Santiago Segura: «Si no eres feminista es que eres idiota»

Santiago Segura y Maribel Verdú en la presentación del filme./EL CORREO
Santiago Segura y Maribel Verdú en la presentación del filme. / EL CORREO

El padre de Torrente dirige 'Sin rodeos', una comedia de empoderamiento femenino con una estelar Maribel Verdú

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

Santiago Segura (Carabanchel, 1965) lleva veinte años insistiendo en que no tiene nada que ver con Torrente. «Sigo yendo a una emisora de radio y me ponen El Fary. A mí, que soy de Sinatra...». Tras cinco entregas del policía espejo de nuestras esencias más casposas, Segura se atreve con una comedia de empoderamiento femenino. ‘Sin rodeos’ presenta a una Maribel Verdú estelar en la piel de una mujer harta del machismo que sufre en su casa y en su trabajo. El filme adapta una comedia chilena a la idiosincrasia española.

- ¿Le imponía ponerse en el lugar de una mujer?

- Desde niño he sido feminista. Mi madre ha sido la persona que más he querido. Ella conducía bastante mal, no por ser mujer, sino porque le daba miedo. Recuerdo escuchar al volante «¡mujer tenías que ser!». Y me daba rabia. A mi madre le gustaba pintar, pero solo fue ama de casa. No pudo desarrollar sus aptitudes. Yo he tenido la desgracia de dirigir e interpretar cinco películas sobre un ser nefasto. Pero no soy machista, racista ni alcohólico. Ni del Atlético de Madrid, porque no me gusta el fútbol.

- ¿Le dan miedo los prejuicios del público?

- Sí. Cuando le dije a Maribel que Cristina Pedroche tenía un papel me miró extrañada. Le dije que se fiara de mí, que llevo muchas películas. Intuyo quién puede tener talento para el cine.

- En ‘Sin rodeos’ la protagonista sufre micromachismos cotidianos: su jefe le dice que se vista de tal manera, si se enfada la preguntan si tiene la regla...

- No creo que ser feminista sea algo heróico, si no lo eres es que eres un idiota. ¿Quién tiene los cojones en el siglo XXI de mirarte a los ojos y afirmar que las mujeres no tienen los mismos derechos que los hombres? Y los hay. Estos días me preguntan mucho por el movimiento #MeToo. Me parece muy necesario. A partir de ahora los acosadores se lo van a pensar mucho y las mujeres no se van a cortar un pelo.

- ¿Hay un Harvey Weinstein en el cine español?

- Bueno, aquí es todo más como de andar por casa. En España hay mucho torpe, mucho sobón, pero acoso y violación son delitos tipificados. También te digo que querer retirar la estatua de Woody Allen en Oviedo me parece un despropósito. Que no vuelva a dirigir es un daño colateral que a lo mejor merece la pena por todo lo que se ha ganado, pero me jode mucho.

Una sátira de trazo grueso que busca sin disimulo el triunfo en taquilla

'Sin rodeos' no es una comedia de Lubitsch. Santiago Segura apuesta por el trazo grueso en la descripción de los patéticos personajes que rodean a la protagonista, una ejecutiva publicitaria sin hijos enfrentada a una vorágine de estulticia. No se entiende muy bien cómo una mujer lista ha acabado casada con un artista argentino gorrón y parlanchín como mandan los tópicos. Tampoco resultan muy sutiles un jefe que la sustituye por una ‘it girl’ oligofrénica (la Pedroche riéndose de sí misma) y una hermana que ha perdido la cabeza por su gatito (Toni Acosta).

El director de ‘Torrente’ se despacha a gusto contra la dictadura de las redes sociales y los ‘influencers’, la sobreprotección a las mascotas y el machismo cotidiano que sufren las mujeres trabajadoras. En una estrategia de guion vista en farsas como ‘Mentiroso compulsivo’, se reserva el papel de un gurú indio (en realidad de Alcobendas), que proporciona una poción mágica a la protagonista para plantar cara a los que la torean y tomar así las riendas de su vida.

‘Sin rodeos’ busca la taquilla con el ímpetu de un bulldozer. Salpica su metraje de ‘amiguetes’ a la manera de los ‘Torrentes’ y ventila sus gags con planificación televisiva. También, como el que no quiere la cosa, proporciona a Maribel Verdú su papel de mayor lucimiento en mucho tiempo.

«Ahora miro de reojo»

- ¿Hoy podría rodar ‘Torrente’?

- Rodarla a lo mejor sí, pero que se estrene... En un mismo día secuestran un libro, quitan una obra de Arco y le condena a tres años y medio de cárcel a un rapero. ¿Qué esta pasando? Creo en la ley y la justicia, pero esto no me gusta. Creo que vivimos en un país estupendo. Que no nos lo jodan.

- ¿Usted se autocensura?

- En las películas no mucho, en televisión, bastante. Siempre he apreciado mi sinceridad brutal, pero ahora pienso que quizá está sobrevalorada. Yo soy muy tímido. Si veo a una chica espectacular antes la miraba, ahora lo hago de reojo para que no se sienta molesta.

- En la película se burla de estos tiempos dominados por las redes sociales y los ‘influencers’. Usted, que tiene tres millones y medio de seguidores en Twitter...

- Me gustan las redes sociales, son una forma de comunicarnos. Y al mismo tiempo una esclavitud que nos aísla. Es como el amor a los animales, tu mascota no puede ser más importante que tu familia. Claro que también me asusta la división desigual de la riqueza, la sobrepoblación o que mi hija no pueda comer atún en 2050 porque haya desaparecido. Cada vez me convenzo de que estoy haciendo lo correcto: comedias.

- ¿José Luis Torrente está hibernado?

- Sí, en cualquier momento puede despertar. Soy un director atípico, no veo a otros bailando vestidos de Raffaella Carrà en un talent show.

La actriz junto a Cristina Pedroche, que debuta en el cine dando vida a una ‘influencer’ que se hace selfies continuamente.
La actriz junto a Cristina Pedroche, que debuta en el cine dando vida a una ‘influencer’ que se hace selfies continuamente.
Maribel Verdú - Actriz «Ya no conozco a nadie en las revistas del corazón»

Maribel Verdú (Madrid, 1970) jura que no se acuerda de Santiago Segura, a pesar de haber coincidido con él hace veinticinco años en la serie ‘Canguros’. «Tenemos amigos en común, pero nunca habíamos tomado un café juntos», confiesa. «Cuando me llamó flipé. Quería que viera una película chilena de la que había comprado los derechos». La actriz comparte con su personaje el vértigo ante una sociedad donde, hipnotizados por el móvil, no nos miramos a la cara.

- No es usted de redes sociales.

- Yo cuando quedo a comer con mis amigos guardamos el móvil en el bolso. Me quité hace mucho de Facebook y estoy en Instagram porque me gusta mucho compartir fotos, momentos, con gente que no te conoce. No me siento esclava de ello y nunca pongo la localización. Sé que las redes sociales son imparables, que no hay vuelta atrás. Pero insultar amparado en el anonimato me parece terrible.

- Ahora se elige a los actores dependiendo del número de seguidores que tengan.

- Eso me ha contado Santiago. En televisión tienen en cuenta el número de ‘likes’. Me aterra. A mí, de momento me siguen contratando. En la publicidad lo entiendo; cuando hice una campaña de yogures el año pasado se especificaba en el contrato que tenía que publicar posts.

«Santiago huele muy bien»

- Para los actores, ¿estos nuevos famosos son una forma de intrusismo?

- Yo ya no conozco a nadie en las revistas del corazón. Los tiempos cambian y tienes que amoldarte a ellos, hay sitio para todos. Creo que, al final, impera el talento. Por muchos ‘likes’ que tengas no puedes mantenerte 33 años trabajando. Las modas de un momento se pasan.

- El padre de Torrente, feminista.

- Mira, Santiago huele que te mueres de bien, solo bebe agua, odia las fiestas y es feminista al cien por cien. Un tío sensible y padre de familia. Ha abierto un camino nuevo porque quiere hacer otras cosas.

- ¿Han hecho una película oportuna?

- Sí, no oportunista. El movimiento #MeToo ha hecho historia, como cuando Rosa Parks decidió que no se levantaba del asiento para blancos en el autobús. Hay pequeños actos en la vida con consecuencias muy grandes. Estas navidades iba andando con unas amigas de noche y nos cruzamos con un grupo de chavales todos pedo. Agarré el teléfono, pero no cambié de acera.

- Usted en un plató no ha tragado con nada.

- Absolutamente. Puedo parecer dura, pero el temblor va por dentro. No soporto la injusticia, siempre he luchado por defender mi papel de mujer. Cuando me he sentido vulnerable lo he pasado mal, pero no me lo he quedado dentro. Al día siguiente he vuelto y se lo he recriminado al culpable.

- ‘Sin rodeos’ no oculta su vocación de romper la taquilla. Ya no preguntamos si el público español no quiere a su cine.

- La gente ya sabe que hacemos películas estupendas y otras que no lo son. Como en la industria francesa o en la americana.

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