Los vecinos de Rekalde exigen una fecha para sacar la A-8 del barrio

La A-8, a su paso por Rekalde./E. C.
La A-8, a su paso por Rekalde. / E. C.

Integrantes de la plataforma vecinal ‘Autopista Kanpora Errekaldetik’ piden a las Juntas Generales que se cumpla la promesa de derribar el viaducto tras 42 años de «peligro diario sobre nuestras cabezas»

MARÍA DE CASTRO

«Entraron como un elefante en una cacharrería. Tiraron la iglesia, el cine, las viviendas». Así ha resumido esta mañana el portavoz de la plataforma ‘Autopista Kanpora Errekaldetik’ los orígenes del viaducto que desde hace 42 años pasa sobre Rekalde y «divide el barrio en dos». La infraestructura, impulsada por la alcaldesa Pilar Careaga en el tramo final de la dictadura franquista, es a su juicio «un peligro diario sobre nuestras cabezas», que ha sido escenario de «incontables accidentes», como el desprendimiento de un trozo de autopista en 2015. El pasado mes de mayo se registró el último incidente, después de que un cono cayese desde el puente pasando a escasos centímetros de una vecina.

En su comparecencia ante los apoderados de Juntas Generales el portavoz vecinal ha recordado que, en 2006, el entonces diputado general, José Luis Bilbao, y el alcalde bilbaíno, el fallecido Iñaki Azkuna, se comprometieron a que ese punto negro del barrio desaparecería en 2016. A día de hoy, el derribo no tiene una fecha concreta. Hace apenas unas semanas se dio un paso adelante hacia la supresión de la herida abierta en el corazón de Rekalde con la aprobación por consulta popular de un plan de derribo incluido dentro del nuevo PGOU. El proyecto contempla la construcción de un nuevo trazado soterrado casi en su totalidad. Además, en junio, el pleno del Ayuntamiento de Bilbao aprobó por unanimidad una moción para instar a la Diputación a que se ejecute el nuevo vial. Pero a los vecinos se les agota la paciencia ante la dilatación de los plazos y piden que en el nuevo Plan Territorial Sectorial (PTS) de 2018 se le de «prioridad absoluta» a la eliminación de este «mamotreto». «La Diputación debe concretar cuándo y cómo estará en disposición de construir una alternativa», han remarcado.

Plazos inciertos

Los apoderados de todos los grupos políticos han manifestado su respaldo a los vecinos, aunque han surgido discrepancias en cuanto a la viabilidad financiera de construir una nueva infraestructura en el medio plazo. Josu Montalbán, juntero del PSE, ha insistido en que la alternativa es «muy costosa», mientras que Zigor Isuskiza, de EH Bildu se ha mostrado pesimista, ya que «conocemos la coyuntura económica, estamos en plena elaboración del PTS y a medio plazo no vemos solución». «Primero concretemos el plan de carreteras y después de eso, lo suyo es prioritario», ha remarcado por su parte Arturo Aldekoa, del grupo mixto. Así, las intervenciones de los apoderados se han orientado a pedir a los vecinos propuestas para tratar de mejorar su calidad de vida en el ‘impasse’ previsto hasta el inicio de las obras. El apoderado de EH Bildu ha preguntado acerca de la disposición de los vecinos a aceptar como medida temporal la «búsqueda de una variante a través de la Supersur». Desde el PP se ha instado a la concreción de las obras. «Una cosa es que se refleje y otra que se cumpla», ha lamentado Eduardo Andrés en la misma línea que la apoderada de Podemos, Neskutz Rodríguez. «Tenemos el respaldo social, hace falta voluntad política», ha reivindicado Montxo Paz, otro de los portavoces vecinales, después de que desde el PVN insistieran en una disposición a la colaboración que los vecinos han acogido con cierto escepticismo. Como el resto de los integrantes de la plataforma, Paz ha acudido a la comisión ataviado con una camiseta verde reivindicativa, que ha debido quitarse para cumplir con la normativa. Aún así, su mensaje ha sido claro. «Queremos que se cumpla la deuda histórica que Bilbao y Bizkaia tienen con Rekalde».

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