Ramón Colom denuncia «odios, intrigas e inquina» entre los productores españoles

Ramón Colom / EFE

El presidente de FAPAE dimite al frente de la asociación más poderosa de nuestro cine: «Me he sentido humillado y escupido»

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUISAN SEBASTIÁN

Ramón Colom es un rostro muy popular por su larga carrera como periodista televisivo, pero durante los últimos cuatro años ha estado al frente de FAPAE, la federación que une a las diferentes asociaciones de productores de cine y televisión. Ha sido el representante del sector más poderoso del cine español y un interlocutor con la Administración en un periodo trascendental para una industria que cada vez dependerá menos de las subvenciones y más de una inversión privada beneficiada por desgravaciones fiscales. Colom aprovechó ayer su tradicional rueda de prensa en el Festival de San Sebastián, donde se aportan los datos del cine español en lo que va de año, para soltar la bomba atómica. En su última comparecencia como presidente de FAPAE denunció «conspiraciones, odio, rencor, intrigas e inquina» en una asociación que lo tendrá muy difícil para continuar tras el retrato que hizo de ella.

«Me han conminado a que me vaya por las buenas o por las malas. Me he sentido humillado y escupido en FAPAE, que tiene unos estatutos surrealistas», desveló Colom, que dibujó un panorama corrupto y amiguista del cine español, donde unos pocos productores logran levantar varias películas al año y otros ninguna. «Hay productores que han conseguido echar a directores del ICAA (el Instituto de Cinematografía dependiente del ministerio de Cultura)», se atrevió a decir, aunque en ningún momento reveló nombres. «Algunos productores pueden rodar tres películas al año y otros no levantan cabeza. El sistema privilegia a los privilegiados».

Colom quemó las naves al dejar su cargo y anunció que habrá elecciones en noviembre. Los productores catalanes asociados en PROA, que hace dos años abandonaron FAPAE, le recriminaron en la rueda de prensa que trazara un panorama dantesco. No porque no fuera verdad, sino porque empaña la imagen del sector. «Podía haberme ido con el rabo entre las piernas, me conminaron a no decir nada y a hacer un concurso de acreedores, pero yo apuesto por la democracia, luz y taquígrafos. No más cenas, no más intrigas, no más conspiraciones», proclamó. Tras 25 años de existencia, «hay una voluntad de cerrar FAPAE. Y la democracia termina en la oscuridad», remató.

Antes de abrir la caja de los truenos, Colom repasó sus logros en estos últimos cuatro años. Sanear las cuentas de la entidad y conseguir acabar con el fraude de taquilla gracias a la nueva legislación, con la que los productores no pueden comprar entradas para falsear datos de taquilla y acceder así a subvenciones. «Hemos hecho las paces con las cadenas privadas y su patronal. Ya no tendremos que escuchar a Paolo Vasile hablando de este tema», se felicitó, en alusión a la obligación de las cadenas de invertir el 5% de sus ingresos en cine español, un mandato de una directiva europea ratificado por sentencia del Tribunal Constitucional. Su mayor logro, reiteró, fue contribuir a «cambiar la percepción» del cine español en los últimos años y acabar con el tópico de la españolada y el sambenito de la Guerra Civil. «El público sabe que el cine español merece la pena».

Ramón Colom confesó que ha tenido que acudir a una sucursal bancaria de un centro comercial para conseguir un préstamo y pagar las nóminas de los trabajadores de FAPAE en julio y agosto al cortarse el grifo de la financiación de EGEDA, la entidad de gestión de derechos de los productores que preside Enrique Cerezo. Los miembros de la junta de FAPAE, recriminó, «no tienen por qué tener ningún privilegio sobre los productores que representan». «Algunos opositores se han aprovechado de la situación y siguen haciéndolo. Por eso me impusieron la secretaría general. También había una persona que hacía más favores a unos productores que a otros. ¿Es esto corrupción?». Ramón Colom anunció que no se presentará al cargo y que desconoce quiénes serán los candidatos. «Yo no, porque quiero ser un elemento de diálogo y, como se ha polarizado todo en torno a mi figura, no quiero ser un elemento de discordia». La rueda de prensa más surrealista en años del Zinemaldia concluyó con un mensaje de esperanza. «En FAPAE, como en Cataluña, tiene que ser el momento del diálogo», confió Colom.

Fotos

Vídeos