El arte urbano se fija en las mujeres

La diosa que ha creado Maider Celada rinde homenaje a las empleadas de hogar. /MANU CECILIO
La diosa que ha creado Maider Celada rinde homenaje a las empleadas de hogar. / MANU CECILIO

Diez persianas de Bilbao La Vieja se convierten en lienzos con un proyecto cultural europeo

TERESA ABAJO

Los lienzos urbanos siempre están ahí, entre ropa tendida, farolas y andamios, esperando a que alguien los descubra. Bilbao La Vieja, San Francisco y Zabala demostraron hace tiempo su vocación de convertir medianeras y callejones en obras de arte, e incluso cuentan con una guía de murales que se detiene en veinte puntos de estos barrios. Por eso, cuando Bilbao se unió al proyecto europeo Human Cities para hacer intervenciones creativas en el espacio público, parecía buena idea buscar otro soporte. Hay fachadas intocables porque pertenecen a edificios protegidos, y en las aceras la pintura no duraría. Así que el grupo de trabajo que desarrolla el programa decidió transformar persianas y puertas metálicas.

En este paisaje tan cotidiano, a menudo decorado con grafitis y carteles de ‘Se vende’ o ‘Se alquila’, también ocurren milagros. En el número 25 de la calle Dos de Mayo se ha aparecido una diosa hindú de larga cabellera negra con tres pares de brazos. Representa a las mujeres inmigrantes que trabajan como empleadas de hogar y tienen una capacidad «divina» para cuidar «tantas cosas importantes» al mismo tiempo: los niños, las personas mayores, la comida... Así lo expresa Maider Celada, una de las artistas que firman estas creaciones a pie de calle.

Las obras rinden homenaje a las mineras, prostitutas, costureras o empleadas de hogar que han forjado la historia del barrio

En total son diez, todas señalizadas con el lema ‘Walking the Streets!’, y hay mapas para no perderse ninguna. Bilbao comparte este proyecto con otras diez ciudades -Saint-Étienne, Bruselas, Milán, Londres, Tallín, Belgrado, Helsinki, Cieszyn, Graz y Liubliana- y cada una elige su manera de intervenir en el espacio público. Aquí el «laboratorio creativo» se instaló en Bilbao La Vieja. Unas cien personas, entre vecinos, asociaciones, agentes culturales y de la sociedad municipal Bilbao Ekintza, se reunieron para decidir cómo aprovechar esta oportunidad. Apostaron por el arte y por reconocer «el papel de la mujer en el desarrollo de los barrios».

Romper estereotipos

«Aquí la calle es de los hombres, hay mujeres que no salen de casa», dice Ruth Juan, otra de las artistas participantes en el proceso, coordinado por la galería SC Gallery. Vive en la calle San Francisco, que le recuerda a cómo era hace años el Raval barcelonés, que fue su barrio. Ella se dedica a la ilustración y le asignaron la persiana de una antigua panadería en la plaza Bilbao La Vieja, «en plena zona minera». Investigó sobre las condiciones de vida en las explotaciones y descubrió que muchas mujeres «ni siquiera estaban censadas» pese a que trabajaban «limpiando el material, transportándolo o separando la caliza». Algunas viudas cobraban tan poco que «para buscarse la vida alquilaban habitaciones a trabajadores» y cuidaban de ellos. A todas ellas les rinde homenaje con una «mujer nutriente» firmemente sentada entre la ría y la mina, abrazando a los peces.

Sergio Muñoz recuerda a las sirgueras que arrastraban embarcaciones por la ría; Laura López Bello, a las costureras del sindicato de la aguja, el primero de mujeres en España. Las prostitutas se convierten en diosas -‘Atenea, Artemisa, Deméter y Afrodita’- para Sol Benavente y Pablo Escauriaza, mientras que Alfonso Álvarez les homenajea con una composición abstracta. Hay gran variedad de estilos en estos cuadros de pintura sintética aplicada con espray. Ayer los visitaron representantes de las ciudades europeas que participan en el proyecto, reunidos en Bilbao durante la Semana del Diseño. «Es un trabajo sensible, a escala humana, que contribuye a dar visibilidad a la mujer», valoró Camille Vilain, de Saint-Étienne, que lidera ‘Human cities’. El elogio a la diversidad ayuda a romper esterotipos, como hace Anabela Romina mediante un ‘collage’. Ha retratado a sus vecinas con fragmentos de figuras -un velo, una cresta, una tripa de embarazada...- que caminan al mismo ritmo, como si fueran una sola mujer.

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