispara la fantasía y la ambición. Nada que asuste a Ion Fiz, un profesional baqueteado y cosmopolita, habitual de la Mercedes Benz Fashion Week Madrid y del Prêt-à-Porter de París, que también se ha labrado un nombre en latitudes como Japón, Rusia , Noruega y Emiratos Árabes. Y en breve, dará el salto a Chile y México.

Hace tiempo que juega en la alta costura. No en vano ya celebró su primera década de carrera con un desfile en el Guggenheim y ahora repite la experiencia «honrado y agradecido, feliz de llevar 15 años trabajando en algo que me apasiona». La humildad y el pragmatismo son marca de la casa cuando se trata de Ion Fiz. Lo mismo se adapta a las pautas impuestas por McDonald’s España para el diseño de los uniformes -«en el local de Hurtado de Amézaga ya los llevan, estuve el otro día con mi sobrina y me hizo ilusión»- que lanza una propuesta muy tentadora... «Me encantaría vestir a un equipo de fútbol, ya sea el Athletic o el Eibar, ja, ja», aclaraba conciliador.

Ahora bien, el sueño de su vida es fundar una escuela en Euskadi, «con grandes cortadores, patronistas, dibujantes, sociólogos de la moda..., lo mejor de lo mejor para formar a los jóvenes y facilitarles el futuro».

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