Una fatua en Bollywood

Manifestantes hindúes queman carteles de la película en una calle de Calcuta. /ZUMA PRESS
Manifestantes hindúes queman carteles de la película en una calle de Calcuta. / ZUMA PRESS

Hinduistas radicales piden la cabeza de una actriz porque consideran su película poco fiel a la historia. La violencia hace peligrar el estreno del filme

INÉS GALLASTEGUI

Que les corten la cabeza!». Parafraseando a la airada reina de ‘Alicia en el País de las Maravillas’ y poniendo sobre la mesa un incentivo de 100 millones de rupias (1,5 millones de dólares) para quien decapite al director y la actriz protagonista, el político indio Suraj Pal Amu elevó varios grados la controversia en torno a la película ‘Padmavati’. Este filme de inspiración histórica se enfrenta a violentos ataques de grupos conservadores desde que, a comienzos de año, corriera por las redes sociales un rumor sobre su contenido: el supuesto romance entre una reina hindú y un sultán musulmán imaginado por este último. El realizador, Sanjay Leela Bhansali, ha negado por activa y por pasiva que esa escena ‘herética’ haya sido rodada. Sin éxito: los miembros del equipo viven custodiados por la policía, cuatro estados la han vetado en sus pantallas y el estreno, previsto para el 1 de diciembre, se ha aplazado ‘sine die’. «Me siento decepcionada y furiosa como mujer, artista y ciudadana. Nunca tendré miedo», afirma desafiante la principal intérprete, Deepika Padukone.

La cinta narra la toma en 1303 del fuerte de Chittor, en el actual estado de Rajastán, por el sultán de Delhi, Alauddin Khilji, y la autoinmolación de la reina viuda Padmavati para evitar caer en manos de los invasores. La trama está basada en un poema épico sufí del siglo XVI que, para hacer más atractiva la guerra, retrataba a la soberana como una belleza arrebatadora que se convierte en el principal fin de la conquista militar.

No hay certeza de que esa mujer mítica existiera en realidad. «Nunca hubo nadie de carne y hueso con ese nombre –zanja el historiador Harbans Mukhia–. Ella nació en 1540, 224 años después de la muerte del sultán, en las páginas de un libro de poesía». La leyenda cuenta que la soberana de la casta guerrera rajput se sometió al suicidio ritual ‘jauhar’, que consiste en inmolarse en la pira funeraria del marido para no resultar capturada, esclavizada o violada por el enemigo.

La actriz Deepika Padukone.
La actriz Deepika Padukone. / ZUMA PRESS

Pero algunos han tomado la leyenda por historia. Entre los detractores de la película –que nadie ha visto todavía– están el partido del primer ministro indio, Narendra Modi, BJP,los hinduistas radicales de Karni Sena, la nobleza de Rajastán y hasta los descendientes de los derrotados. Algunos se sienten agraviados ante la mera sugerencia de una traición amorosa de Padmavati –aunque sea en el sueño de otro– y el aspecto «indecente» de la estrella en el material publicitario distribuido. Mucho maquillaje y poca ropa, denuncian.

Agresiones y destrozos

Miembros de Karni Sena acudieron en enero al set de rodaje de la superproducción y agredieron al equipo. También han causado destrozos en varias salas por proyectar las espectaculares escenas bélicas y palaciegas del tráiler, que ya tiene 48 millones de visualizaciones en YouTube. Deepika, una de las actrices más cotizadas del país, lleva escolta desde que hace un mes un integrante de este colectivo la amenazara con cortarle la nariz, un brutal castigo reservado a mujeres ‘deshonradas’.

En medio de la polémica, la joven de 31 años, nacida en Copenhague e hija de un famoso campeón de bádminton, acaba de confesar que es pareja del atractivo coprotagonista, Ranveer Singh, el bárbaro conquistador. En occidente es conocida por su papel en la última entrega de la saga de Vin Diesel ‘xXx Reactivado’.

Suraj Pal Amu, del BJP, ha retirado su generosa y delictiva oferta, pero el censor estatal, la Comisión Central de Certificación Cinematográfica (CBFC, en inglés), aún no ha dicho la última palabra. Aunque India, con sus 1.240 millones de habitantes, es la democracia más grande del mundo, la política es rehén de innumerables prejuicios en una sociedad polarizada por las divisiones religiosas y el sistema de castas.

Las autoridades temen ofender. La novela ‘Versos satánicos’ de Salman Rushdie –sobre quien pesa una fatua iraní con una recompensa de 3 millones de dólares desde 1988– sigue prohibida en India, porque los musulmanes la ven blasfema. ‘El Código Da Vinci’ fue vetada en Goa tras las presiones de su importante minoría cristiana. Y la CBFCse aplica a fondo con la tijera para eliminar las escenas de sexo en el cine extranjero.

También abundan los ejemplos de intolerancia fuera del mundo del arte. Hay grupos paramilitares que protegen a las vacas y ahorcan a quienes osan comer filetes ‘sagrados’. Y la última prueba de que la religión juega un papel insólito en este país que pretende incorporarse a la modernidad: el ministro de Sanidad, Himanta Biswa Sarma, dijo el miércoles que las transgresiones de los padres provocan cáncer en los hijos. «Dios nos hace sufrir cuando pecamos», advirtió. ¿Quién necesita la historia o la ciencia, habiendo mitos y karma?

Cifras en India

72%:
de la población india es hindú, el 16%, musulmán, el 7% budista y el 3% cristiano.
Un mercado masivo:
Bollywood cuenta con un mercado fiel de 300 millones de espectadores –la clase media del país– y es la cinematografía más prolífica del mundo, con mil títulos al año. Es el doble de lo que produce Hollywood, pero menos rentable, porque sus peculiares musicales, ‘thriller’ y dramas románticos son menos exportables.
23:
millones de euros es el presupuesto estimado de la película ‘Padmavati’, lo que da una idea del poderío de la industria del país asiático. En España, éxitos de taquilla como ‘La isla mínima’ y ‘Ocho apellidos vascos’ costaron en torno a 3,5.

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