El Congreso pide a los Franco que devuelvan dos esculturas del Pórtico de la Gloria

Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago./Efe
Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago. / Efe

Unidos Podemos reclama que se investigue si las estatuas Isaac/Ezequiel y Abraham/Jeremías fueron expoliadas por la familia del dictador

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

El Congreso de los Diputados ha aprobado por unanimidad una proposición no de ley impulsada por Unidos Podemos en la que se reclama al Gobierno que realice las actuaciones necesarias para que la familia del dictador Francisco Franco devuelva al Ayuntamiento de Santiago dos esculturas del Pórtico de la Gloria, uno de los emblemas de la catedral de la ciudad compostelana, que supuestamente están en su poder, en la Casa Cornide de La Coruña.

La proposición, presentada por En Marea, una de las candidaturas que integran Unidos Podemos, va incluso más allá y pide que el Gobierno lleve a cabo las comprobaciones necesarias para conocer si las esculturas Isaac/Ezequiel y Abraham/Jeremías fueron «objeto de expolio» por parte de los Franco. Y si así fuera, añaden desde la formación morada, exigen que retornen a las manos de su «legítimo propietario», es decir, el Ayuntamiento de la capital gallega.

El parlamentario de En Marea Miguel Anxo Fernán-Vello aseguró que se deben «depurar responsabilidades» para que las tallas «sean devueltas y exhibidas en el museo de la Catedral de Santiago por una cuestión de justicia y decencia». Fernán-Vello recordó que el consistorio de Santiago encontró documentación de los años 40 que prueba que las estatuas pertenecen al municipio. Esos escritos 'obligaban' a que las figuras no pudieran dejar de ser propiedad del patrimonio municipal ni por enajenación ni por donación ni por concesión de depósito ni por ninguna otra forma posible. «En caso contrario, debiera indemnizarse al vendedor con la cantidad de 400.000 pesetas», rezaban los documentos.

Sin embargo, según detalló Fernán-Vello, la familia Franco, sin ningún papel del Ayuntamiento de Santiago que lo acreditase, «se adueñó de las tallas y se las llevó al Pazo de Meirás».

Las esculturas, talladas entre los siglos XII y XIII en los talleres del Maestro Mateo, el arquitecto del Pórtico de la Gloria, fueron supuestamente retiradas en el siglo XVI durante unos trabajos de reparación y permanecieron desaparecidas hasta 1933, cuando el historiador Fermín Bouza las localizó en un pazo propiedad del conde Ximode. En 1948, este aristócrata se las vendió al Ayuntamiento de Santiago por 60.000 pesetas (360 euros) con la condición de que nunca salieran de la ciudad gallega.

Durante unos años se cumplió esta exigencia y las imágenes estuvieron en la escalinata del consistorio de la ciudad, pero en 1961 aparecieron en una exposición en Santiago sobre el Románico ya etiquetadas como propiedad de Francisco Franco. Al parecer, el Ayuntamiento de Santiago se las regaló al dictador tras una visita que este hizo al Consistorio. Actualmente, las estatuas se encuentran en la coruñesa Casa Cornide, también propiedad de los Franco.

La propuesta de En Marea fue apoyada por todos los partidos, incluido el PP, que también se mostró de acuerdo en el fondo, aunque los populares presentaron una enmienda en contra de «diversas opiniones vertidas en la proposición no de ley». La portavoz adjunta del PP, Marta González, criticó «cierto ardor guerrero» en el texto presentado por Unidos Podemos y afirmó que existen algunos errores relacionados con la data de las tallas y su identificación. En cualquier caso, el partido morado rechazó la enmienda.

El PSOE y Ciudadanos, por su parte, apoyaron la propuesta. Además, los socialistas recordaron que el Pleno del Ayuntamiento de Santiago aprobó una resolución similar también por unanimidad y pidieron que las tallas sean declaradas Bien de Interés Cultural.

La posesión de las tallas no es el único litigio en el que se encuentra envuelta la familia Franco. La Fundación Francisco Franco impide «por motivos de seguridad» el acceso de visitas al Pazo de Meirás, que en 2008 fue declarado Bien de Interés Cultural y que tres años después fue abierto al público.

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