Vecinos del Casco Viejo denuncian el «desorden» del barrio

Vista de una de las calles del Casco Viejo. /FERNANDO GÓMEZ
Vista de una de las calles del Casco Viejo. / FERNANDO GÓMEZ

Bihotzean critica la pasividad del Ayuntamiento de Bilbao ante la «invasión» de terrazas y las irregularidades urbanísticas

MARTÍN IBARROLA

«Parece que hemos olvidado que el Casco Viejo es un barrio como cualquier otro, con personas que viven y pasean en sus calles. Las servidumbres se han vuelto excesivas y no se está respetando la normativa vigente. Los vecinos nos somos policías, pero hasta que nosotros no lo denunciamos el Ayuntamiento no hace nada». Esta mañana la asociación vecinal Bihotzean ha criticado duramente «el desorden» que impera en las Siete Calles. De acuerdo con su portavoz, Javier Rodríguez, la situación se ha vuelto «surrealista».

Bihotzean denuncia «la invasión ocupacional» de las terrazas, que estrechan las calles e impiden el paso a los peatones. «No estamos en contra de la instalación de terrazas, sino a favor de la movilidad», añade. La asociación asegura estar esperando desde febrero el plan director del Área de Planifiación Urbana, que debía unificar los criterios sobre el espacio urbano, el número de sillas y hasta el diseño de los locales.

Los vecinos asumen que los comercios quieran sacar «un reclamo» a la calle, como globos o carteles, «pero siempre acorde al conjunto monumental». Rodríguez ha denunciado «la inactividad del Ayuntamiento» en relación con todo este asunto. «Al Casco Viejo no vienen inspectores. Los vecinos son los únicos que toman cartas en el asunto. Un local de jamones lleva tres meses con luces de neón y focos externos, algo totalmente prohibido, y nadie ha dicho nada», asegura.

Plaza nueva, «una sala de fiesta»

«La plaza nueva se ha convertido en una sala de fiestas. Los altavoces y la música al exterior no están permitidos, tampoco los calefactores tipo hoguera, pero todos los fines de semana se llena de ruido», ha señalado el portavoz, lamentando también las terrazas que acotan el paso y cierran los accesos de entrada y salida a la plaza: «Los días de lluvia, los niños ya solo pueden jugar en el tramo de Euskaltzaindia». Una situación, dicen, que4 se repite en la Plaza Unamuno, con carpas tipo 'búnker'.

Los vecinos están considerando declararse «zona acusticamente saturada», para que las autoridades municipales se vean en la «obligación de bajar los decibelios», y han solicitado incorporar su barrio al 'Mapa estratégico de ruido' de la ciudad. Bihotzean adelanta que en los próximos meses organizará charlas, asambleas y hasta una manifestación.

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