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Javier Gutiérrez deslumbra como escritor sin talento

María León (i), Javier Gutiérrez, Adelfa Calvo (2i) y Adriana Paz, durante la presentación de 'El autor'./EFE
María León (i), Javier Gutiérrez, Adelfa Calvo (2i) y Adriana Paz, durante la presentación de 'El autor'. / EFE

El actor se postula como candidato a la Concha de Plata con ‘El autor’, brillante y satírica adaptación de una novela de Javier Cercas

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

Javier Cercas escribió su primera novela, ‘El móvil’, cuando tenía 23 años y soñaba con ser escritor. Acababa de salir de la universidad, había hecho la mili y no tenía un duro en el bolsillo. Hasta tuvo que pedir un préstamo a su familia. El protagonista de su gozosa adaptación al cine también pretende ver su nombre en la portada de un libro, solo que, a diferencia del autor de ‘Soldados de Salamina’, carece de talento.

‘El autor’, primera película española a competición en el Zinemaldia, plantea cuestiones como los mecanismos de la creación o si es lícito alterar la realidad para nutrir la ficción. Suena pretencioso, pero Manuel Martín Cuenca ha aparcado la gravedad de anteriores trabajos -‘Caníbal’, ‘Malas temporadas’- y firma una divertidísima sátira protagonizada por un actor en estado de gracia, Javier Gutiérrez, firme aspirante desde ya a la Concha de Plata a la mejor interpretación masculina.

El arco de su personaje pasa de pobre hombre a inquietante manipulador, de Ozores a Polanski. Ambientada en el caluroso verano sevillano, ‘El autor’ nos presenta al taciturno empleado de una notaría incapaz de digerir el éxito de su mujer, que, además de ponerle los cuernos, triunfa con un best-seller de usar y tirar. Hastiado de su vida, nuestro hombre abandona todo para dedicarse en cuerpo y alma a escribir la novela con mayúsculas, literatura de verdad.

A pesar de llevar años asistiendo a talleres de escritura, el protagonista asume que todavía no ha encontrado su voz, eufemismo que oculta su absoluta mediocridad. Encontrará la materia de sus ficciones en la realidad, en concreto en sus vecinos, a los que empezará a espiar para más tarde inmiscuirse en sus vidas. Su libro irá sumando páginas al mismo tiempo que su obsesión le precipita en los abismos de la locura.

«Los escritores somos caníbales, devoramos todo lo que tenemos alrededor. Hay una dignidad heróica en este tipo que quiere ser escritor a toda costa», observó Cercas. ‘El autor’ conquista por su humor cruel, incómodo, que refuerza el patetismo del personaje, que se va haciendo más siniestro a cada miniuto. El físico de Javier Gutiérrez, un López Vázquez de nuestros días con trastienda turbia, es perfecto para este cuento que dispara con bala a la prepotencia de los intelectuales (impagable Antonio de la Torre como profesor).

«No tenía intención de que esto fuera una comedia, pero el humor estaba en la esencia de la novela», contó Martín Cuenca. «Ironizo y exagero sobre la materia de nuestro oficio, algo que nos tomamos demasiado en serio. Me río de lo que hacemos, de esa idea de trascender que tenemos escritores y cineastas. Pues igual somos unos necios y estamos haciendo el imbécil».

El autor de ‘La flaqueza del bolchevique’ tiene claro que lo suyo no es masajear al público, hacer que salga del cine con una sonrisa. «No me interesan los personajes que empatizan con el espectador, sino los que le incomodan. Quizá porque nosotros nos reconocemos en ellos». Las carcajadas nerviosas que provoca ‘El autor’ confirma que lo ha conseguido. «Al espectador le gusta que le den la razón, pero cuando no se la dan es cuando más aprende. Ahí es donde trato de moverme como director».

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