200 artistas en el Bilbao Arena: «Zorba une pueblos»

Lorca Massine, con Igor Yebra, en un descanso del ensayo./MANU CECILIO
Lorca Massine, con Igor Yebra, en un descanso del ensayo. / MANU CECILIO

El reputado coreógrafo Lorca Massine ultima el ballet de esta tarde

Elena Sierra
ELENA SIERRA

Ayer fue un día de locos para Lorca Massine. Lleva toda la vida dedicado al ballet y treinta años poniendo en pie ‘Zorbas’ por todo el mundo -más de cinco mil representaciones en 35 países, con varias actuaciones ante miles de personas-. Pero lo de ayer era otra cosa. Sin un teatro detrás que estuviera a la cabeza de la organización, se trataba de unir por fin, para el primer ensayo y a solo un día de la actuación, todas las piezas de la «superproducción» estrella del Fair Saturday de este año. Un montaje de ‘Zorba el Griego’, facilitado por el bailarín Igor Yebra -de nuevo baila el rol principal- que reúne a la Bilbao Orkestra Sinfonikoa, la Coral de Bilbao, el Coro de la UPV/EHU y el Turkish State Opera and Ballet.

Son más de doscientos artistas en escena, y en el Bilbao Arena, un escenario nada habitual para este tipo de espectáculos en el que el aforo, para este ballet, es de 5.000 personas. Podrá verse esta tarde, a partir de las 20.30, como inauguración de todos los eventos culturales solidarios del sábado.

Eso es lo importante, dice Massine, no él, «porque yo ya he demostrado todo, Zorba ya es un éxito». Lo que queda claro hablando con él es que este personaje bailarín y fiestero y Fair Saturday estaban predestinados a encontrarse. ¿Que por qué? «Este ballet es una celebración de la vida, una llamada a la aceptación del prójimo, un concentrado de filosofía, amor y fuerza y, como dijo Nietzsche, es ‘la voluntad de poder’. No debo, sino que quiero. Zorba es la unión de los pueblos. Y Fair Saturday, la gente que lo promueve, habla de eso, del humanismo, de la cultura y la solidaridad. Esta gente tiene una ambición humanista».

Está encantado Massine con el proyecto. Hijo del gran coreógrafo y bailarín Léonide Massine, «un genio, un revolucionario de la danza», dice que él mismo no conoce «otra cosa que la revolución». «Antiacademicista», su adaptación del personaje literario que Anthony Quinn hizo famoso en el cine bailando la música de Theodorakis, es capaz de conectar con la gente. «En el corazón de todos hay un pequeño Zorba», asegura. «Es una suprema afirmación del ‘sí a la vida’, con todo el placer y sufrimiento que ésta contiene».

«Como una pulga»

Él, criado entre artistas, leyó la novela cuando tenía 14 años y quedó fascinado por esa «síntesis de filosofía que hizo Kazantzakis». Con el tiempo -y tras estudiar Filosofía y Letras, vivir el Mayo del 68 y bailar mucho- fue madurando una propuesta de ballet que le rechazaron, durante dos años, en todos los teatros a los que tocó la puerta. «A los 46 supe realmente cómo hacerlo. Pero no me escuchaban». No hasta que, tras el éxito logrado con otra pieza, recibió el apoyo para crearlo y estrenarlo en la Arena de Verona. Hasta hoy, no ha dejado de representarse. Massine lo bailó mil veces y en todas, recuerda, se sintió «como una pulga ante todas las fuerzas de la naturaleza». Por eso siempre le dijo a Igor Yebra que «madurara» antes de interpretarlo. Hoy el bilbaíno vuelve a ser griego en Bilbao, y con causa solidaria.

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