Turismofilia

Turismofilia
Miguel González San Martín
MIGUEL GONZÁLEZ SAN MARTÍN

Me gusta visitar ciudades y países. Tuve un buen instructor, que estiraba los viajes casi hasta enlazar unos con otros. Los empezaba durante la minuciosa fase de preparación y los saboreaba ya para siempre, podía contarlos mucho después con precisas descripciones y expresivos retratos. Me encanta también comprobar que nuestro paisaje y paisanaje les parece bien a cuantos nos visitan. Me gusta ver forasteros por la ciudad y peregrinos hacia Santiago por la costa. A nada que me den pie, en Itxas Lur, les suelto el rollo de la segunda carlistada, de las minas, el cargadero, el lavadero de mineral, el tranvía aéreo. Me complace verles mirar, admirativos, mi paisaje de todos los días. Agradezco sus elogios como si fueran algo personal. Siempre me han parecido extrañas las agrupaciones de quienes quieren a su tierra, siendo esto tan natural, como serían raras las agrupaciones de quienes quieren a sus padres. Lo raro sería no quererlos.

Recientemente se puso de moda la turismofobia, sorprendente en los habitantes de un país en el que juega un papel tan importante la industria turística. Era como tirar piedras sobre el propio tejado. Puede entenderse un poco en lugares muy masificados, pero resulta inexplicable en otros que se incorporaron al fenómeno por mera emulación. En Londres vi la turismofobia en los ojos de un loco que se abría paso por una acera cercana a Westminster brazeando, con los puños cerrados. La turismofilia la personalizo en un hombre mayor, vestido con ropas humildes, que caminaba metiendo los pies en el agua en una playa casi vacía del Peloponeso. Nos gritó desde lejos algo que no entendimos. Al pasar a su lado repitió sus palabras y nos miró con ojos entusiastas, abriendo mucho los brazos para elogiar el mar, el cielo, tal vez la vida. Seguimos sin entender sus palabras, pero entendimos su afán de compartir con nosotros tanta belleza. Bizkaia es un destino turístico cada vez más frecuente. Más que rivalizar con el resto de territorios hay que complementarse con ellos. Es muy agradable gustar, y es ventajoso para todos.

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