Veinte mujeres han sido violadas en Bizkaia en lo que va de año

Concentración en Otxarkoaga contra la última agresión machista. / BORJA AGUDO

Son seis ataques sexuales más que los registrados en el mismo periodo del año anterior... y el único delito que sufre un repunte en las estadísticas

Yolanda Veiga
YOLANDA VEIGA

La asepsia de los datos perfila el contorno de una lacra de primer orden. Siete violaciones en Bilbao en lo que va de año, dos en Portugalete, otra en Barakaldo, en Getxo, en Santurtzi... y hasta veinte en todo el territorio. El Ministerio del Interior publicó este miércoles los datos de criminalidad de enero a junio de 2017, y evidencian la escalada de los delitos de carácter sexual. En Bizkaia se han producido una veintena de «violaciones con penetración» y 109 «delitos contra la libertad e identidad sexual».

Es el único capítulo que presenta una preocupante tendencia alcista: 20 violaciones en el primer semestre del año, frente a las 14 registradas en el mismo periodo de 2016 (el balance final del año fueron 24 violaciones), lo que supone un incremento del 42,8%. Mientras, los datos referentes a los homicidios, secuestros, robos en domicilios, en coches, hurtos... en Bizkaia disminuyen.

De la veintena de violaciones producidas en el territorio, doce se registraron en los municipios grandes arriba señalados, la mayoría en la capital vizcaína, mientras que las otras ocho se produjeron en localidades más pequeñas (menos de 30.000 habitantes) que no aparecen detalladas en las estadísticas del Ministerio.

Todos los delitos

Homicidios y asesinatos consumados:
Un caso registrado en Bizkaia entre enero y junio de 2017, y otro en el mismo periodo de 2016.
Homicidios y asesinatos en grado de tentativa:
11 casos tanto este año como el anterior.
Lesiones y riñas tumultuarias:
290 casos registrados este primer semestre, frente a los 310 del mismo semestre de 2016.
Delitos contra la libertad e identidad sexual:
109 este 2017, frente a los 93 del mismo periodo de 2016.
Agresión sexual con penetración:
20 casos de enero a junio, frente a los 14 de enero a junio de 2016.
Resto de delitos contra la libertad e identidad sexual:
109 frente a 93.
Robos con violencia e intimidación:
537 este año y 636 el anterior.
Robos con fuerza en domicilios, establecimientos...:
1.842 frente a 2.266.
Hurtos:
8.203 frente a los 8.461 del primer semestre de 2016.
Robo de vehículos:
252 frente a 347.
Tráfico de drogas:
70 frente a 100.
Secuestros:
3 frente a 11.

Los psicólogos lo llaman 'efecto rebote' o 'de visualización': «Se ha puesto el foco sobre las agresiones sexuales y las campañas facilitan que se denuncie», explica Guillermo Fouce, psicólogo social, que pone en cuarentena las estadísticas porque «al hacerse visible una lacra hay más denuncias, aunque no necesariamente más casos». La visibilidad se la están dando las administraciones, los medios de comunicación... y no hay ya en el territorio festejo de calado que no haga hincapié en el 'No es No'. De hecho, el Ayuntamiento de Bilbao publicitaba este martes mismo su campaña de este año contra las agresiones en Aste Nagusia y San Fermín lleva varias ediciones bajo la lupa. «Las vejaciones a las mujeres durante el txupinazo de Pamplona se han producido siempre pero antes eran 'una fiesta'. Ya no, ahora todo el mundo ve en esas actitudes una agresión. El asunto está socialmente sancionado. Y eso es lo que cambiado», explica Fouce.

- Pero los agresores parecen inmunes al rechazo social. No se puede explicar de otra forma la violación múltiple de 'La manada' a una joven los pasados sanfermines.

- Esos son depredadores sexuales que viven en otra realidad.

El cambio de actitud social ante esta lacra se ha traducido también en programas específicos en las administraciones y los cuerpos policiales que atienden estos delitos. «En Euskadi todos los agentes de la Ertzaintza tienen una formación básica para atender casos de violencia de género y agresiones sexuales. Y, además, hay ertzainas con formación específica, casi todas son mujeres por una cuestión de empatía con las víctimas, pero también hay algunos hombres». Roberto Moreno, responsable del servicio de Justicia de Adultos del departamento de Trabajo y Justicia del Gobierno Vasco explica que en Euskadi se ofrece a estas víctimas una atención integral, «incluso desde antes de que denuncien».

«He visto a ertzainas acompañar a mujeres a hacer una declaración al juzgado, o llevarlas a otra comisaría donde hay una agente que le va a ofrecer una atención mas específica, o acompañarlas al hospital para la exploración médica. En el caso de las mujeres víctimas de violencia de género existe un protocolo que es lo mejor que hay en Europa y que valora continuamente el riesgo a ser físicamente agredida. Los niveles son 'leve', 'moderado' y 'alto' y cambian de uno a otro en función de si el agresor le amenaza por teléfono, sale de la cárcel... En los casos de mayor riesgo se pone un guardaespaldas a la víctima», agrega Moreno.

«Hay ertzainas que acompañan a las víctimas al hospital para una exploración médica o al juzgado a hacer una declaración»

El Gobierno vasco dispone de un Servicio de Atención a la Víctima que atiende «entre 2.000 y 2.200 casos al año», de personas víctimas de cualquier tipo de delito. «El 50% son delitos de violencia de género o agresiones sexuales y el 75% de las usuarias del servicio son mujeres», detalla Moreno. Aquí se proporciona a las víctimas «atención jurídica, psicológica y social». «Hay mujeres que han sufrido violencia de género y que lo primero que necesitan es un domicilio seguro para sus hijos, otras que llaman para conocer las consecuencias exactas de una denuncia, otras que tras sufrir una violación requieren de ayuda psicológica. La primera atención se les da en el mismo servicio, dos, tres, cuatro sesiones con psicólogos hasta hacer un diagnóstico. Si necesitan más ayuda se les deriva a la atención psicológica de las diputaciones y también a los profesionales de la Seguridad Social», continúa el experto.

Una cobertura, insisten desde el Gobierno Vasco, «integral» que se puede proporcionar gracias a la «colaboración institucional». «Todo está coordinado para evitar errores como el siguiente: antes se sacaba a una mujer de su domicilio porque era víctima de violencia, se la trasladaba a otro municipio con sus hijos pero a la hora de matricular en el nuevo colegio al niño el director exigía el consentimiento del padre, con lo que toda la labor previa de seguridad proporcionada a la mujer quedaba en nada. Eso ya no ocurre gracias a que todos los servicios que dan atención a las mujeres están coordinados».

Pero más allá de las campañas institucionales y de los protocolos policiales, Guillermo Fouce insiste en que «existe un problema de educación». «Tiene que haber un cambio más profundo de la actitud hacia la mujer, a la que no se puede mirar desde el prisma de la dominación y la consideración de objeto. Ese poso, ese cambio, se verá dentro de algún tiempo, desgraciadamente no va al ritmo de las campañas contra las agresiones de los ayuntamientos», concluye.

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