El arte chino, desde Tiananmen hasta las Olimpiadas en el Guggenheim

Una de las obras de la exposición./Fernando Gómez
Una de las obras de la exposición. / Fernando Gómez

El museo bilbaíno expone las obras de unos 60 artistas que han sido testigos y parte del cambio de su país

IÑAKI ESTEBAN

Desde la masacre en la plaza pequinesa de Tianamen hasta las Olimpiadas de 2008 pasaron veinte años de cambios globales en los que se fue perfilando una nueva potencia mundial, China, uno de los pocos regímenes comunistas que quedaban, transformado en motor del capitalismo. Los artistas aprovecharon los huecos del sistema, aprendieron del arte que se hacía en Occidente siempre con un talante crítico y dieron por agotado el academicismo de los calígrafos y paisajistas de su país. Hicieron el camino de la apertura corriendo riesgos, con valentía y con mucho humor, hasta llegar a su papel actual como actores importantes del mercado de arte mundial.

El Guggenheim expone toda esta trayectoria en la exposición 'Arte y China. El teatro del mundo', que se ha presentado este jueves y que estará abierta hasta el 23 de septiembre. Se compone las obra de unos 60 artistas, en su mayoría poco conocidos, otros con su residencia habitual fuera de su país y algunos tan famosos como Ai Weiwei y Cai Guo-Quiang, que tuvo una exposición individual en el museo bilbaíno en 2009.

La muestra, realizada por el Guggenheim de Nueva York, donde se exhibió el pasado otoño-invierno antes de viajar a Bilbao, está ideada y dirigida por la comisaria del museo neoyorquino Alexandra Munroe en colaboración con Philip Tinari, director del Ullens Center for Contemporary Art de Pekín, y Hou Hanrou, director del Museo Nazionale delle Arti del XXI Secolo, de Roma.

La obra que da título a la exposición, 'El teatro del mundo', de Huang Yong Ping, contiene animales vivos como lagartos, tortugas, tarántulas y escarabajos, y ha sido criticada por colectivos animalistas. Los responsables del museo argumentan que las condiciones de habitabilidad y los cuidados son los óptimos y que han decidido exponerla, así como otro vídeo que reproduce un acto sexual entre cerdos con los lomos pintados, por respeto y defensa a la libertad de creación y de expresión.

La obra criticada por los colectivos animalistas.
La obra criticada por los colectivos animalistas. / Fernando Gómez

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