Desconcierto ciudadano por la huelga de la OTA: «¿Hay que poner el tique?»

Los conductores siguen con la incertidumbre de pagar o no en los parquímetros, que aparecen llenos de pegatinas./ignacio pérez
Los conductores siguen con la incertidumbre de pagar o no en los parquímetros, que aparecen llenos de pegatinas. / ignacio pérez

Muchos usuarios optan por no pagar el servicio de aparcamiento, a pesar de que todavía hay vigilantes de patrulla en el centro de Bilbao

MARTÍN IBARROLA

La decena de vigilantes que no han secundado la huelga de la OTA y que patean la ciudad en grupos de dos y tres repiten el mismo consejo a los usuarios. «El servicio sigue activo y nosotros podemos denunciar en cualquier momento. A no ser que no funcionen los parquímetros, debéis pagar el tique». Así lo explica José Burón, un riojano que ha acudido a la capital vizcaína para hacer unos recados. «Los vigilantes me han comentado que no van con el cuchillo en la boca y van a ser más permisivos, teniendo en cuenta el estado de las máquinas». A medida que van avanzando los días -la huelga comenzó el martes- las pantallas de los parquímetros van quedando inutilizadas con pegatinas y las rendijas del monedero, bloqueadas con papel. Incluso la empresa adjudicataria del servicio público de aparcamiento, la UTE Eysa-Cycasa, se queja de que dentro de algunas máquinas se han hecho explotar petardos en las últimas horas.

Eysa-Cycasa, recomendaba usar la App para móvil o llamar al Servicio de Atención al Cliente en caso de encontrar una máquina apagada o saboteada. En ‘petit comité’, los vigilantes de calle también recomendaban sacar una foto a la pantalla del parquímetro para contar con una prueba en caso de denuncia. Muchos conductores, sin embargo, no parecen dispuestos a seguir las indicaciones oficiales. Eugenio viene desde Txurdinaga con su hija recién nacida, ha buscado un hueco en la calle Elcano y cuando iba a introducir su matrícula en la máquina ha descubierto que no funcionaba. «Yo voy a hacer lo que me indican las pegatinas de la pantalla. Me ahorro un euro y medio y apoyo una huelga laboral. La verdad, estoy encantado».

EL DATO

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trabajadores y varios coches con cámara patrullaba las calles. Los pocos efectivos recorren el centro de Bilbao.

Marina, una vecina de Santurtzi de 54 años que viene todos los días a trabajar al centro de Bilbao, se desespera en el cruce entre la calle Pozas y General Concha. «Estoy intentando sacar el tique, pero en su línea habitual, no responde. Es de vergüenza, paso más tiempo intentando pagar la OTA que en el trabajo. Cada vez que voy a sacar un tique, tengo que buscar no sé cuántas máquinas hasta que encuentro una que funcione». Pero Marina no achaca este fallo a la huelga, cuyos motivos no comparte. «La OTA se ha vuelto mi tortura diaria. Desde que pusieron el nuevo sistema no deja de haber averías y el programa falla una y otra vez». De acuerdo con esta usuaria veterana, las máquinas están dando muchos errores y se necesita «un máster para dominarlas». Marina relata con desesperación las colas que se forman por la mañana y que ella «acorta» guiando a los «novatos» por el menú de las máquinas.

«En Santutxu no pasan los vigilantes. Además, los parquímetros más cercanos están sellados» Los que no usan el servicio

Barrios sin oteros

El enfado de Marina es un exponente de la inusual cantidad de quejas emitidas por los ciudadanos este pasado año. Aunque en los últimos meses las críticas diarias descendieran, los vigilantes han denunciado una y otra vez el clima de insatisfacción y enfado al que se enfrentan cada vez que salen a la calle. Y no parece una exageración. Precisamente, una otera de la plantilla se encuentra a la espera de juicio por la agresión que sufrió hace un par de meses. Al parecer, un hombre al que ni siquiera había multado le propinó un puñetazo sin mediar palabra.

Esta exasperación no parece aquejar a los barrios más alejados del centro. Es el caso de Santutxu, donde sus residentes tienen muy claro «que aquí no ponen la OTA». Luis Mendoza, un taxista de 62 años residente en la calle Iturribide, limpia su coche cerca de casa, un lujo que rara vez se permite, sólo cuandot tiene el día libre.

«He comprado el tique porque una vigilante me ha advertido que el servicio sigue en marcha» Los que pagan la OTA

«Desde 2007, los taxistas no disponemos de un aparcamiento para residentes porque la ley considera que conducimos un vehículo industrial». Esto le obliga a levantarse todos los días por la mañana, antes de que los vigilantes patrullen su calle, y llevar el coche a una zona de Txurdinaga donde no hay OTA. «Hoy aparco frente a mi portal, porque en Santutxu no pasan los vigilantes. Además, los dos parquímetros más cercanos están sellados con pegatinas, y yo no pienso quitarlas...».

El Ayuntamiento confirma que el servicio sigue activo y la empresa gerente mantiene su decisión de continuar con la vigilancia a través de los pocos trabajadores que no secundan la huelga. «Seguiremos trabajando con los medios que tengamos, aunque sean pocos».

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