Vecinos de Arangoiti denuncian un aumento de los robos a mujeres

Las escaleras de Capuchinos, uno de los puntos negros./Manu Cecilio
Las escaleras de Capuchinos, uno de los puntos negros. / Manu Cecilio

La asociación del barrio afirma que la inseguridad ha crecido en los últimos 15 días y aconseja a los residentes «esperar a una segunda persona» cuando bajan al centro de Bilbao

OLATZ HERNÁNDEZ

Solo 250 metros separan el barrio de Arangoiti de la Iglesia San Pedro de Deusto. Un agradable paseo entre los árboles, pero del que desconfían los vecinos, especialmente a primera hora de la mañana. Los residentes en esta zona de Bilbao denuncian que sus accesos, por la carretera Berrizbidea y las escaleras de Capuchinos, son desde hace quince días puntos negros, en los que ladrones asaltan a las mujeres para robarles el bolso.

«Los días 11, 14 y 15 de diciembre hubo robos, los tres tirándole del bolso a la víctima. La semana pasada a una chica le quitaron el móvil en su propio portal», precisa un vecino que prefiere no identificarse. «Y ha habido alguno más», todos ellos entre las seis y media y las diez de la mañana. «El autobús que conecta con Deusto empieza a pasar a partir de las siete y diez. Hasta entonces no hay nada», agrega.

La asociación vecinal Bihotzaran ha colocado carteles en las calles donde advierte de la «mayor frecuencia de robos» y se recomienda «esperar a una segunda persona» para bajar por Berrizbidea o Capuchinos. «Esto no es algo habitual. Arangoiti es un barrio muy tranquilo», explica Iñaki, dueño de un comercio de toda la vida. «Suelo estar aquí a las siete de la mañana y el otro día una vecina me dijo que si escuchaba gritos por la cuesta llamara a la Policía».

A punto de «un récord»

En Arangoiti todo el mundo se conoce y se saluda por la calle. Pero esa calma ahora se ha transformado en cierta sensación de inseguridad. Así lo ve Garbiñe, que regenta un quiosco de prensa que a su vez sirve como punto de encuentro de los vecinos: «Hay que tomar medidas. Poner cámaras, más iluminación... Antes había delincuencia, pero ahora estamos a punto de batir un récord».

Una de las clientas, Esther, critica la escasa presencia policial en la zona: «Deberían subir más por este barrio, a menudo no hay nadie vigilando». Ella se cuida mucho de no bajar sola por la cuesta. «No me atrevo», confiesa. Otra vecina, Casilda, reconoce que ahora siemper espera a alguien «para ir acompañada».

La inseguridad denunciada por los vecinos fue uno de los temas tratados en la junta municipal de portavoces que se celebró el pasado miércoles, a la que asistieron el alcalde, Juan Mari Aburto, y el concejal de Seguridad, Tomás del Hierro. El Ayuntamiento reconoció que tiene señalados a un grupo de menores de edad como posibles responsables del clima de temor que se ha extendido por el barrio.

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