Antonio Banderas: «Lo de Cataluña es de película de Berlanga»

Antonio Banderas posa con su premio en San Sebastián. / EFE

El actor recoge el Premio Nacional de Cine en San Sebastián y hace alarde de patriotismo: «Sigo creyendo en ese proyecto común llamado España»

OSKAR BELATEGUI

El propio Antonio Banderas lo reconocía. Se esperaba «con morbo» su discurso de agradecimiento del Premio Nacional de Cine, que entrega como es tradición el ministro de Cultura en el Festival de San Sebastián. Pesaba en el recuerdo la polvareda levantada hace dos años, cuando un provocador Fernando Trueba afirmó que no se había sentido español ni cinco minutos de su vida. El actor malagueño se vio condenado a pronunciarse sobre el tema del momento: Cataluña. Y resumió su postura en una frase. «Sigo creyendo en ese proyecto común llamado España».

Íñigo Méndez de Vigo sacó pecho en su discurso laudatorio del premiado, a quien calificó de «patriota», en el sentido en que lo decía Camilo José Cela: «Alguien que cree que el lugar donde nació se merece todo lo mejor del mundo». Carlos Saura le recordó en el estrado que ya era hora de que el ministro de Cultura se preocupe de la Cultura y expresó sus dudas de que, de verdad, vaya a bajar el IVA del cine. Méndez de Vigo le contestó que en 2018 se reducirá del 21 al 10%. «Nadie quiere subir impuestos, pero hay que pagar las pensiones y los servicios públicos esenciales», disculpó.

Recién llegado de un rodaje en Sudáfrica, el hiperactivo Banderas recordó la primera vez que vino al Festival de San Sebastián en 1982, cuando a poco le apedrean tras la proyección de ‘Laberinto de pasiones’ de Almodóvar. Y se detuvo en detallar por qué el calificativo de Nacional del premio era importante para él.

«A ver cómo se retrata Banderas, pensaréis. Yo crecí de forma paralela a cómo el país pasaba de una dictadura a una democracia. Viví los últimos rescoldos de cuarenta años de régimen autoritario y los primeros en la experiencia de la libertad. Creí entonces y sigo creyendo en ese proyecto común llamado España. Y como me pasa conmigo mismo, a veces me siento orgulloso de él y a veces no. Pero no puedo evitar quererlo. Siempre he tratado de mantener despierto mi espíritu crítico, porque entiendo que uno de los desafios a los que se enfrenta mi país es su maravillosa imperfección. Y digo maravillosa porque si logramos mantenernos en positivo, lo que tenemos por delante, siendo difícil, es también una prueba de carácter y voluntad. A veces mi pregunto si ese reto en si mismo no es lo que debería ser llamado España», explicó el actor.

«En la Transición se hicieron las cosas muy bien»

Ya en un corrillo con periodistas, Antonio Banderas profundizó en ese sentimiento de españolidad. «Creo que en la Transición se hicieron las cosas muy bien. Aquello terminó en una especie de obra de arte política, que fue la Constitución, que se aprobó con el voto de todos los españoles. Naturalmente que han pasado muchas cosas en el trayecto, pero hay que mirarla en positivo. Yo también he tenido muchos obstáculos a lo largo de mi carrera y lo único que he tratado es de reciclarlos en positivo, de preguntarme qué puedo aprender de esta experiencia y tirar hacia adelante. No me he quedado anclado en una posición», añadió.

El actor, finalmente, también habló del tema de este festival. «Lo de Cataluña se ha convertido en algo extraño, es un animal extraño, difícil de observar. A veces parece una película de Berlanga. Votar, lógicamente es uno de los grandes preceptos de la democracia. Pero no debemos olvidar que no es el único, están el respeto a la ley, el Estado de derecho... Alguien puede plantear votaciones ridículas, no sé, que votemos eliminar a los que no son de nuestra raza. Y alguien lo llamaría democracia. Si no lo entendemos vamos a terminar cazando moscas».

A la espera de que la bajada del IVA se concrete -«va a ayudar muchísimo a la industria, el cine español ha colaborado con la crisis y ya es hora de recibir alguna palmada en la espalda»-, el protagonista del día en el Zinemaldia respondió con una comparación cuando le preguntaron que valorara la actuación del Gobierno español en Cataluña: «Es como los partidos de fútbol, ¿quién saca la tarjeta roja, el árbitro o el tío que ha pegado la patada?». Y aunque el actor no lo mencionó, el Ministerio de Cultura informó de que los 30.000 euros del premio los donará a la Escuela de Arte Dramático de Málaga, donde estudió antes de marcharse a Madrid en 1980 con una maleta y 10.000 pesetas en el bolsillo.

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