«Nos ignoraban por nuestro origen»

Dioni y Ángeles, miembros de Camela./
Dioni y Ángeles, miembros de Camela.

Camela, el dúo de tecno rumba que toca hoy en Bilbao, no olvida el «clasismo» que les encasilló como música de gasolinera y mercadillo

JOSU OLARTE

«Tenemos algo de Pimpinela», concede Camela a propósito de la condición de cuñados del Dionisio ‘Dioni’ Martín y Ángeles Muñoz. «Hay gente que aún se cree que somos pareja porque cantamos al amor y al desamor. Pero lo hacemos porque es un tema inagotable. Hemos tocado algunos temas sociales como el alzhéimer o el maltrato pero no nos gusta meternos ahí ni mucho menos en la política. El romanticismo se está perdiendo pero a la gente todavía le tira».

De hecho, lo llevan explotando en sus 24 años de andadura, en la que han pasado de vender en gasolineras a colocar más de siete millones de copias de los 18 discos que han encadenado desde 1994.

Desde entonces su melódico y sentimental combinado tecno rumbero se ha pulido considerablemente. «A mí me gusta indagar en lo musical, en los temas que yo compongo. Me he acercado al pop y al rock y no me importaría hacer un reggaetón», apunta Ángeles que, tras la salida del teclista fundador, Miguel Ángel Cabrera, que reclamaba más cuota autoral, comparte labores compositivas con Dioni y su hijo Raúl.

Los tres firman las canciones de su nuevo álbum, ‘Me metí en tu corazón’, en cuya portada encarnan a John Travolta y Olivia Newton-John en el cartel de ‘Grease’ y que hoy presentan con banda propia en la sala Santana 27 (21.00 horas, 18/22 euros).

«Sencillas, pegadizas y bailables», califican sus canciones a las que cotizados realizadores como Juan Antonio Bayona han dado lustre estético dirigiéndoles videoclips en los que han aparecido ‘celebrities’ tipo Alaska y Mario o Cristina Pedroche. Hasta han pasado por el popular festival burgalés Sonorama, lo que confirmó su encaje en el posmodernismo indie. «Fue una experiencia preciosa. Tocamos los últimos un domingo y mucha gente se quedó solo para vernos, Fue tan maravilloso que creo que vamos a volver».

Ninguneo

Pese a su carácter afable y su sana falta de impostura, Camela transmite cierto resquemor hacia el ninguneo de clase con el que se les trató en sus inicios, cuando se les catalogó como música de gasolinera y mercadillo gitano. «Ese menosprecio tenía también que ver con nuestro origen. Vendimos en gasolineras un millón del primer disco que sacamos pero también estaban allí los discos de Alejandro Sanz».

La cantante paya del dúo ha conocido también la discriminación racista. «Una alcaldesa, cuyo nombre prefiero no nombrar, nos dijo que no nos contrataba porque no quería que el pueblo se le llenara de gitanos. Dime tú eso qué es».

Su público se ha ido ampliando y diversificado con los años. «Mucha gente que nos ve por primera vez flipa con lo variado que es. No hay más que echar un vistazo en todas las redes sociales en las que estamos».

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