Los últimos cartuchos del Carnaval de Bilbao arden en la hoguera

La sardina salió de escena entre fuegos artificiales, dulzainas y tambores./PEDRO URRESTI
La sardina salió de escena entre fuegos artificiales, dulzainas y tambores. / PEDRO URRESTI

Atrás quedan los festejos que han transformado la ciudad en un mundo de fantasía y magia

OLATZ HERNÁNDEZ

Con el ánimo cargado de una sensación agridulce, que acompaña siempre al final de la fiesta, decenas de bilbaínos salieron este martes a la calle para despedir el Carnaval. Atrás quedan los festejos que han transformado la ciudad en un mundo de fantasía y magia. Los últimos cartuchos se quemaron junto a la sardina que los simboliza.

La compañía Deabru Beltzak y su escuadrón inquisitorial escoltaron hasta la hoguera a la que consideraban «culpable» del desenfreno. También apretaron las tuercas a Farolín y Zarambolas, que se libraron por poco de arder junto al pez. «Ahora a esperar todo el año...», se lamentaban. Sobre las siete y media de la tarde, el cortejo fúnebre salió de la Plaza Nueva. Bajo la lluvia, el gentío intentaba mantener las velas encendidas, mientras daban cuenta de las sardinas de chocolate que repartían los miembros de Bilboko Konpartsak. Ya en la Plaza del Arriaga todos se despidieron de la protagonista de la fiesta entre fuegos artificiales, dulzainas y tambores.

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