Un viaje por los Bilbaos del mundo

En Bilbao hay diez kilómetros cuadrados de dunas, se cultiva café en las montañas, aparecen asombrosas obras de arte entre la caña de azúcar y se puede disfrutar de suculentos platos típicos con aceite de coco

Un viaje por los Bilbaos del mundo
Carlos Benito
CARLOS BENITO

Los forasteros suelen acudir a Bilbao para admirar sus diez kilómetros cuadrados de dunas, bajo las que, según la leyenda, vive atrapado un antiguo pueblo de gigantes. En las montañas de Bilbao, en parcelas que se extienden hasta los dos mil metros de altitud, se cultiva uno de los cafés más apreciados del mundo, fragante y delicioso. El viaje hacia Bilbao, a bordo de las tradicionales barcazas, brinda una experiencia inolvidable, con el litoral tapizado de palmeras y, allá al fondo, el perfecto cono del volcán. Y no olvidemos la caña de azúcar de Bilbao, salpicada de maravillas: algunas rocas, escondidas bajo la vegetación, lucen complejos relieves que se grabaron hace más de un milenio.

Las afirmaciones del párrafo anterior son completamente ciertas, aunque, por supuesto, no se refieren a nuestra villa, sino a sus homónimos repartidos por el planeta. El tópico fanfarrón tal vez exagere al defender que los de Bilbao nacen donde les da la gana, pero, desde luego, sí que pueden hacerlo en estos otros cuatro Bilbaos, mucho más pequeñitos que el nuestro y vinculados a él por distintas vías: ya se sabe que la actividad de los exploradores, colonos, dignatarios, misioneros, emigrantes y empresarios salidos de Bizkaia a lo largo de la historia acabó llenando el mapamundi de pueblos tocayos de los nuestros, como parientes lejanos de los que a menudo sabemos muy poco. En el siguiente viaje, Bilbao dejará de ser una metrópoli europea y se irá convirtiendo en ejido, barangay, corregimiento y finca, pero algo no cambiará: sus habitantes siempre estarán orgullosísimos de Bilbao. Del suyo y a veces, de alguna manera, también del nuestro.

Villa de Bilbao Viesca (México) El pueblo mágico

Villa de Bilbao es un ejido del municipio de Viesca, cuyo casco urbano queda a unos 15 kilómetros. Le suelen llamar Bilbao, para abreviar, pero su historia desvela un nombre más aparatoso y significativo: cuando lo fundaron, a caballo entre el siglo XVIII y el XIX, el pueblo fue bautizado como Nuestra Señora de Begoña de la Nueva Bilbao, todo un alarde bilbainista de los enviados del virrey. Las autoridades españolas decidieron crear el asentamiento al comprobar que se estaban desperdiciando unos manantiales, auténtico tesoro que acabó haciendo de Bilbao –y de Viesca entero– una suerte de oasis en mitad del desierto. Durante más de un siglo, fue un próspero núcleo agrícola, pero hoy aquellas fuentes se han secado y Bilbao atraviesa horas bajas. Actualmente, su principal producto son los dátiles. «Algunos pobladores se dedican a sembrar melón, sandía, maíz, alfalfa, tomate, chile... Otros emigran a los municipios cercanos, y son muy pocos los jóvenes que terminan su carrera universitaria», lamenta Óscar Martínez, un villano –así les dicen– al que la vida también fue alejando del rancho, hasta su plaza de maestro en la ciudad de Torreón.

Danza de los Caballitos, basada en los combates de cristianos y musulmanes en la Península Ibérica, y entrada a las dunas. / Coahuila turismo y Óscar Martínez

Las rutinas en el Bilbao mexicano transcurren tranquilas, como a cámara lenta. Las grandes ocasiones son los bailongos que se montan por las bodas o las fiestas de quinceañera, con conjuntos como La Furia Rebelde o La Zenda Norteña. Cada dos domingos, juega en casa el equipo de fútbol local, que no se llama Atlético Bilbao por casualidad: «En la actualidad participa en la primera fuerza A de la liga municipal de Matamoros. Los aficionados van a apreciar los encuentros y apoyar», relata Óscar, que hizo sus pinitos como defensa en los 'juniors'. «Y, por cierto –añade–, la Virgen de Begoña la celebramos en agosto de cada año».

«La Virgen de Begoña la celebramos en agosto de cada año»

«La Virgen de Begoña la celebramos en agosto de cada año» óscar martínez | profesor

A Viesca lo han nombrado Pueblo Mágico y la clave de esa distinción promocional está en Bilbao. El ejido sirve de puerta para las Dunas de Bilbao, diez kilómetros cuadrados de arena fina con ilustres habitantes, tanto encima como debajo: en superficie está la huidiza 'uma exsul', una lagartija exclusiva de la región, y bajo el desierto penan esos gigantes legendarios que, en sus intentos de escapar, provocan el movimiento de la arena. Las dunas sirven a algunos equipos deportivos para hacer entrenamiento de resistencia y también han sido escenario de películas –de 'El Topo', de Jodorowsky, a la comedia 'Salvando al soldado Pérez'–, pero el turismo masivo, ese maná contemporáneo que tan bien conocemos en nuestro Bilbao, se sigue resistiendo al embrujo.

Más datos

¿Dónde está?
Pertenece al municipio de Viesca, en el suroeste del estado de Coahuila de Zaragoza. Dista unos 15 kilómetros del núcleo principal de la localidad.
Habitantes:
420
Algunas características.
Durante muchos años fue un importante centro agrícola, pero los manantiales y el río Aguanaval se han secado. El cultivo principal son los dátiles. En el pueblo están las Dunas de Bilbao, diez kilómetros cuadrados de arena fina que se explotan turísticamente.

Bilbao Rapu-Rapu (Filipinas) En barca desde Legazpi

A Bilbao, en la isla de Batán, solo se puede llegar en barcas de pasajeros, con un trayecto de tres horas que brinda vistas portentosas: el monte Mayón, uno de los volcanes más hermosos del mundo, preside toda la comarca desde el extremo meridional de la isla de Luzón, pero más cerca del viajero también se alzan bellezas tan singulares como las colinas que dan la bienvenida a Calanaga, la bahía donde se encuentra Bilbao. Esta población «limpia y verde», según anuncia el cartel de bienvenida del embarcadero, es un barangay o barrio de Rapu-Rapu, un municipio muy disperso que abarca dos islas grandes y otra más pequeña. Sus casas bajas de madera y bambú se emboscan entre la vegetación hasta pasar casi desapercibidas desde el mar. «No hay cobertura y la electricidad es limitada, pero es un lugar agradable donde vivir, con aire muy puro y rodeado de árboles», comenta Laiza Martínez, oriunda de la localidad. «Aquí se trabaja en la minería y la pesca. Yo estoy especialmente orgullosa de nuestra naturaleza, con cascadas y playas. También tenemos una cocina deliciosa, basada en el pescado, el aceite de coco y un tipo de guindilla», apunta Jhing Bibat, una joven de Bilbao que ahora reside en la cercana Tabaco.

La escuela de secundaria de Bilbao y las colinas situadas en la boca de la bahía de Calanaga, donde se encuentra la población. / Lester Pérez y Shiela Balaguer
«Estoy orgullosa de nuestras playas y cascadas»

«Estoy orgullosa de nuestras playas y cascadas» Jhing Bibat | Estudiante

La clave del nombre parece estar en la minería, tan importante en la historia del lugar como para que el escudo de Rapu-Rapu exhiba un pico y una pala. Hace más de un siglo, había mineros de nuestro Bilbao trabajando en la explotación carbonífera de un monte que denominaron, cómo no, Bilbao, una estribación de 267 metros que es la segunda más alta de la isla. La primera, de 396, se llama Vizcaya, y podríamos seguir buscando referencias vascas hasta el agotamiento: la teniente de alcalde de Rapu-Rapu se apellida Oñate y la capital de la provincia es Legazpi. Pero, para los jóvenes, esa herencia se ha vuelto un misterio: «La verdad -admite Jhing– es que no tengo ni idea de vuestro Bilbao».

Más datos

¿Dónde está?
Bilbao es un barangay o barrio del municipio de Rapu-Rapu, en la provincia filipina de Albay. Está en la costa norte de Batán, una de las dos islas principales de Rapu-Rapu.
Habitantes.
1.265
Difícil acceso.
Llegar requiere paciencia:en Legazpi, la capital de la provincia, hay que tomar una barca a Tabaco (un trayecto de una hora) y desde allí hay que navegar otras tres horas hasta Bilbao. En realidad, la distancia en línea recta entre Legazpi y Bilbao ronda los 30 kilómetros.

Bilbao Planadas (Colombia) Café y guerrilla

El Bilbao colombiano, un corregimiento del municipio de Planadas, se llamó durante mucho tiempo Tres Esquinas, por la sencilla razón de que allá arriba, a 1.560 metros de altitud, solo se levantaban tres casas. «En 1932, el sacerdote español Fermín de Larrazábal vino a hacer la evangelización católica y, en la misa, propuso que se pusiera a la población el nombre de Bilbao, en honor a su patria chica, ya que él encontraba gran parecido en sus parajes», relata Carlos Olmes Trujillo, uno de los responsables de la asociación de productores de café AsotBilbao. De aquel puñado de pobladores se ha pasado a los actuales siete mil y, a lo largo del proceso, Bilbao se ha vuelto más o menos conocido por dos motivos.

Bilbaínos junto a la cascada de la cañada La Cristalina y, a la derecha, cafetales del pueblo. / Carlos Olmes Trujillo y Asotbilbao

El primero es precisamente su café, premiado en concursos internacionales. «Es un café diferenciado, de alta calidad. El que producimos nosotros no se consume en el país: se ha negociado todo con países de Europa, algunos pequeños lotes van a Asia, especialmente a Japón, y el resto a Canadá y EE UU. También cultivamos plátano, lulo, maracuyá o aguacate, pero puedo decir, sin temor a equivocarme, que el 100% de la población vivimos del café», aclara Carlos. El Bilbao colombiano también suele asomar en las conversaciones por otra razón menos envidiable: Planadas fue la cuna de las FARC y, durante décadas, el pueblo ha vivido en una dramática zozobra, asediado por la guerrilla y los paramilitares hasta acumular una desoladora lista de muertos. En febrero de este mismo año, Bilbao volvió a tener Policía por primera vez en 25 años y la recibieron con una cabalgata.

«Nuestro equipo se llama Athletic Bilbao en homenaje al de allá»

«Nuestro equipo se llama Athletic Bilbao en homenaje al de allá» Carlos O. Trujillo | Coordinador de AsotBilbao

«Ahora estamos viviendo la otra cara de la moneda. En Bilbao se lleva una vida muy saludable, debido a que se consume mucho de lo que se produce aquí mismo, sin tanto químico», celebra Willington Gutiérrez, otro de los cafeteros de AsotBilbao, empeñados ahora mismo en la traviesa, la pequeña cosecha de fin de año. ¿Y qué hacen en el tiempo libre? Para los amantes de «la rumba o la parranda», explica Carlos, no faltan discotecas, cantinas y bares. Los bilbaínos, porque ese es su gentilicio, también disfrutan de un entorno natural privilegiado: «Hay quebradas o cañadas donde se forman charcos de manera natural y uno va de paseo con la familia», detalla. Y, al igual que sucedía en México, aquí también nos topamos con un viejo conocido: «Contamos con un equipo de fútbol que se llama Athletic Bilbao, como homenaje al que tienen allá en el País Vasco. En comienzo estábamos utilizando el mismo uniforme, pero ahora se mandan hacer uniformes como el que esté más de moda en el momento».

Más datos

¿Dónde está?
En el municipio de Planadas (dep. de Tolima).
Habitantes:
Se estiman unos 7.000, aunque llevan años sin censo por el conflicto armado.

Bilbao Santa Lucía Cotzumalguapa (Guatemala) Los relieves del pasado

Hace más de un milenio, entre los años 650 y 950, el Bilbao guatemalteco aún no se llamaba Bilbao. Allí se alzaba una magnífica ciudad, de cuyos moradores se ignora casi todo: no se conoce su lengua, ni su identidad étnica. Tampoco se sabe por qué la ciudad decayó y se perdió en el olvido al cabo de tres siglos de esplendor.

Capilla Las Ilusiones y casa de la finca de Bilbao. / L. Muñoz y O. Chinchilla

En 1860, el Bilbao guatemalteco seguía sin llamarse así. Tenía un nombre más divertido: era la finca Peor Es Nada. Fue entonces cuando un funcionario decidió desforestar la zona para cultivar café y se encontró con restos de la antigua ciudad, unas rocas basálticas con imágenes misteriosas, estímulo para la imaginación pero obstáculo para la agricultura. «El de Bilbao es un extraordinario conjunto escultórico, con algunos de los relieves más grandes y elaborados del arte prehispánico», explica a este periódico desde la Universidad de Yale el profesor Oswaldo Chinchilla, el mayor especialista en este enclave arqueológico.

«En Bilbao siguen viviendo familias, no está deshabitada»

«En Bilbao siguen viviendo familias, no está deshabitada»

Bilbao empezó a llamarse Bilbao en torno a 1890, cuando Peor Es Nada se juntó con la parcela vecina, Mejor Es Algo, y no hace falta rebuscar mucho para dar con la explicación: el terreno pertenecía entonces a una corporación llamada Uribe & Echeverría, de origen vasco. Hoy, la finca ya ha sido prácticamente alcanzada por la ciudad de Santa Lucía Cotzumalguapa y se dedica al cultivo de la caña de azúcar: «No es un lugar deshabitado –puntualiza Luisa Muñoz, quinta generación de la familia propietaria–. Las familias que viven en Bilbao ya no son, en su mayoría, nuestros trabajadores, pero siguen en las casas pagando una cuota muy baja». Algunos de los monumentos han sido trasladados al Museo Cultura Cotzumalguapa, del que Luisa es administradora, pero otros continúan entre la caña, como paciente recordatorio de que una ciudad sigue sepultada allá abajo.

Más datos

¿Dónde está?
Es una finca situada a las afueras de Santa Lucía Cotzumalguapa, ciudad de 130.000 habitantes en el departamento de Escuintla.
Habitantes.
Varias familias.

Los famosos chorizos de Bilbao

Es muy habitual que, cuando los filipinos vienen a vivir a Bilbao o pasan por la villa en un viaje turístico, traigan la ilusión de comprar chorizos. Dan por hecho que los 'chorizos de Bilbao' –tremendamente populares en el país asiático, sobre todo en Navidad– son un producto tradicional de esta parte de Euskadi, pero no tardan en descubrir que aquí nadie los conoce con ese nombre. Y las explicaciones sobre unos chorizos enlatados no hacen más que empeorar las miradas de incomprensión de los tenderos.

Los chorizos de Bilbao fueron una ocurrencia de un empresario filipino de ascendencia española, Vicente Genato, que quiso dar un toque especial a su producto para diferenciarlo de la competencia. Su marca El Rey, la de las emblemáticas latas verdes con letras doradas, obtuvo tanto éxito que acabaron surgiéndole imitadores. Hoy, compiten en el mercado varias marcas de 'chorizos de Bilbao': es el caso del 'pack' de la foto, con un nombre que busca confundirse con el original (Señor El Rey) y producido en California con destino al mercado filipino.

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