Vidarte busca en la zona de Gernika un emplazamiento para ampliar el Guggenheim

El Guggenheim de Gehry cumplió 20 años el año pasado./Bernardo Corral
El Guggenheim de Gehry cumplió 20 años el año pasado. / Bernardo Corral

Ha inspeccionado la antigua fábrica de Dalia, la zona del campo de Urbieta y Astilleros Murueta

Iñaki Esteban
IÑAKI ESTEBANBilbao

La Fundación Guggenheim aprobó el pasado diciembre el plan estratégico 2018-2020 y su director general, Juan Ignacio Vidarte, apenas ha tardado dos meses en dar los primeros pasos para tantear uno de los puntos más importantes sobre el futuro de la institución, la ampliación del museo fuera de Bilbao.

Alejada ya la posibilidad de albergar el proyecto en las colonias de la BBK en Sukarrieta, Vidarte estuvo a principios de febrero en la zona de Gernika para inspeccionar tres posibles lugares para el nuevo centro, la antigua fábrica de cubertería Dalia, propiedad de la Diputación de Bizkaia, el campo de fútbol de Urbieta y los astilleros de Murueta, «además de otros emplazamientos» que no ha querido dar a conocer.

De los tres conocidos hasta el momento, la fábrica de Dalia es la que cuenta con las condiciones más óptimas para un 'Guggenheim 2': ocupa una superficie de unos 18.000 metros cuadrados y a su lado se levanta un edificio de otros 3.000 propiedad del Ayuntamiento de Gernika. En total, 21.000 metros cuadrados, muy cerca de los 24.000 sobre los que se asienta el edificio de Frank Gehry en Abandoibarra.

«Hay que estar preparados para poder presentar las mejores ideas cuando se den las condiciones»

Como en el proyecto de Sukarrieta, el nuevo espacio daría cabida a las nuevas expresiones artísticas, muchas de las cuales necesitan amplios espacios para presentarse ante el gran público. En los 26 años transcurridos desde los primeros contactos para levantar el Guggenheim de Abandoibarra, las prácticas de los artistas han cambiado tanto que «ya no caben físicamente en el edificio de Gehry», argumenta Vidarte. La extensión del museo a los alrededores de Urdaibai también ayudaría, como se recogía en el proyecto de las colonias de la BBK en 2008, a que los turistas tuvieran alicientes para pernoctar más de una noche en Bizkaia, lo que propulsaría la actividad económica en la zona y en todo el territorio.

El director general del Guggenheim subraya que están barajando distintas localizaciones dentro de «esta fase muy inicial, exploratoria». «Como museo no podemos tomar decisiones. Debemos atenernos a lo que nos digan nuestros socios, la Diputación de Bizkaia y el Gobierno vasco. Pero sí es cierto que el plan estratégico actual propone esa exploración y en este sentido estamos haciendo nuestro trabajo».

Fuentes de financiación

Los sitios visitados de momento cumplen con las indicaciones del proyecto original: «Tiene que ofrecer una experiencia a los visitantes distinta a la del museo actual. Pero no debe estar lejos de Bilbao, para que no dé la sensación de que van a otro centro diferente. Más de media hora sería un tiempo de desplazamiento excesivo. No se trata de añadir más metros cuadrados sino de proponer cosas que no podríamos hacer en nuestro actual emplazamiento».

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En estos momentos están revisando los aspectos que pueden recuperar del antiguo plan de Sukarrieta, paralizado por la crisis y por los durísimos encontronazos entre los representantes de los dos socios vascos del Guggenheim. Las diferencias entre el Gobierno socialista de Patxi López y la Diputación de Bizkaia, entonces presidida por el peneuvista José Luis Bilbao, crearon un clima irrespirable dentro de la fundación del museo. Sigue vigente la idea de unir arte, naturaleza y medioambiente, por lo que la zona de Urdaibai continúa con ventaja. Además del nuevo museo, podría incluirse en la experiencia la visita a la reserva de la biosfera y la ermita de San Juan de Gaztelugatxe, especialmente apreciada por los turistas desde la grabación de 'Juego de Tronos'.

Vidarte insiste que «todo está todavía muy verde», que están ordenando papeles y viendo cosas. Pero admite que el nuevo plan estratégico termina en 2020 y que «tres años parecen mucho pero pasan enseguida. Cuando se den los siguientes movimientos hay que estar preparados para poder presentar las mejores ideas».

Foto 1: Entorno del campo de fútbol del Gernika. Foto 2: Astilleros Murueta. Foto 3: Cubiertos Dalia. / Maika Salguero

El responsable del Guggenheim desde su inauguración recuerda, además, que la ampliación tiene que someterse al escrutinio «institucional, político y social». Tanto el Gobierno vasco como la Diputación de Bizkaia han repetido que en esta legislatura, que termina el año que viene, no habrá fondos para iniciativas de esta envergadura, aunque todo hace prever que la mejora de la economía dará un impulso al proyecto después de las elecciones. Como referencia, José Luis Bilbao reservó 100 millones de euros de la Diputación para el proyecto de Urdaibai y exigía que el Gobierno vasco pusiera otros 100. Luego se ajustó el monto total a 133 millones.

En 2014, la institución foral ya trató de resucitar esta iniciativa a la que nunca se dio carpetazo. «Lo metemos en un cajón», llegó a decir un dirigente nacionalista. La Diputación publicó entonces un estudio de opinión entre los ciudadanos de Urdaibai-Busturialdea en el que mostraban sus temores por las consecuencias de una posible ‘turistificación’ de la zona. En el mismo sentido se expresaba en febrero el alcalde de Gernika, José María Gorroño, que prefería inversiones industriales primero y culturales después. Los bilbaínos tampoco se mostraron entusiastas cuando salió la noticia de los contactos con la Fundación Guggenheim en 1991. Sin embargo, los recelos desaparecieron pronto.

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