«Me han quitado mi medio de vida»

Así han quedado los coches calcinados. / Luis Calabor

Tres coches quedaron calcinados y otro más resultó afectado en un incendio desatado en la madrugada del jueves en el barrio de Santutxu

OLATZ HERNÁNDEZ

La calle San Francisquito de Santutxu despertó en la madrugada del jueves sobresaltada, con una gran columna de humo y varias explosiones. Sobre las 01.40 horas, una furgoneta ardía en la plazoleta García Ramil. «¡Menudo susto nos metimos!», exclamaba una vecina. Las llamas se propagaron a dos vehículos próximos que resultaron completamente calcinados y afectaron a un cuarto. «La Policía tardó mucho en venir -denunciaba uno de los testigos-. Casi cinco minutos. Y luego, lo que tardaron los bomberos».

La plaza García Ramil cuenta con seis garajes y sirve de aparcamiento a los vecinos de la zona (no hay OTA). El incendio, del que todavía se desconocen las causas, es uno de los 32 episodios en los que se han visto involucrados automóviles en lo que va de año en Bilbao.

En la calle, los vecinos intercambiaban impresiones de lo sucedido en pequeños grupos horas después del suceso. «Estaba durmiendo con la ventana abierta y pensé que había empezado a llover», relataba uno. «La ropa tendida se me ha quedado negra», se quejaba una señora. Pero entre todas esas voces, quien más tenía que decir era el propietario de uno de los vehículos afectados, que prefiere identificarse con sus siglas A.R.F. «Me han quitado mi medio de vida», se lamentaba.

En pijama

Su furgoneta, una 'Mercedes Vito' de 1997, estaba aparcada al lado del primer vehículo incendiado y quedó destruida. Cuando se desató el fuego, estaba cargada con maquinas eléctricas. «Ya no funciona ninguna». A la mañana siguiente, su hijo rescataba lo que podía del interior e intentaba ser optimista: «Hay alguna que se ha salvado».

A la plaza se accede por una bajada a través de la calle San Francisquito. / Rafa Lentejas

En cuanto supo del incendio saltó de la cama y salió corriendo de casa, aún en pijama, para intentar salvar el vehículo. «Intenté acercarme, pero la Policía no me dejó». Para entonces, el lado derecho de la furgoneta estaba ardiendo.

Su 'Mercedes' fue durante años un compañero fiable. De hecho, el motor consiguió arrancar después del incendio. Ahora les queda esperar a ver si el seguro del vehículo que se incendió se hace cargo del coste de los daños. Aunque eso no les consuela: «No es solo la furgoneta. Aún me acuerdo del día en el que mi padre apareció con ella en casa, hace ya veinte años».

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