Adiós a Harry Dean Stanton, actor de culto del cine americano

Harry Dean Stanton en una escena de ‘París, Texas’./
Harry Dean Stanton en una escena de ‘París, Texas’.

Fallece a los 91 años el inolvidable protagonista de ‘París, Texas’, rostro habitual en películas de Coppola y David Lynch

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

«El gran Harry Dean Stanton nos ha dejado. No hay nadie como él. Todo el mundo le quería, y con razón. Era un gran actor (más que grande) y un gran ser humano». David Lynch despedía con estas palabras en Facebook a Harry Dean Stanton, que falleció el pasado viernes a los 91 años en el hospital Cedars Sinai de Los Ángeles. Lynch le tuvo a sus órdenes en ‘Corazón salvaje’, ‘Una historia verdadera’ y ‘Twin Peaks’, cuya última temporada cierra precisamente la filmografía de un intérprete asociado a algunos de los mejores directores del cine estadounidense.

Así, en una prolífica carrera que abarca más de 60 años encontramos a cineastas del calibre de Francis Ford Coppola (‘Corazonada’, ‘El padrino II’), Martin Scorsese (‘La última tentación de Cristo’), Ridley Scott (‘Alien, el octavo pasajero’) y Sam Peckinpah (‘Pat Garrett y Billy the Kid’). Pero de entre las cerca de doscientas películas y series de televisión destaca uno de sus raros papeles protagonistas, ‘París, Texas’, la obra maestra de Wim Wenders. Una ‘road movie’ existencialista y trágica, en la que el protagonista caminaba incansablemente a través del desierto y de carreteras secundarias en busca de su familia perdida. Fue el actor y dramaturgo Sam Shepard quien convenció a Wenders para que le diera el papel de Travis, el hombre que trata de recuperar a la mujer y el hijo que abandonó.

Natural de Kentucky, hijo de un recolector de tabaco y una peluquera que se divorciaron cuando él era un adolescente, Harry Dean Stanton sirvió como cocinero a bordo de un barco en la Segunda Guerra Mundial. A finales de los 50 su rostro afilado y su figura frágil, melancólica y solitaria se paseaban por un sinfín de series, de ‘Los intocables’ a ‘Bonanza’.

Stanton sostenía que el mejor consejo de su carrera se lo había dado su amigo Jack Nicholson: «Deja que el vestuario haga su trabajo y solo sé tú mismo». Ambos actores trabaron una buena amistad y se convirtieron en parte de un grupo de rebeldes en el Hollywood de los años 60 junto a Peter Fonda y Dennis Hopper, protagonistas de ‘Easy Rider’.

Colega asimismo de Bob Dylan, Harry Dean Stanton cantaba y tocaba la guitarra como por oposición a su habitual laconismo y languidez en pantalla. Ya lo hacía en 1967, cuando compartía prisión con Paul Newman en ‘La leyenda del indomable’ y sonaba su voz mientras el astro de ojos azules acaparaba los primeros planos. Lynch preguntó al actor en un documental cómo le gustaría ser recordado. Y este respondió: «No me importa».

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