Chimo Bayo: «Mi hija me dice que soy un ejemplo para los jóvenes»

Chimo Bayo llegó a actuar en Tokio ante 55.000 personas./E. C.
Chimo Bayo llegó a actuar en Tokio ante 55.000 personas. / E. C.
Dj y Showman

El icono de la Ruta del Bakalao, autor del grito de guerra «¡exta sí!», actúa hoy en el festival Love the 90s de Bilbao

JOSU OLARTE

DJ, productor y showman, Joaquín Isidoro Bayo (Valencia 1961), alias Chimo Bayo, habla con la inmodestia de quien se sabe icono comercial y mediático del techno español más comercial, el que se cocinó en Valencia entre los 80 y los 90 y que propició el desfase asociado a la llamada Ruta del Bakalao. «Soy un artista irrepetible que da nivel al evento», dice el locuaz Chimo a propósito de su presencia en el festival de música enlatada ‘Love the 90s’, que convertirá hoy el BEC (20 h. 42-67 €) en una disco de eurodance. Presentados por el inefable Fernandisco, actuarán otras estrellas del ramo como Technotronic, Culture Beat y OBK.

- ¿En qué consistirá su set?

- Saldré con mi traje de combate espacial a montar mi show y cantar temas como ‘Así me gusta a mí’, ‘Química’ o ‘Bombas’. Logro que se establezca un vínculo de unión nostálgica entre la gente.

- ¿Contribuye este festival a la restauración de la ruta del bakalao, que viene propiciando exposiciones y libros?

- El tiempo va poniendo cada cosa en su sitio. Este festival contribuye a la vuelta del hijo pródigo sin el estigma de la ruta. Siempre he querido que aquello se recuerde como un movimiento social de hedonismo. Mis discos salieron en los 90 y me llevaron hasta Japón, donde actué ante más de 55.000 personas en Tokio. Yo viví a tope la mejor época, del 81 hasta el 91-92. Luego llegó el sucedáneo de la mákina y el chunda chunda.

- Su reciente novela coescrita junto a Emma Zafón, ‘No iba a salir y me lié’, también glorifica un poco todo aquello, ¿no?

- Es una novela histórica de ficción pero todo lo que aparece es real: las discotecas, las carreteras, los djs... Una trama loca de sexo, música, drogas y todo lo que puedas imaginar que ya va por la quinta edición. No puedes parar de leerla.

- Defiende que la Ruta del Bakalao fue más que desfase nocturno, que tuvo su componente cultural. Sin embargo, cultura como tal no generó mucha; ni medios impresos, ni fanzines, ni estética propia, casi ni fotos.

- Alguna cosa testimonial sí que hay, pero querer pasarlo bien también es una reivindicación popular. En uno de mis aforismos, yo suelo decir que cambiamos el ajuar por el «¡hu ha!». Fuimos la primera generación que no trabajaba para comprarse una casa y casarse, sino para pasarlo bien. Y en eso la música ayudó muchísimo. En todo caso, la etapa que yo reivindico es la primera, la anterior a la masificación del 91.

«Fuimos la primera generación que no trabajaba para comprarse una casa y casarse, sino para pasarlo bien»

- ¿Quién se inventó el término, por cierto? ¿Bakalao o bacalao?

- Lo mismo da. Hay muchas teorías. Para mí que, por la rima, lo puso gente de Bilbao que venia aquí. Al comprar música de importación se solía decir «este tema es buen bacalao». Era como decir es una bomba, tiene ritmo, o va a funcionar en la pista.

El puto amo

- Como su «exta sí, exta no», el «chiquiti tan tan»...

- Son contestaciones que me salían pinchando y que luego incorporaba a los discos. Mi padre me decía: «¿No tiene Michael Jackson sus grititos?».

- ¿Tuvo que ver el ascenso del PP en Valencia con la demonización mediática de la Ruta?

- Tuvo su influencia, pero sobre todo fue el desmadre que suponía tener a más de 40.000 personas que venían cada fin de semana de toda España. Sobre todo creo que se paró por el tema de los parkings. Iban el domingo las familias con los niños a la playa y se encontraban con toda aquella gente poniéndose. Venían los de las teles y sacaban a los más puestos. Fue una época irrepetible de la que, como no había ni móviles ni internet, hay mucha leyenda urbana. Empezó en el momento adecuado y acabó cuando tenía que acabar.

- Tiene una hija de 23 años que también es DJ.

- Me dice que soy el puto amo, un ejemplo para los jóvenes por mi constancia. Por haber sabido estar muy arriba y abajo sin ninguna industria detrás, solo dos o tres amigos. He peleado mucho por hacer algo diferente.

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