Los vecinos de Berriz: «Ahora ya podemos empezar el duelo»

Misa mayor en la parroquia de Berriz / JORDI ALEMANY

Dolor e incredulidad entre los 4.700 habitantes del pueblo natal de Jon Bárcena. «¿Cómo es posible que aparezca ahora a veinte metros de donde estaba su ropa?»

Jesús J. Hernández
JESÚS J. HERNÁNDEZ

La geografía del dolor dibujó ayer el contorno exacto de Berriz. Lo hizo con rostros abatidos y miradas tristes, pero también con cierta contención, porque en el Duranguesado se llora de puertas adentro. A Mari Ángeles Elorriaga se la nota conmovida y removida por la noticia con la que ha despertado. «Me han mandado un mensaje de whatsapp para decirme que había aparecido el cuerpo». Sus propios sobrinos han participado en diferentes batidas como la de ayer, en la que amigos de la familia y conocidos llenaron dos autobuses para la que acabaría siendo la última búsqueda en el pantano. «Conozco a todos los que han ido y también a la madre del chico, porque vivía aquí al lado, junto a la estación». Más tarde la familia de Jon Barcena se mudó a un baserri apartado camino de Zaldibar.

Elorriaga, con el pan de la mañana bajo el brazo, pierde la mirada en las vías del tren que atraviesan el barrio y no se explica el final «de un chaval del que nunca he oído nada malo, que era buen estudiante, algo peor últimamente, pero nada importante». Se hace la misma pregunta que todos. «¿Por qué se desvió? ¿Por qué cambió de ruta al bajar del Gorbea? La gente dice muchas cosas pero yo no le hago caso a nada». Sólo confía en que «ahora la familia pueda empezar el duelo porque ya tienen el cuerpo y eso hace falta».

A las seis media de la mañana de ayer, amigos y conocidos de Jon salieron a buscarle

A medio camino de la calle Iturritza, una cuesta que ejerce de espina dorsal del pueblo, está el bar 'V Pino'. «¿Pero cómo es posible que aparezca ahora un cadáver a veinte metros de donde estaba la ropa?», se preguntan los parroquianos incapaces de encontrar una explicación razonable. «Junto a uno pinos, fuera del agua. Si me dices en el pantano, pues todavía. ¿Sabes la gente que ha pasado por allí buscándole? No es normal», valora Paco, un cordobés afincado hace años en el municipio. José, su compañero de tertulia, destaca que la madre, Karmen Amezua, «es muy conocida porque es concejala y en las fiestas patronales suele estar con los números de los sorteos, por ejemplo, y otras actividades».

«Aquí nos conocemos todos. O es de tu cuadrilla o es amigo de uno de tu cuadrilla»

Berriz tiene poco más de 4.700 habitantes, así que a todo el mundo le duele la pérdida. «Si es de aquí, como en este caso, o es de tu cuadrilla o es amigo de uno de tu cuadrilla». Salvador Arribas Oribe recuerda bien «el taller de tornillería que regentaba el abuelo y que ahora lleva un hermano». Otros han tratado con el padre del chico, que «trabaja en Zaldibar». «La gente que siempre ha vivido aquí somos unos dos mil porque han llegado muchos de fuera hace poco», explica Ander, mientras vigila en la distancia a sus chavales, que andan jugando a pelota mano.

Un golpe para los jóvenes

Los jóvenes de Berriz evitan el tema. «Le conocía, sí. Pero prefiero no hablar» es una respuesta repetida. Van calle arriba cuatro que rondarán los 18 años, dos menos que Jon. Llevan ropa de monte, las botas con barro y el gesto desencajado. Basta mirarles a los ojos para saber de dónde acaban de llegar. «No, no, no, nada», balbucean. Son jóvenes y están rotos.

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Doblan las campanas y los fieles aprietan el paso hacia la parroquia, en la parte más alta de Berriz. En algunos corrillos se habla de la aparición en voz baja. «¿Era él, al final? ¿Lo han confirmado ya? Cuando me ha avisado mi sobrina, me lo he supuesto. ¡Qué pena! Un chico tan joven. Un palo terrible para todo el pueblo y horroroso para la familia», se duele Carmen Bilbao. Hay caras de sorpresa entre los pocos que no se habían enterado. «A las batidas han ido todos los chavales del pueblo porque, además, no había clase. Ha pasado un mes entero, madre mía. Ya era hora de que apareciese», reconoce Julio Totorika. Pega el sol en la terraza del Ganeko Etxe, punto de encuentro al acabar la misa mayor. La mayoría busca otros temas, desde el último partido de fútbol a modelos de moto. Pero el gesto serio y algunos ojos vidriosos dan cuenta de un mismo dolor compartido. «Ha aparecido Jon junto al pantano».

Berriz dirá adiós a Jon este viernes

Familiares y amigos de Jon Barcena realizarán el viernes 1 de febrero a las 19.00 horas un acto de despedida en el frontón municipal de Berriz. «No será la despedida que Jon se merece, pero intentaremos decirle adiós», ha afirmado el portavoz de la familia, Gorka Cámara.

El Ayuntamiento de la localidad ha mostrado su apoyo y solidaridad con sus allegados en un comunicado en redes sociales. El Consistorio «se une al sentimiento de la familia» y le «traslada su apoyo en estos difíciles momentos».

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