Arnold Schwarzenegger, en San Sebastián: «Echo de menos la política»

Vídeo: Arnold Schwarzenegger llega al María Cristina. / AINHOA MÚGICA

Terminator pone patas arriba la capital guipuzcoana con su discurso ecologista y anti Trump. «Si hubiera nacido en EE UU me habría presentado a las últimas elecciones», confiesa a EL CORREO

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUISan Sebastián

Arnold Schwarzenegger ha simbolizado la destrucción en el cine, de Conan a Terminator. Pero desde que ocupó el sillón de gobernador de California en 2003 se convirtió a la causa de la protección del medio ambiente. A sus 70 años, la mole austriaca es una marca que bautiza congresos de culturismo como el que acaba de celebrarse en Barcelona y sigue en activo en Hollywood: pronto comenzará el rodaje de la sexta entrega de ‘Terminator’. Pero el grueso de su discurso lo ocupan términos como energías alternativas y respeto del ecosistema.

Son las contradicciones de quien tiene un Hummer eléctrico pero llega al aeropuerto de Biarritz en avión privado. ‘Governator’ es un icono de Hollywood, que ha desatado la locura en el Zinemaldia, donde presenta ‘Las maravillas del mar’, un espectacular documental sobre los fondos marinos en 3D que ha producido para Jean-Michel Cousteau y al que pone la voz.

Antes de atender con cordialidad a EL CORREO, Arnie logró que sus respuestas en la rueda de prensa fueran recibidas con aplausos, como si de un mitin se tratara. Presumió de que en los nueve años que estuvo al frente del estado más próspero de la Unión aprobó leyes sobre el medio ambiente que hoy son un ejemplo para el resto de país y el mundo. «Nos decían que sería un suicidio para la economía y los puestos de trabajo. Diez años más tarde, el crecimiento del PIB en el estado ha superado al resto de EE UU. Si el gobierno de Trump fuera inteligente, copiaría lo que se ha hecho en California».

Al ser preguntado por las elecciones alemanas y el auge del partido de ideología nazi se escabulló con elegancia: «No me implico en la política de otros países porque, diga lo que diga, se convertirá en un titular. Y lo que quiero es que los titulares de mañana tengan que ver con la necesidad de ver ‘Las maravillas del mar’. El medio ambiente nunca debería ser un tema político. No hay una agua republicana o demócrata, todos bebemos la misma». Hasta agradeció a la prensa su apoyo a lo largo de su carrera, de culturista a sansón del ecologismo, incluidas las malas críticas: «Es verdad que no todas mis películas han sido buenas, algunas eran para tirar por el retrete».

- ¿Está Trump echando por tierra todos los avances conseguidos en la protección del medio ambiente?

- El presidente realmente no tiene ningún poder en ese aspecto, tiene que contar con todo el Congreso. Debería copiar lo que hemos hecho en California y aprobar leyes que protegan el medio ambiente. Hace diez años, cuando aprobé aquellas leyes Obama todavía no era presidente. Tuve que luchar mucho con el gobierno federal. Todo mi mandato fue una batalla contra ellos en lo que se refiere a la protección medioambiental. Y cuando llegó Obama firmó las órdenes ejecutivas de lo que había aprobado el Congreso. Trump ha congelado todo eso. Debería ver lo que ha funcionado en California y olvidarse de política y de ideologías, porque eso es lo que distrae a la gente.

- Hace seis años que dejó el puesto de gobernador. ¿Siente nostalgia de ejercer el poder? Y si hubiera nacido en EE UU, ¿se habría presentado para presidente?

- La Constitución no me permite presentarme para la Casa Blanca al no haber nacido en el país. Pero de haberlo hecho me habría presentado en estas últimas elecciones. Y sí, echo de menos la política. Es natural. También añoro estar encima de un escenario compitiendo como culturista. Y tener treinta años. Y por supuesto estar en la Oficina del Gobernador. Por esa razón creé el Instituto Schwarzenegger en la Universidad del Sur de California, para poder continuar esas políticas relativas a infraestructuras, reformas políticas, temas medioambientales, educativos y de salud. Así que en cierta manera sigo en política. Vengo de Barcelona, donde se ha celebrado el Arnold Classic Bodybuiding y una exposición de fitness. Sigo implicado en el culturismo, en las películas y en la lucha por el medio ambiente.

- ¿Qué personaje de los que ha interpretado podría conmoverse con ‘Las maravillas del mar’?

- Probablemente Julian en ‘Los gemelos golpean dos veces’. Era un tipo sensible, inteligente, con los genes perfectos. Tendría la perspectiva científica para apreciar esta película. Terminator hubiera dicho que podría viajar en el tiempo cien años atrás y parar toda la revolución de los combustibles fósiles. Hey, esa es una interesante idea para una película. No me la robes.

- ¿Va a enseñar ‘Las maravillas del mar’ en la Casa Blanca?

- Supongo que los productores habrán hecho ese intento, no lo sé. Intentamos mostrar la película al mayor número posible de gente, incluido el Vaticano, líderes políticos de todo el mundo... Y sobre todo a los chavales en las escuelas. Cuanta más gente la vea, mejor.

- Hombre, pero usted, exgobernador republicano, tendrá hilo directo con el presidente...

- Ehhh... Digamos que no soy la llamada de telefóno favorita que él espera.

- ¿No pensó en aparecer en ‘Las maravillas del mar’ buceando, además de aportar su voz?

- No podía por cuestiones de agenda. Yo buceo y querían que apareciera, aunque creo que hubiera distraido la atención del público. Además, yo no soy Jean-Michel Cousteau, buceo en California pero no bajo a más de cien metros. Esta gente es lo más en buceo. Supongo que si Jim Cameron hubiera estado implicado habría bajado en su submarino, como hizo con el ‘Titanic’. Es su mundo. Yo me limito a concienciar sobre la protección del mar, no soy uno de ellos.

- Después del parón como actor por su carrera política, ¿encontró Hollywood cambiado?

- Mucho. La tecnología ha cambiado todo. Ahora tenemos muchas maneras de exhibir las películas. Y todas estas compañías de internet que ruedan películas, como Netflix. Todo el mundo está haciendo películas. Y se las arreglan para mostrarlas. Saben producir contenidos, lo que es estupendo. ‘Terminator’, por ejemplo, la vendimos primero a nivel nacional en EE UU, después hicimos negocio vendiéndo para televisión, para los aviones... Ahora tienes diez veces más salidas. Yo soy parte de las películas que he hecho y eso me da derecho a obtener dinero. Y cada vez que se vende recibo una parte.

-Así que no pasó hambre en su etapa de gobernador.

- La gente me preguntaba por qué me metía en política si iba a ganar mucho más en el cine. Yo les contestaba que ya había hecho bastante dinero en mi vida. Trabajé siete años gratis. Sin sueldo. Cuando terminé, miré todos los derechos que había cobrado por la venta de mis películas y era un dinero inesperado que seguía entrando. Es sorprendente lo que está sucediendo en esta industria. Los estudios hacen menos películas y se concentran en una superproducción normalmente con algún personaje de cómic. Y cuestan 200 millones de dólares, cuando en los viejos tiempos costaban 20, 30 millones. Todo cambia, y uno se adapta a los tiempos. Hollywood hizo muchos esfuerzos para vender sus películas en el extranjero. Tomaba dinero de Alemania, Austria, España... Pero ahora realmente la economía es global y se pueden hacer películas en China, India, Rusia... Y las llevan a América. Así que cuando los estudios estudian la parte financiera no solo se fijan en el cine americano, hay un toma y daca igualitario. Yo soy americano pero no nací allí, y era una cuestión muy sensible para mí. Ahora compruebo esa inclusión de todo el mundo en la economía de EE UU. Cada país tiene algo de ofrecer. Por ejemplo, ‘Conan, el bárbaro’ se rodó en España por sus paisajes.

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