Anni Albers, el arte de tejer en el Guggenheim

La exposición abre este viernes sus puertas al público. / Fernando Gómez

La exposición 'Tocar la vista' abre este viernes sus puertas al público en la pinacoteca bilbaína

Iñaki Esteban
IÑAKI ESTEBAN

Uno de sus primeros profesores de pintura le riñó por pintar con negro y Oskar Kokoschka, el célebre expresionista, le rechazó en sus clases. Su padre era un rico fabricante de muebles berlinés y se podría haber dedicado a lo que mayoría de las mujeres de su clase en los años veinte del pasado siglo, a casarse y a preocuparse por confeccionar el menú de la semana para su familia. Pero Anni Albers (Berlín, 1899-Orange, Connecticut, 1994) se desplazó a Dassau para acudir a la escuela de la Bauhaus, un grupo de artistas que amaban el diseño porque vinculaba el arte con la vida cotidiana. Su entrada en ella le cambió. Se encontró con un telar y ya nada fue lo mismo.

A partir de las formas abstractas privilegiadas en la Bauhaus, empezó a hacer telas, tapices y alfombras, como se podrá ver desde mañana en el Guggenheim en una muestra titulada 'Tocar la vista', comisariada por Manuel Cirauqui y realizada en colaboración con la Fundación Anni y Josef Albers. La exposición recoge su producción a lo largo de siete década dentro del arte textil pero también del grabado y del dibujo. Demuestra que su trabajó ayudó a perfilar la figura del artista como diseñador y subraya su inspiración en las culturas precolombinas.

Albers pensaba que el arte estaba en el diseño del prototipo, y que a partir de él había qyue hacer tiradas industriales de los objetos para que todo el mundo pudiera disfrutar de la experiencia artística. De hecho, realizó varios trabajos con fabricantes de telas, algunos de los cuales están presentes en la exposición.

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