Mónica Bellucci: «El impacto de la belleza dura cinco minutos»

Mónica Bellucci sostiene el Premio Donostia./Reuters
Mónica Bellucci sostiene el Premio Donostia. / Reuters

La actriz italiana recibe el Premio Donostia y reivindica su talante feminista: «La independencia más difícil de la mujer es la mental y no la económica»

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUISAN SEBASTIÁN

Monica Bellucci es una estrella por muchas razones. Ocupa portadas y mantiene su condición de sex symbol, algo muy difícil para una mujer que este sábado cumplirá 53 años. Además, atesora una filmografía que oscila entre la comercialidad y el riesgo, entre 'Matrix' y la última de Kusturica. Por si fuera poco, es de las pocas artistas que pueden anteponer el artículo a su apellido: la Bellucci, como antes fueron la Loren y la Bardot. «Solo tu madre te puede hacer sentir como una estrella, si ella no te dice que lo eres da igual lo que hayas hecho», observa la ganadora del tercer Premio Donostia de esta edición, que ha recogido en la noche del miércoles en el Velódromo de Anoeta ante casi 3.000 personas: «Gracias, España», se ha despedido la actriz tras recibir el galardón de manos de John Malkovich, presidente del jurado, y alabar un certamen que «respeta mucho y en un país que amo».

Elegante y sensual en un traje negro con camisa blanca escotada, amable y un punto distante, Bellucci repasó en San Sebastián una carrera que le ha llevado a ponerse a las órdenes de directores como Francis Ford Coppola, Mel Gibson y Terry Gilliam. «En 25 años he hecho cine comercial y películas que no ha visto nadie, pero todas han sido experiencias que me han hecho crecer», reconoció. «Si retrocediera en el tiempo volvería a hacer lo mismo. Mi trabajo como actriz es una experiencia humana, una pasión que mantengo y que me ha permitido viajar por todo el mundo y conocer otras culturas».

Monica Bellucci, a su llegada a San Sebastián, saludando a los fans y en la rueda de prensa. / EFE

Nacida en Umbría, hija de un empresario de transportes y una pintora, Bellucci ya posaba a los 16 años. Su trabajo como modelo le sirvió para estudiar Derecho, carrera que abandonó sin terminar para triunfar en las pasarelas de Milán, París y Nueva York. Su físico rotundo propició su salto al cine como heredera de las 'maggiorata' del cine italiano. Con 'Spectre' se convirtió en la chica Bond de mayor edad (50 años al rodarla). «Me han preguntado muchas veces sobre la belleza y siempre respondo lo mismo: el impacto dura cinco minutos. Puede que sientas curiosidad por mí si soy guapa, pero si no hay nada detrás no sucederá nada. Estoy a punto de cumplir 53 años y sigo trabajando, así que confío en que lo mío no se trate solo de belleza».

La protagonista de 'Malena', que habla a la perfección italiano, francés e inglés, ha interpretado a mujeres con una gran carga sexual, pero también fuertes y determinadas. En 2004, cuando estaba embarazada del primero de sus dos hijos posó desnuda en la portada del 'Vanity Fair' italiano en protesta por las leyes que regulan la donación de esperma en el país. Su espejo, admite, son actrices maduras que siguen en lo más alto. «Julianne Moore, Judi Dench… Son increíbles», alabó. «Las mujeres tenemos que aprender de quienes lucharon en el pasado. La generación actual ha logrado que se respete a la mujer mucho más que lo que experimentaron nuestras madres y abuelas, y no solo en el cine, sino en todas las profesiones».

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Y es que para Bellucci, divorciada del actor francés Vincent Cassel, con quien estuvo casada catorce años, la igualdad de la mujer pasa por la independencia económica. «Yo soy una actriz, no una política. Pero llevo luchando toda mi vida para ser independiente», explicó. «Las mujeres tenemos que aprender a ser independientes económica y también mentalmente, que es algo mucho más difícil. Conozco a mujeres con poder y control en sus profesiones, que cuando entran a su casa lo pierden. La tradición nos sitúa en el hogar, cuidando a los niños y sin derecho a hablar. Ese sentimiento de temor heredado de nuestras madres y abuelas tarda mucho tiempo en desaparecer».

Así que Bellucci, estrella entre el glamour de Hollywood y el cine de autor europeo, reivindica un talante feminista con sitio para el optimismo. «Las mujeres estamos sometidas a una gran presión porque luchamos por nuestros sueños profesionales y a la vez debemos cuidar a los hijos. Por ejemplo, volver a trabajar a los tres meses de dar a la luz es algo muy violento. Eso significa que las leyes no las aprueban las mujeres. Sin embargo, nos tenemos cada vez más respeto a nosotras mismas y eso hace que nos respeten más. Nos sentimos cada vez más libres y valientes».

La Cleopatra del 'Astérix' cinematográfico confesó que su oficio le sirve para comunicar a los demás quién es y conocerse mejor a sí misma. «El arte nos permite expresarnos y representa la libertad, incluso aunque se dé en países donde no se respetan los derechos», defendió. Abogó por la protección del cine desde la Administración poniendo el ejemplo francés -«creo que allí se ruedan unas 250 películas al año»- y se mostró satisfecha por su carrera y la imagen que de ella se tiene. «Tengo que reconocer que veo a mi alrededor mucho amor y respeto. En Italia decimos que hay que tener cuidado con lo que deseas porque puedes conseguirlo. Yo sé que nunca dirigiré una película, porque respeto mucho esa profesión, pero creo que como actriz todavía tengo mucho que dar».

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