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La guerra en Euskadi antes de Gernika

del golpe de estado a la batalla

La guerra en Euskadi antes de Gernika

En Bilbao, los pocos alzados en el cuartel de Basurto fueron reducidos en cuestión de horas; en Vitoria, los franquistas se hicieron con el poder sin mayor resistencia y en San Sebastián, los sublevados fueron reducidos en pocos días

20.04.12 - 17:20 -
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La guerra en Euskadi antes de Gernika
Ha pasado casi un año desde que empezó la guerra cuando Gernika es bombardeada. El golpe de estado iniciado el 17 de julio de 1936 no resultó como los conspiradores habían supuesto y, lejos de ser un levantamiento fulminante, se convirtió en una guerra abierta. En el País Vasco la sublevación se desarrolló de manera desigual. En Bilbao apenas fue un incidente: los pocos alzados en el cuartel de Basurto fueron reducidos en cuestión de horas. La Guardia de Asalto y la Guardia Civil permanecieron fieles a la República. No así en Vitoria, en la que el teniente coronel de infantería Camilo Alonso Vega, íntimo amigo del general Franco y jefe de la guarnición local, se hizo con el poder sin mayor resistencia. San Sebastián, de la que partió hacia la capital alavesa una columna formada por civiles mal armados y soldados para combatir a los golpistas, fue escenario de un intento caótico y fallido. Los sublevados, que acabaron rodeados en los cuarteles de Loyola, fueron reducidos por fuerzas populares y tropas leales en cuestión de días.
El apoyo de los dirigentes del PNV a la República estabilizó la situación en Bizkaia y por breve tiempo en Gipuzkoa, que se convirtió en primer objetivo del general Emilio Mola. El principal líder de los sublevados, conocido como 'el director', pretendía apoderarse de Irún con el fin de cerrar la frontera con Francia cuanto antes para cortar la posible llegada de ayuda y suministros a San Sebastián.
El 11 de agosto los autodenominados 'nacionales' tomaron Tolosa y el 5 de septiembre entraron en una Irún en ruinas a causa del bombardeo de artillería. Apenas una semana después cayó San Sebastián. En las localidades tomadas la represión fue brutal y sistemática por orden expresa del propio Mola, que había advertido mediante octavillas y pasquines que toda resistencia sería castigada sin contemplaciones.
El 7 de octubre, al día siguiente de haberse aprobado el Estatuto de autonomía vasco, el peneuvista José Antonio Aguirre se convirtió en el lehendakari de Euskadi y encabezó un Gobierno de concentración de todos los partidos, fiel a la República. La guerra convirtió Bizkaia en el refugio de miles de personas que huían de Álava y Guipuzkoa. Mientras tanto, el Gobierno de Franco, que se había establecido en Burgos, fue reconocido por Italia y Alemania.
El gran interés por Bilbao
Hasta marzo de 1937 el objetivo prioritario de los alzados fue apoderarse de Madrid, pero la resistencia de las fuerzas leales de la capital llevó a un cambio de enfoque estratégico a los alzados después del triunfo republicano en Guadalajara. El Norte pasó a ser el objetivo principal. Había que dominar toda la franja cantábrica fiel a la República, pero sobre todo interesaba apoderarse de Bilbao y la industria de su entorno. El 31 de marzo de 1937, Mola inició el ataque, mientras Aguirre llamaba a la resistencia. Mola contaba con tropas numerosas y bien armadas: cuatro brigadas navarras, una italiana de Flechas, la división italiana '23 de marzo'... Además disponía de cañones, unos 60 tanques y más de 100 aviones alemanes e talianos. El crucero 'Canarias' aseguraba el bloqueo por mar. Enfrente estaban las fuerzas leales, numerosas pero pobremente armadas. Se había formado un Ejército Vasco (el XIV Cuerpo de Ejército), numeroso pero mal armado y sin cobertura aérea. Eran unos 30.000 gudaris, reforzados por combatientes anarquistas, socialistas y comunistas. No había apoyo aéreo ni se consiguió, a pesar de las insistentes reclamaciones de Aguirre.
El mismo 31 de marzo la Aviación Legionaria italiana arrasaba Durango. El avance de los nacionales desde Álava fue contenido en la vizcaína Otxandiano, bombardeada también por los italianos, que acabó cayendo en manos de las Brigadas de Requeté navarras el 4 de abril. La resistencia siguió siendo fuerte y Mola decidió detener las operaciones hasta el día 20, cuando se reanudó el ataque desde Gipuzkoa. De nuevo, la dura resistencia de las tropas leales consiguió fijar el frente en Elgeta. Pero los batallones vascos no pudieron resistir la acometida de las tropas alzadas, que acabaron apoderándose de Elorrio, Elgeta y Eibar. Emilio Mola y su estado mayor, cuyo jefe es Vigón, ordenaron entonces bombardear Gernika.
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