'Errementari': el cine vasco vende su alma al diablo

La guarida de Patxi Errementaria advierte con un ‘fuera de aquí’ a los extraños que osen traspasar su puerta. / EL CORREO

Paul Urkijo ha contado en su ópera prima con Álex de la Iglesia como productor: «Me ha dado consejos, pero me ha dejado hacer lo que me ha dado la gana»

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

Los diez Goyas de ‘Handia’ -todavía en cartelera- demostraron que el cine vasco se abre hacia el mundo contando historias locales. ‘Errementari’, en los cines desde este viernes, confirma la ambición de una cinematografía que pretende llegar a público de todos los países sin renunciar a su idioma. Hasta tres ‘euskalkis’ (dialectos) del euskera se escuchan en la ópera prima de Paul Urkijo (Vitoria, 1984), traslación de un cuento clásico del folclore vasco, ‘Patxi Errementeria’, recopilado por Aita Barandiaran. Carlistas, demonios y un herrero capaz de golpear el hierro candente en la fragua con su mano se mezclan en una fábula que llega a las salas apadrinada por uno de sus productores, Álex de la Iglesia.

Ambientada en una aldea de la Euskadi profunda en el siglo XIX, ‘Errementari’ arranca como un cuento de fantasmas, con un pueblo atemorizado por la figura del misterioso Patxi (Kandido Uranga, sobrecogedor), de quien se dice que vendió su alma al diablo para salvarse en la guerra. Una pequeña hará que el ‘monstruo’ salga a la luz y con él la estrella de la función, un demonio zoquete encargado de cobrarse el alma del herrero, al que da vida Eneko Sagardoy, el premiado gigante de Altzo. Premio del Público en la Semana de Cine de Terror donostiarra, ‘Errementari’ luce un impecable acabado formal y hasta se atreve a recrear las mismímimas puertas del Averno. Su sutil humor negro ya estaba presente en el cuento de Barandiaran.

Carlismo

‘Errementari’ está ambientada ocho años después de la primera guerra carlista de 1833. «A nivel visual es una época que tiene mucha fuerza», justifica Paul Urkijo. «Los vascos tenemos ese tiempo iconográficamente muy metido en la cabeza. Fue una guerra muy cruenta que nos marcó. Es una época coetánea con la victoriana en Inglaterra, que es cuando se crean los cuentos de terror gótico más famosos. Quería trasladar a Euskadi esa imaginería». Tal como ocurría en ‘Handia’, el Antiguo Régimen se tambalea frenta a las nuevas ideas. «Ese pensamiento liberal que surge de Francia choca con el mundo tradicional y supersticioso de los pueblos, donde los curas mandan y hablan del demonio».

Diablo

«Es uno de los símbolos más poderosos que existen en el mundo, aparece siempre en los cuentos y en la tradición oral», argumenta el director. «El Diablo encarna el Mal. Y después están los demonios, deidades de mitologías paganas convertidas por el cristianismo». Un irreconocible Eneko Sagardoy encarna al demonio con la misión de hacerse con el alma del indomable Patxi. «Cuando leí de niño el cuento me hacía mucha gracia que los demonios eran como currelas con un curro muy chungo: cobrarse el alma de los condenados. De ahí que lleve la película a una zona más humanizada, más cercana».

'Errementari'

1841
Un pequeño pueblo alavés vive atemorizado por la presencia de un herrero que vendió su alma al diablo en la guerra. Una pequeña descubrirá que el misterioso Patxi Errementaria no vive solo.
Paul Urkijo (Director)
Licenciado en Bellas Artes y apasionado por el género fantástico, ha realizado cortometrajes que han ganado 85 premios en festivales de todo el mundo. ‘Errementari’ es suprimer largometraje.

Aita Barandiaran

‘Patxi Errementaria’ nos ha llegado gracias a la tradición oral. Fue una leyenda que Aita Barandiaran recopiló en su recorrido pueblo a pueblo de Euskadi. «Lo recogió en Ataun», precisa Urkijo, que realiza un guiño en la película al sacerdote y antropólogo guipuzcoano. «El narrador que cuenta la historia, la voz en off, es el mercader que aparecerá al final. Habla en euskera ataunera». Los otros dos ‘euskalkis’ que aparecen son el alavés, que habla el herrero y los habitantes del pueblo, y el batua, que lo utilizan las criaturas y las instituciones, como el personaje del comisario enviado por el Gobierno para hacerse con el oro carlista (Ramón Agirre).

Referencias cinéfilas

Paul Urkijo es hijo del cine de los 80. De ahí que la primera aparición del demonio recuerde a ‘Legend’ y a su inolvidable Lucifer encarnado por Tim Curry. La casa del herrero y su amenazante aspecto con una máscara de metal remiten a ‘La matanza de Texas’ -«ese punto de aislamiento rural y violencia»-, asiente el realizador. La pequeña Usue en el bosque nos trae a la cabeza ‘El espíritu de la colmena’. Y también caen ‘Frankenstein’, ‘La bella y la bestia’, ‘Jasón y los Argonautas’, ‘Akelarre’...

Los chavales del pueblo (arriba) se preguntan si de verdad el herrero ha vendido su alma al diablo.
Los chavales del pueblo (arriba) se preguntan si de verdad el herrero ha vendido su alma al diablo.

«Yo soy producto de todo lo que he consumido, sobre todo cine de los 80. Y tenía claro que quería hacer una película de horror gótico. Me empeñé en que las criaturas fueran protésicas y animatrónicas, no digitales, que resultaran palpables. También hay efectos digitales, porque hoy son inevitables y necesitas combinar las dos artes. Me encomendé a Ray Harryhausen, el creador de los efectos especiales de ‘Jasón y los Argonautas’».

Álex de la Iglesia

«Álex entró justo cuando estábamos a punto de rodar. Le gustó mucho el proyecto», recuerda el director alavés. «Ha ayudado a que tengamos una postproducción más potente y ha posibilitado que la distribución sea acorde al mercado que merece una película de género fantástico. Que salga su nombre ayuda a venderla, claro está». Urkijo reconoce que han tenido «pequeños choques» por diferencias creativas. «Los dos somos autores muy cabezones. Me ha dado consejos, pero me ha dejado hacer lo que me ha dado la gana. Cuando teníamos enfrentamientos me decía: es tu película, haz lo que quieras. Su cine me ha influido mucho, ‘El día de la Bestia’ me chifla. Ambos creo que compartimos el carácter vasco».

En euskera

«Al levantar el proyecto hablas con muchos productores y televisiones internacionales, que quieren que haya actores famosos porque eso vende. Me recomendaban rodarla en inglés, pero eso significaba desvirtuar la historia. Yo soy de aquí y lo lógico es que cuente las historias de aquí en mi idioma». Urkijo ha supervisado el doblaje en castellano, en el que no queda ni rastro de euskera. Confía en que la mayoría de copias que Filmax saca este viernes sean en versión original.

2,9 millones de euros de presupuesto

«He intentado hacer un producto que compita con las películas de cine fantástico que a mí me gusta ver en el cine. Para eso tenía que tener un acabado visual muy ambicioso», explica Urkijo, que ha contado con un presupuesto de 2,9 millones de euros. «Para una película fantástica es muy poco, ese es el presupuesto que hubiera tenido hace unos años una comedia costumbrista. Y nosotros recreamos el siglo XIX, con un montón de actores, acción, efectos especiales...». El rodaje en siete semanas fue a contrarreloj. «Gracias a la ilusión y el esfuerzo del equipo hemos hecho un largometraje que puede competir a nivel internacional».

El éxito de ‘Handia’

‘Errementari’ llega justo tras los diez Goyas de ‘Handia’. Y no es gratuito. «En Euskadi siempre ha habido mucha cultura de cine y cierta industria», constata su director. «Ahora venimos nuevas generaciones que han consumido cine extranjero y todo tipo de géneros. Yo quiero contar el género fantástico del País Vasco. Tengo claro que no me quiero ir a trabajar a otro sitio, lo mío es la mitología y el folclore vasco, de hecho tengo varios proyectos en marcha». ‘Handia’ demuestra, según Paul Urkijo, que la industria vasca se está proyectando a nivel internacional. «Contamos cosas nuevas desde aquí».

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